RotiBlog Fics: Canción de Pahkitew

pahkitew kids

Cómo todos los años, nuestro querido Arturo Hernández agasaja nuestro blog y a los fanáticos del drama con su clásica historia navideña. ¡Disfruten la lectura y tengan todos una muy feliz navidad!

CANCION DE PAHKITEW

-Observa, amigo Arturo – me decía mi amiga pitonisa – Mira la bola de cristal, veras la Navidad de alguien de tu total agrado. Y asomándome a la esfera, empiezo a contemplar… *** En una de las principales ciudades de Canadá, cerca de los límites de esta, más concretamente, en los suburbios, en una de las calles más transitadas, con más movimiento debido a las fechas de pascua, exactamente en esa esquina, junto a los restaurantes y almacenes; una dulcería, el cual nunca está vacío. ¿Qué dulcería carece de infantiles clientes? ¿En especial esta, muy adornado con luces y demás elementos navideños? De hecho, es la tienda mejor adornada de la calle. Si hubiera un concurso, esta se hubiera llevado el primer premio. Y si afuera está vistoso, uno podrá imaginar por dentro. Un gran árbol, varios renos, duendes, cascanueces y Santas en el mostrador, en las mesas y en los muros. Todo coronado por los dulces villancicos que se escuchan. Todo este bello ambiente se le debe a una sola persona, Ella, quien con su eterna sonrisa, vende los dulces a los niños que se amontonan, pues quieren mucho a la chica. Su tío, el dueño del establecimiento, no podía estar más complacido. Desde las primeras semanas de diciembre, la ex concursante de la temporada Pahkitew reanudo su vida en cuanto acabó el programa. Y una de sus costumbres era ayudar a su favorito tío a trabajar en la dulcería, pero conforme se acercaban los días festivos, el trabajo se multiplico para Ella, el cual, en ningún momento decaía, más bien, su espíritu positivo se mantenía firme, especialmente ahora, víspera de Nochebuena. Y es exactamente a esta hora, las cinco y quince de la tarde quien una nueva cliente entraba al local, solo que no era un niño sino una chica de la misma edad que la princesa. -¡Hola amiga Margo! – exclamó Ella mientras limpiaba el mostrador. -Ella, que bueno que te encuentro – dijo la chica acercándose – Escucha, después de la cena de esta noche ven a mi casa, haremos una pequeña fiesta con mis vecinas. -Oh, lo siento, mi dulce amiga, pero esta noche me espera un arduo trabajo en casa: Asar el pavo, servir la mesa, repartir los obsequios… -¡Oh, vamos Ella! No puedo creer que todos los años sea lo mismo. ¿Es que acaso no puede otra persona ayudar a tu mama? -Bueno… si – titubeo Ella – pero comprende, solo una persona con suficiente amor y cariño puede hacer que la gran cena sea un éxito. No puedo permitir que un descuido, por mínimo que sea, cause la ruina de una celebración. Una princesa tiene muchas responsabilidades. -Pero también tienes que divertirte… -Las diversiones distraen, Margo, son en estos días cuanto más uno tiene que concentrarse para ayudar al prójimo. Margo suspiró. Lo hace todos los años, siempre pensando que en este, si lo lograría, pero mejor pensar en la próxima. Se aproximó a la puerta. -Feliz Navidad, Ella. -Igualmente, amiga. -Y feliz Año Nuevo. -¡Y doble feliz para ti, bella amiga! Margo sonrió y se fue. El viejo tío, que estuvo escuchando todo el tiempo, meneo la cabeza. De pronto, su sobrina se acercó hacia él. -Supongo, tío Wilmer, que querrás que me tome el día libre mañana ¿verdad? -Por supuesto, sobrina, si no te molesta. -Pues la verdad si tío, me molesta que yo lo pase feliz por un día sin trabajar aquí. Muchos niños vendrán ilusionados a comer merengues y chocolates y no estar yo aquí para cumplirles sus sueños… Cuando la Navidad es el día en que todos debemos ser buenos con todos. Los dos quedaron callados por un momento. -Está bien, tío – dijo Ella luego de dar un gran suspiro – después de todo, mañana tengo que saludar a todos mis vecinos y ayudar en la iglesia. Pero pasado mañana me presentaré a primera hora ¡Ni un minuto más! El reloj marcó la hora de cerrar y el tío Wilmer pidió a Ella que la dejara a él solo cerrar la tienda mientras que ella partiera rápido a