RotiBlog Fics: Dramadolgia, la Última Batalla – Cap. 12

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vengadores rotiblogianos dramadólgicos (?)

¿Que tal? Es domingo, y no tienen nada mejor que hacer.
Así que es una cita con Dramadolgia, el fan fiction de Arturo Hernández que ha entrado en momentos culminantes.
La última batalla se cierne sobre esta tierra, y con todos nuestros protagonistas preparados para enfrentarse al Gran Koko, todo puede pasar en este desenlace que parece ser épico.
¡A leer! 
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DRAMADOLGIA: LA ÚLTIMA BATALLA (Capítulo 12)

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Desde lo alto de las colinas se habían posicionado para ver el aspecto de la isla. Toda la orilla del mar estaba rodeado por los soldados y ogros con sus respectivas armas. En medio de la aglomeración que estaba frente a la vista de ellos sobresalía una catapulta de monstruosas dimensiones, la cual apuntaba hacia la isla, donde aún estaba protegido por sus escudos mágicos. Sin embargo, la isla flotante que era la guarida secreta de Mcleantosh se encontraba ya varios metros encima del palacio de Wawanakwantida. La infantería del enemigo, en tanto, apuntaban sus armas hacia ellos, esperando la señal de espera. Fácilmente sobresalía de entre ellos la enorme figura del Caballero del Garfio, que aguardaba con las armas listas para atacar.
-¿Y las bestias monstruosas? – preguntó Erinis.
-Además de que nosotros acabamos con varios – dijo Dawner – quizá se deshizo de todos ya que su ejército ha logrado llegar al mar mediterraneo.
-Pues esperemos que no estén ocultos. – agregó Mikez.
-Mikez, volviste.
-Pues si, Dawner, no lo sé, parece que mis amigos de adentro quieren tambien algo de acción. 
Jol entonces se puso al frente y ordenó la organización rapidamente. Cada caballero que portaba una espada mágica tenia un regimiento para dirigir, mientras las mujeres y hombres no soldados permanecerían en las carretas que se habian construido en el bosque, portando flechas y lanzas. Y para ocuparse de los heridos.
-Mira, Dawner, llegó la caballeria alada.
Erinis tenía razón. Bis llegaba a bordo de Venganza, junto con unos cuarenta dragones blancos. Pero al mismo tiempo, aparecian en el cielo del otro lado del mar los dragones negros que hace poco ocupaban Rotiblogia.
Y de pronto, en medio de los preparativos, les llegó el sonido de una trompeta. El Caballero del Garfio la tocaba y avizaba que iban a comenzar el ataque.
Dawner rapidamente habló con los caballeros.
-Escuchen, tenemos que atravezar a estos humanoides y ogros para llegar al palacio y así buscar la manera de subir a la isla flotante. Alli debemos reunirnos para formar la espada Dramadolgia y acabar con el Gran Koko. Sir Lightiningzor, la espada de tierra te permitirá crear un puente para llegar a la isla, yo lo puedo proteger con mi magia… ¡Pero debemos avanzar todos!
Para sorpresa de los caballeros, Jol no interrumpió en ningún momento a Dawner. Todos se imaginaban a ella planeando la operación sin dejar que otra persona lo hiciera. La mujer caballero solo permanecía en silencio junto con sus amigos de armadura amarilla.
Escucharon varios gritos. Eran los ogros quienes, con los humanoides ya comenzaban a avanzar.
-¡Basta de charla! – gritó Lightiningzor – ¡El enemigo avanza, la verdadera guerra ha comenzado! ¡Andando!
Y alzando la espada avanzó con su caballo con su grito de guerra: ¡ZHA-BAM!
¡ZHA-BAM! ¡ZHA-BAM! ¡ZHA-BAM! Gritaron los regimientos y avanzaron de prisa. Y asi, a mitad del camino, los ejercitos chocaron.
Los regimientos de Brickonor y Lightiningzor, cuyos lideres portaban las espadas de fuego y tierra respectvamente, fueron los primeros en enfrentarse a los monstruos. Sir Jol y su gente avanzaron hacia adelante, por la derecha, mientras Dakotania avanzaba por la izquierda. Desde las carretas, muchas lanzas eran arrojadas hacia los seres que permanecian en la orilla.
Dawner, Mikez y Erinis avanzaban rapido con sus corceles en dirección hacia la catapulta que ya se habia puesto a funcionar. Unos ogros armaban la boca con algo brillante y entonces era arrojado hacia el castillo, donde se producia una fuerte explosion cuando chocaba en el muro magico.  
Durante la carrera se le hacian frente ogros y humanoides, pero la rapida magia de Dawner los hacia a un lado. Se detuvieron a unos metros cerca de la catapulta, donde varios soldados se pusieron frente a ellos mientras otros continuaban llenando la boca con mas cosas brillantes.
-¡Tenemos que separarnos, señores de la magia! – dijo Dawner – Hay que destruir esa cosa.
La catapulta disparó de nuevo.
-Andando – grito Mikez.
Y los tres se separaron para atacar en tres angulos distintos.
Staicin estaba ayudando a los gnomos cuando dejo de parlotear y recordó algo que parecia tener olvidado. Se llevo una mano al frente y dijo que habia sido una gran tonta. Los gnomos le dieron la razón, aunque no sabian de que se trataba su reacción. Staicin dejó todo, se subió a un caballo y fue galopando rapidamente hacia el regimiento de Jol, quien sola se deshacia de muchos soldados, pero se acercó a su lugarteniente, el conde Gerezyn.
-Señor Conde, vayamos hacia la entrada del tunel, alli es por donde yo escape. 
   
