RotiBlog Fics: Dramadolgia, la Última Batalla – Cap. 9

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Saludos, Vengadores

No quería publicar esta entrada sin antes poder acabar la edición de mi última v-tacora. Y es que este video es muy especial, porque recibí la visita de nada más ni da menos que…

AURA CAAMAÑO!!

SI! Nuestra querida actriz de voz a quien entrevisté el año anterior por su labor en el doblaje latino de la voz de Sierra está de vacaciones en ARGENTINA!!!

Y como buenos amigos que somos luego de conocernos por Drama Total, no podíamos dejar de pasar la oportunidad de conocernos en persona y salir a pasear por Buenos Aires juntos ^^

Con permiso de Arturo, me gustaría que, antes de seguir con Dramadolgia, me concedan 10 de sus minutos para compartir uno de los tantos momentos que viví con Aura ese día n_n

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DRAMADOLGIA: LA ÚLTIMA BATALLA (Capítulo 9)

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Los monjes trabajaban con mas ahínco ahora. El hermano mayor, Korosawan, despachaba a los señores a determinados lugares donde llevaba ropas y comidas a gente refugiada y oculta. Días atrás, recibieron la visita inesperada del ejército de las amazonas con el grupo de refugiados moros, los cuales, luego de haber repuesto fuerzas, fueron enviados a unas cuevas ocultas colinas más arriba, mientras las guerreras recorrían aquellas tierras en busca de más gente necesitada. Era una suerte que el convento no había recibido un ataque del enemigo, pero sabían que tarde o temprano se aparecerían, por lo que había que terminar de repartir lo que tenían con los necesitados lo más pronto posible.
Y fue en esos dias cuando unos hermanos trajeron un hombre muy malherido. Lo cuidaron y curaron sus heridas hasta que al día siguiente, por la tarde, recibieron otra inesperada visita. Había llegado un anciano de vestiduras oscuras acompañado de un grupo de hombres de apariencia igual de misteriosa. 
-He tenido noticias que tienen a uno de mis hombres en sus dominios y que está gravemente herido.
-Así es, buen hombre-Korosawan vio que el anciano portaba sus ropas con el mismo estilo textil que la de su paciente. – Lo hayamos en las ruinas del palacio de Muscokan, estaba en el suelo pero aun respiraba. Parecía que había tenido un combate allí y que había sido arrojado a un pozo. Mis hermanos lo trajeron aquí y personalmente me he encargado de su cuidado, señor…
-Potenzal, de Rotiblogia.
-Mis humildes respetos, señor Potenzal – respondió Korosawan – sígame, le mostraré donde está su amigo.
Avanzaron por unos pasillos hasta llegar a un cuarto iluminado. Allí estaba Scottinus, con un gesto lamentable: Ojos semicerrados, la boca semiabierta, la cabeza tambaleante. Estaba postrado en una silla de ruedas y en sus manos portaba dos pañuelos.
-Recobró el conocimiento rápidamente, pero no puede hablar ni moverse. Solo ha logrado mover sus manos y le colocamos dos pañuelos. Cuando mueve la roja, quiere decir si, y si mueve la verde, significa no. Estoy seguro que los médicos de Rotiblogia le darán mejores remedios que podamos darle nosotros, humildes monjes.
-Le agradezco sus cuidados, hermano, estamos en deuda con este convento. Ahora le pediría por favor que nos deje solos, quisiera decirle unas palabras a mi vasallo.
Korosawan hizo una reverencia y se retiró de la habitación. Potenzal vio entonces que al lado de Scottinus había una pequeña mesa con algunas de esas medicinas mágicas llamadas « malva ». Notó que Scottinus lo observaba y lo seguía con los ojos mientras el anciano daba pasos por el cuarto.
-Chris Mcleantosh tenia razón, no eras el gran mago que creí que fueras.
Scottinus lo continuaba observando.
-El amo me ha enviado para terminar el trabajo que tú no has logrado seguir. ¡No has encontrado las espadas ni los magos que aún permanecen vivos! ¡Me has defraudado, Scottinus! ¡Sólo has mostrado rebeldía, arrogancia, y sobre todo, ineptitud!
Scottinus permaneció quieto.
-Me he reunido con nuestro contacto. ¿Es verdad que la princesa Dakotania está con la resistencia?
Scottinus movio el pañuelo rojo.
-Bien. El rey Miltonz debe desaparecer así como su maldita descendencia.
Cogió una de las malvas y salió del cuarto donde hizo una seña a uno de sus hombres que esperaban afuera. Le dio el malva y le dio algunas instrucciones. Luego, el ser salto por la ventana y se desvaneció en el aire. Potenzal volvió al cuarto.
-¿Que hay de las espadas? – le pregunto a Scottinus – ¿Encontraste, por lo menos, alguna pista sobre su ubicación?
Scottinus movió el pañuelo verde.
-¿Y los magos que viven?
Scottinus movió el pañuelo rojo.
-Bien, los hechiceros no serán problema, pero las espadas si representan peligro, y como ya no sirves para la causa del Gran Koko, seré yo quien continúe con la búsqueda. Has fracasado y según las leyes de nuestro amo, la muerte será el castigo que recibirás ahora.