casa. *** Durante el camino, Ella no dejaba de cantar y alegrar a la gente que se cruzaba en su camino. Deseaba feliz navidad a todos y les recordaba no faltar a la iglesia para entonar los villancicos. Al llegar a casa, ayudo a preparar la cena y cuando llego las 12, fue la primera en gritar Feliz Navidad. Cantó, rio y repartió los obsequios hasta que una hora después, comenzó a sentirse cansada. Se disculpó con los demás y fue a su cuarto a tomar una pequeña siesta para más tarde continuar con la celebración. Se recostó en su cama y apagó la lámpara… Pero solo unos segundos después, una luz comenzó a surgir. Ella se levantó subidamente y frente a ella estaba un ser vestido con un largo traje azul y todo brillante. -¿Quién eres, visión? – Exclamo Ella – ¿Una triste alma en pena que necesita consuelo? Si es así, has encontrado a la persona indicada. -No – contestó el hombre – Soy el espíritu de las navidades pasadas y he venido a hacerte ver tu gran error. Ella se había levantado y se acercó al fantasma. -¿Mi error?… Pero pensé que todo lo hacía bien… ¿Cuál es mi error? -Esa es la razón de mi visita, toma mi mano y te mostraré las navidades de tu pasado. -¿En serio? WOW El espíritu vacilo un momento por la repentina reacción de Ella que fue tan… positiva, que extraño. Ven, le dijo, y ambos salieron por la ventana. Luego de atravesar algunas nubes, ambos bajaron, siendo de día y en una agradable fachada. -¿Lo reconoces? -Por supuesto, aquí vivía cuando era niña – pero antes de que el fantasma le explicara la razón por haber venido aquí Ella corrió a la ventana y le hizo señas para que se acercara – Ven, mira, aquí estoy. El fantasma, un tanto asombrado por esta inesperada escena, vio por la ventana una sala bellamente adornado y una niña sentada en el suelo junto al árbol y abriendo un regalo. -¿Ves? – Decía Ella – Tenía ocho años cuando recibí el gran regalo de mi vida: La colección de películas de las Princesas Disney. Que bello día, me las vi todas y comencé a soñar con ser una de ellas. -Eh… sí, claro – respondió aun desconcertado el espíritu – Fue una linda Navidad ¿pero qué sucedió después? Sígueme. Caminaron unos pasos y llegaron a otra casa. -¿Recuerdas esta navidad? ¿Recuerdas cuando…? -¡Sí! – Interrumpió Ella – fue mi primera navidad en mi nueva casa. Mira, allí estoy saliendo con mi tío Wilmer. Ambos vieron como entonces el nombrado tío y la niña Ella salen de la casa y caminan felices hacia el auto del primero. -¿Lo ves espíritu? Fue allí donde me llevo a conocer su dulcería y desde ese dia, todos los meses de diciembre le ayudo a vender golosinas a los niños mientras les llevo amor y alegría de navidad. ¡Que hermosos recuerdos! El espíritu estaba sin palabras, pues nunca había estado en una situación como esta. Pero pronto recobro su serenidad y tomo a Ella de la mano. -En realidad tenemos que ir a otro episodio de tu pasado, pequeña, en donde te mostrare cuál es tu falta. Caminaron ahora con más rapidez y llegaron a la misma casa, solo que esta estaba algo distinta. -Mira Ella – dijo el espíritu – esta fue la Navidad anterior al del presente. Aquí es donde comenzaron tus problemas. -¿Estás seguro? El espíritu, complacido por la duda de Ella, asintió y lo condujo dentro de la casa. Ahí estaba Ella, al frente del televisor. -¡Por supuesto! – dijo Ella – ¿Cómo no recordarlo? Mira, allí estoy viendo la televisión y mira lo que está sucediendo en la pantalla. Era el anuncio de la nueva temporada Pahkitew donde participó Ella. Allí estaba Chris Mclane anunciando e invitando a los adolescentes a que enviaran sus videos para ser seleccionados y competir por el millón de dólares. -Allí vi la luz – dijo Ella al borde de las lágrimas – sentí que debía participar en ese programa y usar el dinero para transmitir el amor y la alegría a todo el mundo. Es cierto que perdí, pero hice maravillosos amigos y pase unos días inolvidables. El programa termino y ahora todos están disfrutando de la Navidad en sus casas, al igual que yo. Nunca olvidare esa navidad. Volteo para mirar al espíritu y este estaba tan desconcertado como antes. Por segunda vez estaba incapacitado de decir algo. Movió la cabeza de un lado a otro, signo de no entender nada. -Bueno – hablo al fin – creo que mi misión ha terminado. Ven Ella, regresemos. Volvió a tomarla de la mano y se elevaron a los aires, y luego de atravesar algunas nubes, volvieron a la habitación de Ella. Esta, se echó a su cama. -Que gran viaje, ha sido hermoso. ¿No te gustó ver mis navidades pasadas, espíritu?