El conde le respondió que lo guiara, agregando que fue un milagro que Staicin no saliera lastimada mientras corria en medio de la batalla.
Arriba en los cielos, Bis y Cameront estaban ocupados peleando con los dragones negros. Ambos eran los unicos humanos que portaba su dragón, los demás volaban sin transportar nada.
-Gracias por enseñarme a disparar, amigo Bis – decia Cameront – He logrado descubrir que calcular angulos para las direcciones de las lanzas es mi verdadero don. ¡Aqui va otra!
Pero la lanza que arrojó solo le rozó una ala del enemigo, como lo ha hecho con las demás.
-Creo que tengo que calcular mejor ¿verdad ? – Bis le contestó con un gesto afirmativo. El moro mudo, además de conducir el dragón, disparaba flechas con una ballesta incrustrada en su brazo.
Dakotania avanzaba poco por su lado, pero lograba permanecer firme sin que lo hicieran retroceder. Su segundo al mando, Zamz, se encargaba de defender sus espaldas.
-¡Congelalos, princesa, a todos! – le daba voces también.
Dakotania sonrio y siguió disparando.
La catapulta continuaba disparando, varios golpes ocacionaban grietas en el muro. Dawner encontraba dificutades para avanzar, pues los soldados y ogros eran numerosos. Erinis no podia mantener un avance estable, el enemigo la hacia retroceder. En tanto Mikez, al no lograr tampoco acercarse, optó por correr de costado, esperando encontrar un lugar de facil acceso mientras rechazaba a sus atacantes. Llegó finalmente hacia un conjunto de árboles, donde una lanza acabó con la vida de su corcel. El mago se desplomó.
-¡Cielos, esto es muy complicado, no puedo avanzar! – de pronto se calló y agregó – Tal vez no, pero tu amiga Stevlania, si.
Y sacando un pequeño sable de sus ropas, comenzó a brincar de un lado a otro mientras rechazaba a los que se acercaban.
-Agradezcan que no los mate, soy una buena luchadora pero respeto la vida del enemigo – se calló de pronto y luego cambio de voz – ¡Mujer tonta y debil! ¡Deja este trabajo para un hombre! ¡Déjaselo a Vitorol!
Y seguidamente, Mikez atacó con mas fuerza. Con su sable atravezaba cuerpos y cortaba cabezas. El sable se tiño de rojo oscuro.
-¡Mueran, malditos, nadie puede vencer a Vitorol! – y se calló – ¡Necio insolente! ¡Para combatir no solo se necesita fuerza, tambien disciplina!
Y cambio de tactica, porque ahora era Chesteroux quien estaba a cargo del timón.  Ahora dejaba que los humanoides se acercaban y luego respondia con un rapido movimiento, cortandoles las gargantas.
-¡Es mis tiempos, los humanoides se evaporaban cuando morian! Ahora son mas fuertes. Pero aqui está el gran Chesteroux para derrotarlos… pero después de una siesta, si señor.
Se sentó en el suelo, rodeado por los humanoides que permanecian quietos, esperando un probable ataque. Pero repentinamente, Mikez se puso de pie.
-Caray, señor, con todo respeto, usted ya debe gozar de un buen retiro. Yo seré su guia para llevarlo a un lugar seguro. – luego vio a los enemigos – Manitobaz no quiere combatir, asi que si me disculpan… ¡me voy corriendo!
Y dando un gran brinco, Mikez se alejaba rapidamente, perseguido por los monstruos. Eso lo hacia alejarse más del campo de batalla. Corria siguiendo el grupo de arboles hasta llegar donde mas de estos habian.
-¡Detenganse! – gritó Mikez deteniéndose – Esto no ayuda, se supone que deben influirme, no controlarme. Se supone que soy el septimo hijo. Debo usar mi magia.
Y soltando el sable, se concentró y lanzó rayos a sus enemigos. Algunos cayeron pero el resto se acercaba mas. Mikez se concentró para hacer otro disparo, pero de pronto varias flechas salieron detrás de él y acabaron con los humanoides. Mikez se volvió y vio a una mujer armada de arco y vestida para la batalla.
– ¡Zuoey!
-Me alegra que estés vivo, Mikez.