… ¿espíritu? Estaba sola ¿Dónde se ha ido? Se había preguntado cuando de pronto apareció otra luz, pero este provenía de la puerta de su cuarto. Ella se acercó y la abrió y delante de ella apareció una enorme mesa lleno de manjares y potajes tradicionales de Navidad, más un enorme pavo en el centro de la mesa. Árboles y adornos rodeaban la mesa y toda la habitación estaba lleno de luces multicolores. Un hombre alto, obeso y con una gran barba estaba sentado en la mesa y le hacía señas a Ella. -Entra, pequeña, entra y disfruta de la Navidad. -Muy bien, amigo ¿Quién te dijo que sacaras toda la comida que preparamos mi mamá y yo? -… -¡Hemos cocinado muy duro para que mañana podamos dar un buen almuerzo a los demás parientes y amigos que nos visitarán! ¡Eres un desvergonzado!… y a todo esto ¿Quién eres tú? -Tranquilízate niña – el hombre se había puesto ligeramente serio pero después recobró la sonrisa – Todo esto que estás viendo vino conmigo, la comida que dices no ha sido tocada. Soy el espíritu de la Navidad presente y he venido a mostrarte como los demás están celebrando la Nochebuena… Iba a proseguir, pero Ella lo interrumpió con un gran grito de alegría. -¿En serio? No lo puedo creerlo ¡Es lo que siempre he querido toda mi vida! ¡Poder ver en una sola noche a todo el mundo celebrar al mismo tiempo! – y en seguido corrió a tomar la mano del sorprendido espíritu – ¡Vamos, amigo, no perdamos tiempo! Sin saber que responder, el espíritu se levantó de la silla y corrió con Ella hacia las calles donde le mostró como la gente celebraba la Nochebuena: brindando los amigos en las calles, los niños jugando con la nieve, las parejas abrazados y más enamorados que antes… -¿Lo ves? – dijo el Presente – La Navidad es… -Es el día donde todo se perdona, todos somos una familia, todo es amor… ¡Sí! Es hermoso. El espíritu volvió a asombrarse de como Ella había captado todo desde el primer momento, pero no, algo había que enseñarle y hacerle ver su falta. Luego de que, a pedido de Ella, visitara algunas casas de sus parientes (entre ellos el Tío Wilmer), la Navidad Presente la llevó a varios kilómetros lejos de la ciudad, llegando al campo, donde podían ver a muchas familias de bajos recursos calentándose en las fogatas. -Mira – le dijo el espíritu – Estas pobres personas tienen poco y ganan solo lo necesario para sobrevivir. Pero a pesar de esto, mantienen la esperanza de salir de la miseria y es precisamente en cada Navidad donde renuevan dicha esperanza. ¿Te das cuenta ahora? -Sí, amigo espíritu. Mucho tenemos que aprender de esta gente humilde. Por eso en cada Navidad me encargo de hacerle donaciones. -¿En serio? – Exclamó el espíritu. -Por supuesto, amigo espíritu, yo conozco este lugar desde hace algunos años, de hecho me conocen muy bien. Es más, mira, este año les pedí a dos amigos míos que me hicieran un favor especial. El espíritu vio entonces a dos jóvenes en bicicleta acercándose con varios paquetes y bolsas. -Ellos son Shawn y Jazmine, los conocí en la isla Pahkitew y cómo viven cerca, les pedí que llevaran esos regalos de mi parte. Luego hizo una seña al espíritu para que esté en silencio y se acercará a oír. Los dos chicos llegaron y Jazmín anunció: -Feliz Navidad, queridos amigos, de parte de su gran amiga Ella, quien les manda estos obsequios y les desea Feliz Navidad. La gente lanzo hurras y vivas para Ella y de inmediato se acercaron a recibir la comida y los juguetes que venían en las bolsas. -Tengan amigos – decía Shawn – valió la pena el esfuerzo de traer todo esto en las bicicletas. Ustedes saben que en un auto corremos el riesgo de que un zombie se escondiera adentro para comernos. -Sí, claro – replico Jazmín – porque para los zombies no existen las pascuas y pueden atacar en cualquier momento… oh si… oye, Shawn ¿que son estos papeles? Se refería a unos volantes que iban pegados con alfiler en cada paquete. -Bueno Jazmín, esta pobre gente tiene que estar preparada para cualquier momento. Jazmín leyó el papel y vio que era una guía de sobrevivencia ante un ataque zombie. -Ay, Shawn… – fue lo único que pudo decir. El espíritu presente se alejó unos pasos de la escena, Bella lo siguió. -¿Y bien? ¿No fue lindo, amigo? -¿De manera que ya conocías este lugar? -Sip, ¿y sabes? Quisiera ver como lo están pasando los demás amigos de la isla. ¡Vamos! Y el espíritu decidió concederle su deseo y de esta manera pudieron ver las celebraciones de los demás: Beardo entonaba villancicos clásicos como un estéreo mientras sus familiares bailaban y disfrutaban de la fiesta; Rodney, en tanto, perseguía a sus primas con un muérdago en la mano, mientras estas huían despavoridas; Leonard entretenía a sus pequeños primos contándoles sus dizque aventuras mágicas; Sugar y su familia también cantaban villancicos en su sala llena de trofeos deportivos, y tanto Ella y el espíritu vieron que la cena consistió en un enorme pavo hervido y acompañado por comidas dietéticas; las gemelas Samie y Amie, por su parte, trataban de separarse pero era inútil, sus parientes no se cansaban de tomarles fotos. Topher animaba la fiesta de su casa como si fuera Chris; Dave era atacado por todos sus primitos quienes le lanzaban bolas de nieve… sin piedad; Scarllet estaba limpiando las calles cubiertas de nieve, con el intento de limpiar su imagen mientras que Max ¡Oh sorpresa! Celebraba la nochebuena con alegría y bondad tanto como Ella y entretenía a los bebés de la familia. Solo faltaba ver a alguien más y fueron a una granja. Todos estaban felices celebrando menos Sugar, que estaba un tanto enfadada ¿la razón? El pavo no fue suficiente esta vez, y el avechucho fue terminado en la misma cena. Después de estas visitas, el espíritu presente se cansó y volvieron al cuarto de Ella. -Pobre Sugar, si tan solo pudiera hacer algo por mi amiga… ¿Tu qué piensas, amigo espíritu? -Yo… no lo sé… se suponía que… ah, bueno, no importa. Quédate aquí que vendrá otro espíritu a verte. A lo mejor él si pueda entender todo esto. -¿En serio? ¿Otro más? ¿Quién? Pero para entonces el espíritu había desaparecido y Ella se sentó en su cama a esperar al nuevo. Pasaron unos minutos y la ventana de su cuarto se abrió con una gran ráfaga de aire. Ella se cubrió el rostro debido a la fuerza del viento que golpeo su rostro. Cuando alzó su mirada vio a un ser cubierto de pies a cabeza con un manto negro. No podía ver su rostro. Oculta tras la capucha. -¿Quién eres? – Pregunto Ella algo temerosa, pero el espectro no respondía – Espera. Si los otros eran del pasado y del presente… entonces tu eres de las navidades del futuro. ¿Cierto? El espíritu hizo un gesto afirmativo. -Y estas aquí para mostrarme como será mi futuro. El espíritu volvió a hacer el gesto de afirmación y enseguida se acercó y tomo la mano de Ella. Ambos fueron hacia la ventana y saltaron hacia los aires. Atravesaron nubes y llegaron a un pasillo con una enorme puerta cerrada. -¿De quién es esta casa? – Pregunto Ella sin obtener respuesta – ¿Es acaso mi casa? ¿La casa donde viviré? El espíritu hizo ademán de afirmación. -¿Y qué hay detrás de la puerta? El espíritu con señas le indicó a que ella empujara la puerta para ver su interior. Ello empujó y entonces vio lo que había dentro, quedándose pasmada. El espectro se volvió para ver el interior del cuarto cuando hizo un gran sobresalto, una señal de que esto no era lo que se suponía que tenía que ver Ella. ¿Y que había allá dentro? Una enorme sala llena de adornos navideños con un enorme árbol. Había muchos señores y jóvenes sentados en los sillones y de pie conversando y riendo. Se trataba de una enorme familia. Y al pie del árbol había docenas de niños sentados en el suelo mientras que frente a ellos, sentada en una silla, una anciana de aspecto dulce y amable les leía un enorme libro de cuentos. Al acabar de leer los niños se levantaron