-¿Pero que te pasó ?
-Fuimos rescatadas por las guerreras amazonas y nos entrenaron para este dia. Hemos llegado a tiempo. Vamos, tienes que llegar a esa catapulta, nosotras te cuidaremos.
Y dando un silbido, detrás de ella aparecieron cientos de mujeres armadas. Mikez reconoció entre ellas a las antiguas compañeras de Annia-Marian.
El ejército de Salvación, en tanto, tuvieron que afrontar un nuevo enemigo: El Flagus saltó del mar y con sus fuertes mandibulas acababa con varios soldados de un mordisco, mientras que las lanzas no le hacian mucho daño, debido a su fuerte piel. 
Staicin y Gerezyn llegaron a la entrada secreta, pero descubrieron que estaba sellada. Jol apareció de pronto.
-No hay entrada, demonios, el Rey Miltonz hizo mal en destruirlo.
-¿Donde están los caballeros amarillos, Sir Jol?
-Se adelantaron, señor Gerezyn, andando, debemos ayudar a los magos a llegar a la catapulta.
El Flagus habia llegado al regimiento de Dakotania, causando varios destrozos. 
-Si Bis estuviera aqui, seria pan comido – dijo Zamz – pero esta ocupado allá arriba.
-Yo confio en mi espada, lugarteniente – respondió la princesa.
En eso vio a dos hombres desarmados siendo perseguidos por varios ogros. La princesa corrió y con su espada, lanzó estalagtitas puntiagudas que acabo con los monstruos.
-Gracias, princesa – les respondieron haciendoles reverencias – en cuanto la vimos, salimos de nuestro escondite para llegar hacia usted.
-Yo los conozco – respondió Dakotania – son los secretarios del primer ministro.
-Asi es, princesa, los mensajeros no regresaban con vida al palacio por lo que nosotros tuvimos que partir a buscarle a usted, para informarle que debe encargarse ahora de los asuntos del reino.
-¿Eso significa… ? – preguntó Zamz.
-Princesa Dakotania… usted es ahora la reina Dakotania, es la reina de Dramadolgia, luego de la partida de su padre.
Dakotania no respondió. Habia caido de rodillas sin pronunciar palabra.
-Fue mi culpa… fue mi huida lo que lo enfermó – murmuró luego de varios segundos de silencio.
Y el temor de Zamz, se hizo realidad… los ojos de la princesa volvieron a encenderse.
Sir Lightininzor combatia con toda su pasión, pero usaba poco la magia de su espada de tierra . Era la fuerza de su brazo la que lograba avanzar. Sir Jol, en cambio, no se molestaba en activar su arma, decia que no necesitaba magia para derrotar a los monstruos. Sir Brickonor, en tanto, habia perdido su caballo y ahora expulsaba fuego de su espada cada vez que era necesario. 
No todo el Ejercito de Salvacion saltó al ataque. Mientras que las mujeres y demás hombres se encargaban de las lanzas en sus carruajes, los caballeros que permanecieron atrás formaban un nuevo regimiento para avanzar en el momento oportuno, todos bajo las ordenes de Hachetof IV, mientras Spookis corria de un lado a otro ladrando a la gente como si fueran animales del ganado. En una de las carretas, Courtneysand Garcéz, sentada en una silla, daba ordenes a su lacayo.
-¡Vamos, Tomz, dispara ahora a ese angulo… bien, ahora por el otro, ahora uno de frente… ¡Diablos, erraste en dos tiros! ¿Puedes diparar por los tres lados al mismo tiempo?
-No
-¿Por qué no?
-Porque ya se acabaron las flechas.
-Pues consigue mas, se supone que tienes que protegerme, Tomz.
-Disculpe, dama, pero usted tambien tiene que ayudar como la condesa Allisonia lo esta haciendo.
-¡Ya no serás mi primer ministro! – lo tomó del cuello – Y si no quieres perder tus dientes, mas te vale que traigas mas flechas.
-Sssi, señññora – contesto Tomz y se fue corriendo a buscar mas flechas.
Varios metros más allá, la condesa Allisonia dirigia a sus hombres de Rotiblogia a disparar mientras ella misma se encargaba de transportar las flechas y piedras hacia sus hombres. Kel-Sey, con el  muñeco de Trentzenor en su espalda, ayudaba con los gnomos a socorrer a los heridos. Tomó entonces algunas malvas en una bolsa y corrio hacia Hachetof IV.
-Tenga, señor cocinero, para que se recupere rapido mientras combata.
-¡Ese es el maldito asunto! Estoy parado como un inutil esperando unas ordenes que no llegan. Deberia estar luchando ahora.
-Tenga paciencia, ya lo llamaran.. además deberia sentirse orgulloso de como responden nuestros soldados.
-Pues no responderan mucho, niña, los enemigos son muy numerosos…
-Mi amiga Erinis acabará con muchos en un segundo, como lo hacia mi antepasado Sir Trentzenor.
Y abrazando su muñeco, dejo al cocinero para reunirse otra vez con los gnomos.
El Flagus seguia barriendo con cuanto soldado aparecia ante él, pero se detuvo cuando se le presentó ante sus ojos un humano de gran tamaño. Dakotania tomo a la bestia y con una gran fuerza lo arrojo  hacia el mar. Luego comenzó a atacar tanto a enemigos como a soldados. Estos ultimos tenian que huir rapido, dejando que la princesa destruyera a los enemigos. Pero era muy fuerte y peligrosa y nadie sabia como detenerla. Zamz estaba tras ella con la espada de agua, dandole voces sin resultados. Mikez se apareció de pronto.
-Hola viejo amigo de la espada ¿sabias que Zuoey ahora es una amazona y nos ha traido un ejercito de mujeres?
-Oh, bueno, entonces dile que venga y que calme a la princesa, esta loca de nuevo, mirala.
Dakotania arrancaba enormes arboles y rocas y los arrojaba a cualquier dirección.
-No te procupes, mi poder de mago ayudará. La sabiduria que he adquirido me dice que debe buscarse su yo interior…
-¡Rapido, antes que su yo exterior nos mate!
Mikez corrió hacia Dakotania, esta lo vió y corrio a su encuentro. Mikez se detuvo y alzó su brazo, la princesa dejó de correr a tan solos unos centimetros de él. Estaba quieta y observaba a Mikez con una mirada congelada.
Zamz seguia observando cuando vio que tras él venian un grupo de enemigos. Miró a todos lados y descubrió solo a cadaveres de sus amigos mezcladas con la de los monstruos. Estaba solo, pues los demas habian terminado de huir del campo. Alzó la espada de agua.
-Atrás monstruos, soy muy bueno haciendo daño… – los monstruos alzaron sus sables que eran mas grandes, lo que le hizo atemorizar – ¿no se asustan?… ¿que tal un poco de psicologia inversa?… ustedes se hacen los valientes y yo corro… ¡Miren el Gran Koko!
Ogros y humanoides voltearon y al ver que no habia nadie, persiguieron a Zamz que ya corria mientras movia de un lado a otro la espada. « Enciendete, enciendete » decia.
-Ahora – le decia Mikez a la princesa mientras atrás una persecucion se producia – abandona tus instintos salvajes y libera  tu interior. Detras de ese fuerte cuerpo esconde la belleza y dulzura de la Princesa Dakotania Miltonz de Dramadolgia, despierta.
-¡Tú-MIkez! – habló la princesa aunque su voz era ronca – ¡Que-me-paso! ¡Hechizo!
Pero luego escuchó y despues vio la terrible situacion de su gran amigo.
-¡ZAMZ! – rugió y de un brinco se acercó a los monstruos lograndolos aniquilar rapidamente.
-Perfecto, ahora debo volver con mi musa, adios – dijo Mikez y avanzó brincando con la agilidad que le proveia Stevlania.
Dakotania cargó a Zamz y lo puso en uno de sus hombros.
-Ahora que has recuperado la razón… y de haberme salvado, ya no teo como un monstruo… de hecho sigues siendo bella.
Dakotania rugio de risa y luego avanzó ha proseguir con la lucha.
Y mientras los hombres de Jol se juntaron para combatir nuevamente, Staicin encontró refugio en Erinis, quien con un grupo de soldados, se habian apostado en unas piedras donde disparaba.
-Los cielos aún no se liberan de los dragones – decia.
-Bis los derrotara, Erinis, descubri que su antepasado combatió al lado de…