a abrazarla mientras los demás parientes aplaudían y celebraban la lectura de la anciana. Ella entonces se reconoció a sí misma. -¡Es hermoso! – Exclamó sonriendo mientras muchas lágrimas caían por su rostro – ¡Soy yo! Tendré una gran familia, con muchos nietos a quienes amaré y compartiré todo mi amor por ella. ¡Gracias espíritu! – Corrió a abrazar al silencioso espectro – ¡eres un enviado del cielo! El espíritu se apartó rápidamente de Ella y cerró violentamente la puerta. Ella se preguntaba por ese extraño comportamiento, pero el espíritu hizo una seña para que guardara silencio y entonces le tomo de la mano y caminaron por el pasillo hasta que este se hizo oscuro. Luego de caminar un trecho llegaron a la puerta de un cementerio. El espíritu señalo entonces a la aglomeración de tumbas y se dirigieron hacia ellas. -¿Por qué estamos aquí, espíritu? ¿Qué quieres enseñarme? El espíritu señalo entonces una tumba algo apartada de los demás e indicó a Ella que se acercara. Esta lo hizo. Trataba de leer la lápida, pero la oscuridad se lo impedía. De pronto la luna ilumino el lugar y lo que parecía ser una lápida vieja y abandonada resultó ser una ricamente adornada y brillante. Unas letras grandes y doradas estaba escrito en la lápida: AQUÍ YACE LA AMADA Y SIEMPRE QUERIDA ELLA, EN RECUERDO DE SUS HIJOS, NIETOS Y TATARANIETOS. Y entonces notó que la tumba estaba cubierta de rosas con macetas de mármol y estaba muy limpia y ordenada. -Este es mi futuro – decía Ella – Ahora comprendo que soy una persona muy afortunada. El espíritu futuro estaba totalmente desconcertado: movía la cabeza, andaba desconcertado de un lado a otro, por lo que era fácil deducir lo que quería decir con sus movimientos: ¿Qué ha pasado? Esto no tenía que pasar así, ¿Quién era esta chica? -Ya tranquilízate – dijo alguien y Ella vio a los otros dos espíritus. -Mis dos amigos – y se acercó a abrazarlos – Ustedes son muy lindos, apenas los conozco y ya los quiero. -Por favor, chica, baja un poco de ese amor – dijo el Presente – Oye, capucha, todo resulto un error. El Futuro se acercó y con gestos pidió explicaciones. -Resulta que este bobo – y señalo al Pasado – tenía el nombre equivocado. Y de inmediato sacó un papel donde estaba escrito un historial. -Bueno, chicos, – dijo el Pasado – es que había tantas que cuando quise tomar el que nos tocaba se me cayeron muchos y por equivocación tome el de ella. -¿Y se puede saber que hacia un historial de esta chica? Por lo visto ella ama la Navidad. – replicó el Presente. -Bueno, el cuarto donde se guardan los nombres de la lista de regalos de Santa Claus lo estaban repintando por lo que los pusieron en el nuestro… ni te imaginas la confusión que estará allá en estos momentos. -¿Te das cuenta, capucha? – Y le mostró el historial – era a esta persona a quien teníamos que ver, a Heather. Hemos desperdiciado la noche, ahora cuando se entere el jefe… De pronto les llegó el sonido de un celular, el Pasado registró sus bolsillos y era el suyo quien sonaba. Contestó: -¿Diga?… ¿Don Charles?… Si, jefe, hemos estado cumpliendo con nuestra misión y… ¿Cómo?… ya lo sabe todo, ya veo… je je je… eh, si jefe, iremos para allá. – apagó el celular – Bueno, amigos, el jefe ya sabe de esto y quiere una explicación, tenemos que irnos. -Esto nos va a costar nuestra gratificación, estoy seguro – dijo el Presente. Ella, quien estuvo silenciosa todo el tiempo, se acercó a ellos. -¿Se van? Pero yo quisiera que se quedaran. Me agradan y de veras me gusta estar con ustedes. -Mira chica – dijo el Presente – todo fue un error. Y errar es de humanos, y de espíritus también. Adiós, chica, lamentamos el malentendido. Se voltearon para irse, pero Ella corrió rápidamente y se aferró en la manga del espíritu del Futuro. -¡Alto! ¡No se vayan! Ya sé cuál ha sido mi falta, pensaba que amaba la Navidad, pero me doy cuenta de que no era suficiente, pero cambiaré, amaré la Navidad más que antes, ustedes tres vivirán dentro de mí y nunca más volveré a cometer este error. Díganme que podré cambiar, díganmelo. *** Díganmelo, continuaba gritando Ella hasta que abrió los ojos y