-¡No empiezes, Staicin, mejor protegete!
En eso llegó Mikez
-¿Donde está Dawner, Mikez? – pregunto Erinis
-El caballero Brickonor le está ayudando a avanzar, veo que necesitas mi ayuda.
-Oye, amigo – sonrio Erinis – no presumas de tus poderes, Dawner te gana en experiencia.
-Eso no lo discuto.
Y con un conjuro, lanzó lenguas de fuego que acabó con los que estaban rodeandolos.
-Hay que reunirnos con Sir Lightininzor, el tiene la espada de tierra… y con esa espada puede reabrir el tunel secreto y llegar al palacio.
Esta vez habia que dar credito a Staicin, era una buena idea. Abandonaron su puesto y corrieron hacia el caballero.
Y cruzando el mar, en el palacio de Wawanakwantida, las cosas eran tensas. Sobre sus cabezas estaba la isla siniestra donde albergaba al monstruoso Gran Koko. Los señores y vasallos corrian de un lado a otro, gimiendo y chillando en busca de un refugio mientras otros se resignaban a perderlo todo. Incluso el juez de la corte se ahorcó en su recamara. El capitan y sus soldados del palacio estaban reunidos en el patio central, donde parecia donde iba a descender la isla. Estaban con sus armas listas, pero sus disparos no le producian ningun daño a la gugantesca mole de piedra. Mientras que afuera del palacio, el muro magico se agrietaba con cada disparo de la catapulta. Y en el mar estaba el enorme pulpo, cuyos tentaculos descansaban en la orilla de la playa, esperando atrapar a algun despistado humano que corriera al mar en cuanto las defensas fueran destruidas.
La pelea continuó por una hora, pero el objetivo de alcanzar la catapulta aún no se alcanzaba, mientras la poderosa arma continuaba disparando. 
Y Sir Lightiningzor se encontró frente al Caballero del Garfio, que habia aguardado todo el tiempo hasta que tomó sus armas y entró en batalla. Bajo su visor blanco que cubria su rostro, observaba fijamente al caballero moro.
-Lightiningzor, Lingthiningzor, Lightiningzor… espada, espada, espada…
-Deja de murmurar, averno del infierno, es hora de que conozcas la fuerza de mi brazo.
Y alzando la espada corrió hacia el caballero negro mientras lanzaba su grito acostumbrado ZHA-BAAAAAMMM… El Caballero del Garfio no se movio, aguardaba a que su contrincante se acercara. Lightiningzor dio un fuerte golpe a uno de los hombros, pero el hombre no se movio. Este alzo su brazo conteniendo el garfio y de un solo tazo partió en dos el escudo del moro.
-Ah… veo que eres fuerte… pero al menos soy bello.
Y dio varios golpes sin accionar el poder del arma, por lo que fueron inofensivos para su enemigo. El caballero alzó de nuevo el garfio, pero esta vez, Lightiningzor lo esquivó, pero ahora su casco habia volado en pedazos. Entonces decidió concentrarse (siguiendo los consejos que le dio Dawner en el bosque) y trató de encender la espada, pero el Caballero del Garfio ya corria hacia él con su espada y garfio listo para atacar. Pero en ese instante aparecio Venganza y Cameront saltó del dragón, aterrizando entre su señor y el monstruo.
-¡No tocarás a mi amo y señor! – gritó.
Y sacando una espada de su armadura atacó al caballero con una fuerza que Lightiningzor nunca lo vio antes. Sin embargo, los golpes eran igual de ineficaces, pero al menos aturdian al gigante.
-Cameront, Cameront, Cameront… estorbo, estorbo, estorbo…
Y alzó ambos brazos y fueron a bajar hacia Cameront, cuyos golpes lo derribaron al suelo, aunque la armadura de Bis lo protegio bien. El monstruo alzó los brazos de nuevo, pero sintio que la tierra temblaba, vio luego como una grieta se dirigia hacia él y luego un enorme orificio se abrió donde estaba parado y cayó hacia un gran fondo. Sir Lightiningzor habia hundido la espada de tierra y de esa forma evito la muerte segura de su escudero. Fue hacia él.
-¿Te encuentras bien valiente escudero?
-No se preocupe, señor, la armadura de Bis de verdad es fuerte.
-Me siento orgulloso de ti, escudero Cameront, has provado ser un asistente digno de un gran caballero.
-Vaya, es la primera vez que pronuncia mi nombre – y se pone de pie – eso es una buena señal, debemos seguir.
En ese momento Erinis apareció rodeada de un campo energético que lo protegia de los disparos y se comunicó con caballero y escudero, quienes eran requeridos.
La batalla en el cielo aún no tenia un resultado claro, Se habian producido bajas tanto de los dragones blancos como de los negros. Bis, de cuando en cuando, bajaba para ayudar a los amigos de tierra para luego continuar su lucha por los aires. Sin embargo, los cuerpos de los dragones caidos beneficiaban al Ejercito de Salvacion, pues eran usados como barricadas. Varios soldados se reunian en torno al cuerpo muerto y les servia como muros para potegerse del enemigo, mientras lanzaban flechas y lanzas.
Zuoey comandaba a las guerreras y ex damas de compañia quienes resultaron ser de buena ayuda para los soldados. Cuando la lider de las amazonas cayó muerta por un ogro, Zuoey tomó sus armas y se convirtió automaticamente en la lider, pues asi habia quedado establecido en los entrenamientos. Zuoey se habia superado en esos dias, pues en su interior ya estaba harta de ver tanta violencia y horror sin poder hacer nada. Claro que nunca dejó de pensar en Mikez, este habia sentido la llamada de auxilio y luego de unas palabras con Zuoey, se separó de ella para ayudar a los demas, como se ha visto.
En cuanto partieron Lightiningzor y Cameront, Erinis fue hacia su maestra, quien era ayudado por Brickonor y su gente.
-¡Mis felicidades, Sir Brickonor, has aprendido rápido usando la espada!
-¡Lo sé, Dawner! ¡Ja! ¡Y desearia que esa mujer estuviera aqui! ¡Te aseguro que no se volverá a reirse de mi!
Llegó Erinis y juntas lograron acercarse mas hacia la catapulta. Al llegar, Dawner creó un enorme muro magico que los hizo encerrar a los tres en una esfera, mientras Brickonor ultimaba a los que manejaban la gigantesca maquina.
Pero era tarde, Dawner vio que las paredes del castillo ya habian sido destruidas, la isla flotante ya estaba bajando lanzando varias bolas de fuego, produciendo explosiones. Después, podia verse varias siluetas de soldados bajando de ella hacia el interior del palacio de Wawanakwantida.
-Iluminame con tu sabiduria, gran Gwender – murmuraba Dawner mientras pensaba, entonces cerró los ojos y permanecio en silencio. Unos minutos después. Mikez, con saltos y brincos, se reunia con ellos.
-Aqui estoy, amiga… oh no, estamos en problemas… – pausa – ¡Andando, quiero beberme la sangre del Koko!… ¡Silencio, Vitorol, te dije que no me controles!
-Mikez… ¿has bebido?
-No, pequeña Erinis, simplemente estoy tranquilizando a mis amigos de adentro…
-Ya me estás dando miedo…
-Oh no – dijo Mikez observando la isla – ¡El palacio está siendo invadido!
-Asi es, pero tengo una idea, Sir Brickonor, nosotros tres subiremos en la boca de la catapulta y tu nos expulsarás. ¿Lo haras?
Brickonor hizo un saludo militar y respondio a Dawner que cumplirá con su misión.
-Con nuestra magia podremos llegar al palacio sin daño alguno – les dijo a Erinis y Mikez – una vez que hayamos librado a la gente, les daremos aviso para que se reunan con nosotros y formemos la espada. Y una cosa mas, Sir Brickonor, en cuanto nos expulses, destruye esta catapulta infernal.
Brickonor volvió a responder como la vez anterior.
Y mientras la esfera los protegia de los ogros y humanoides que trataban de entrar, los magos se subieron y a la señal de Dawner, Brickonor activó la catapulta. Los tres hechizeros salieron disparados hacia el palacio, mientras Erinis gritaba ZHA-BAM para darse mas valor.
Continuará…