vio que había regresado a su cuarto y que estaba aferrándose a una esquina de su cama. Vio a todos lados y de pronto se alegró: -Sí, me dieron otra oportunidad. Sabía que mis tres amigos no me decepcionarían. Abrió la ventana y vio que ya era de día. Corrió escaleras abajo y salió a la calle donde detuvo a un niño que iba en una patineta. -Hermosa mañana, dime niño ¿Qué día es hoy? -¿Cómo que que día es hoy? Es Navidad. -Oh grandioso, no me lo he perdido. Los tres espíritus lo hicieron en una sola noche. Dime ¿ya está abierta la carnicería de la otra calle? -Sí. -¿Y aún está en venta el enorme pavo que es tan grande como tú? -Pues sí. -¡Oh que niño tan encantador! Escucha quiero que vayas y le dices al carnicero que lo traiga aquí. Si lo haces rápido te daré como premio un gran abrazo y muchos besos míos, pues serás el primero en recibir el gran amor que compartiré en este glorioso día. Entonces se dio cuenta de que el niño huía despavorido hacia la otra calle, debido a estas últimas palabras. -Ok, lo puedo hacer yo misma, no hay problema. Y de esa forma, Ella comenzó a recorrer todas las calles deseando feliz Navidad a cada transeúnte, niño e incluso mascotas. A los muñecos animatronicos del parque y a los patos del estanque. Abrazaba a los del coro, se tomaba fotos con las parejas, entraba en cada tienda a cantar villancicos y era tanda su alegría… que la mayoría se apartaba temerosa por la obsesión que se leía en sus ojos. Visito a su tío Wilmer para decirle que mañana sin falta estará en la dulcería y luego fue a ver a su amiga Margo para decirle que la próxima vez no faltará a su fiesta, y luego fue a comprar obsequios para repartir a los huérfanos del hospicio, quienes no se libraron de sus abrazos y canciones. Y, gracias a la ayuda de algunas personas, visitó a todos sus amigos de Pahkitew a darles un regalo personal. A Shawn le dio un arco y flecha para que practicara en su empresa contra los zombies, a Jazmin un sombrero como el que usa pero con adornos navideños, a Scarllet varios sujetadores de pelos mientras que a Sky le dio un paquete de barras energéticas. A las gemelas un paquete lleno de muérdagos para que no estén peleando por estas fechas; a Rodney, una muñeca inflable; para Leonard, un pequeño caldero para que haga sus hechizos; a Dave, un casco para protección; a Max, un enorme globo terráqueo; a Topher, un retrato de Chris con varios dardos y a Beardo, una colección de efectos de sonido para que aprendiera a imitarlos. Solo faltaba una y se dirigió resueltamente a la granja de Sugar donde la encontró sentada en la puerta de su casa. La voluminosa muchacha quedo algo contrariada al ver a su nemesis. Se levantó mientras que Ella le mostró el enorme pavo de la carnicería, asado y aderezado por Ella misma. -Todo para ti. Sugar, muy sorprendida, cogió el pavo y comenzó a devorar, se detuvo de pronto, dio un rápido abrazo a Ella y continúo comiendo. Y de esta forma, Ella se convirtió en una enferma de la Navidad. Nadie en la tierra podía amar la fiesta a niveles tan alarmantes como ella. Y la gente, al ver su entusiasmo, alegría y festividad, solo podían decir… pobre niña. *** -Kaitlin – le dijo de pronto – ¿era necesario ver esto? -Tranquilízate, Arturo, recobrará su antigua cordura, ya lo verás. -Bueno, en ese caso, debemos irnos para celebrar a nuestro estilo con nuestros amigos dramáticos de latinoamerica, pues este ha sido un año bastante especial. -¡Claro que sí! Así es, amigos de Rotiblog, dos temporadas en un año. El primero causó una gran decepción y la segunda surgió del fango y superó la crisis. ¿Qué sucederá el próximo año? ¿Se mantendrá en el alto nivel luego de su recuperación de estos altibajos? Debemos tener fe y creer que sí. Esperemos que lleguen a las 10 temporadas y seguir gozando de las aventuras de nuestro ya amplio elenco así como de los nuevos personajes, si es que aparecen. Y de parte de mi amigo peruano y la mía, les deseamos una feliz Navidad y año nuevo. Coman con moderación y no abusen a los que ya toman cerveza.

¡Feliz Navidrama, amigos mios!

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