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¡LA ÚLTIMA BATALLA HA COMENZADO!

Y Luck no puede dejar de imaginar todo el ambiente como una gigantesca partida de Age of Mitology xD

En medio de todo ese caos, podemos ver la organización táctica de nuestros personajes defensores narrada de una manera en la que todos resaltan de alguna forma.

Y a pesar del dramatismo de algunas escenas, aún tenemos un buen puñado de risas con otras. Con Courtneysand Garcéz, por ejemplo jajaja ¿Ese Tomz no es el chico de la audición de Courtney? Y sólo imaginar a Spooky comportándose como un perro lo vuelve todo más hilarante xD

Pero vamos a lo serio. Había olvidado que Dakotania ahora era la reina de Dramadolgia. Sólo espero que la transformación continúe siendo reversible.

En cuanto a Mikez, el dinamismo con el que maneja los espíritus del Séptimo Hijo a su favor, nunca aburre y resulta ser épico.

Y que bueno que Zuoey regresó para ayudar como Zoey Comando, estilo amazónico n_n

Brickonor repitiendo el saludo militar en la catapulta fue un guiño emocionante. Espero que los jóvenes magos puedan arreglárselas bien. 

Pero necesito saber que pasó con ese traidor de Scottinus. Sé que debería preocuparme más Mcleantosh, pero todos sabemos que el Gran Koko puede ser vencido por la espada Dramadolgia… Aunque es difícil… Entre Jol, cuyo orgullo la motiva a desconfiar de la magia, Dakotania, cuya transformación la vuelve inestable, y Lightninzor, que apenas sabe sobrevivir con su escudero, unir las cuatro espadas parece una tarea difícil…

Pero, en cuanto a este escurridizo hechicero, sino es el Flagus el que sella su destino final, entonces algo más épico debe estar cocinándose en la mente de Arturo…

Y es increíble pensar que en sólo tres capítulos todos los personajes van a llegar a su final. Pero algo es seguro. Esta historia que nos acompañó en el último tramo del año, no será olvidada.

¡Ánimo, Arturo! ¡Esto es digno de ser recordado!

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Nos vemos la semana que viene.

Luck Lupin

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