Se dio la vuelta y abrió la puerta, indicó a sus hombres que salieran del convento y que lo aguardaran. Los hombres se fueron.
Potenzal cerró la puerta… y sintió de pronto algo punzante que era hundido en su espalda. El anciano, presa del dolor y la sorpresa dio la vuelta y se encontró con Scottinus, de pie y ya sin ningún signo de debilidad.
-Yo nunca fallaré, anciano idiota, el que va a ir al infierno serás tú y tu maldito amo.
El anciano vio en la mano de Scottinus el objeto con que fue apuñalado. Era el diente roto del Falagus. Scottinus hundió el diente ahora en el corazón de Potenzal. Este cayó al suelo, muerto.
-Fingí estar moribundo para esperar a que aparecieras. Ahora nadie estará vigilándome. ¡Las espadas serán mías y yo seré el verdadero amo de Dramadolgia!
Salio del cuarto y rápidamente salió a la entrada del convento donde aguardaban los hombres. Estos lo miraron sorprendidos.
-El anciano Potenzal ha muerto, yo mismo lo mate. Les aconsejo que no me hagan frente, porque de un chasquido los puedo convertir en cenizas. Así que lo mejor es que se pongan a mi servicio que en estos momentos mas les conviene. ¿Han entendido? 
Los encapuchados balaron sus cabezas en señal de respeto.
-Bien, ahora como primera orden, conviertan este aburrido lugar en cenizas.
***
Entre todas las casas destruidas, encontraron uno donde el techo se mantenía en pie, por lo que durmieron, muy agotados por los recientes hechos. Jol, fue la primera en levantarse y al volver de su patrullaje, despertó a todos.
-Despierten que la guerra no ha terminado. He recorrido los alrededores y no hay rastros del enemigo. Ya es hora de partir.
¿Adonde y sin desayunar? Preguntó Zamz. Los demás se dieron cuenta que no iban a poder subir todos sobre el lomo del dragón, así que se decidió que partiera un primer grupo al Bosque de Liberacion, donde Dawner tenia pensado de una vez dar las espadas a sus respectivos caballeros.
De esa forma partieron los cinco soldados, Zuoey, Lightiningzor, Cameront, y Staicin. Los demás iban a permanecer en la villa hasta el retorno de Bis.
Una vez que el dragón se fue, Zamz se alejó un poco para explorar por su cuenta. Al regresar contó que algunos animales estaban de vuelta, lo cual era una excelente oportunidad de encontrar algo de comer.
-Zamz, ¿no hay suficiente muerte para pensar en matar animales?
-Ah, no, no vas a salir a buscar hierbas de nuevo. Ya estoy harto de esa dieta.
-Pues si, esta vez apoyo a Zamz, Dawner. Extraño mucho la carne.
Dawner suspiró de resignación a las palabras de su aprendiz.
Brickonor y Jol apoyaron tambien a Zamz.
-Nada me haría mejor que un buen asado – agregó la princesa, de remate.
-Princesa, sus deseos serán cumplidos – dijo Brickonor – Le traeré la mejor cacería para aliviar su hambre.
-¡Bah! Mejor te quedas a hacer la fogata, doncella – le respondió Jol – A mi me corresponde traer el trofeo.
-Mira, mujer, ya te dije que no mas ordenes sobre mi. Me derrotaste una vez y eso será todo. Yo saldré al campo y voy a cazar mas piezas que tú.
-Eso está por verse, sodomita.
Brickonor se enfureció en cuanto oyó el insulto. Balbuceo, quería decir algo, pero no sabia que.
-¡Me voy! – gritó tomando su espada y salió corriendo a los campos. Jol le siguió
.
-Creo que yo encenderé la fogata – dijo Dakotania.
-No, claro que no, princesa, yo lo haré.
El caballeroso Zamz salió a coger maderas de las casas caídas y luego armó una pira.
-¿Sabes? – decía – Me gustó mucho que pusieras en su lugar a esa petulante. Eres toda una mujer de hierro.
-En realidad, todo lo estoy aprendiendo de ti, mi querido Zamz.
Erinis, que estaba presente, abandonó el lugar con gestos de nausea. Era lo ultimo que quería ver. Ademas, ella era la única que le agradaba Jol, estaba orgullosa que alguien de su genero llegara a tener un titulo importante.
Media hora después, llegaron los caballeros. Brickonor se acercó a la princesa y colocó ante ella dos grandes patos salvajes.
-Aqui tiene princesa, gordos y listos para ir al fuego – y a Jol que estaba detrás – ¡Ja! ¿Lo ves, Sir Jol? Yo he cazado dos buenas piezas, te he derrotado.
 
-Si es verdad, el cazó dos piezas, me ha derrotado.
 
Todos la miraron asombrados.
-Yo solo cacé una sola pieza.
Y ante la princesa, depositó en el suelo el cuerpo de un venado.
-Pero estoy segura que llenará mejor el estomago que los patos, esos – agregó con una carcajada.
Y así la comida estaba lista y todos se sentaron a comer. Disfrutaron del venado menos Brickonor; a fin de mantener su orgullo, se alimentó de los patos que cazó. Y Dawner, debido a que no encontró con que preparar y luego de los recientes sucesos mas de lo que estaban por venir, se sirvió de la carne del venado, no sin antes pedir perdón al alma del animal por hacerlo. 
Mientras comía, Dawner observó mas de cerca a los dos caballeros. Pese a sus defectos, ambos demostraban conocimiento en el campo de la guerra. Tambien Sir Lightiningzor, despues notó que Zamz y Dakotania habían sufrido un progreso en estos días de peligro. Y lo mismo respecto a Erinis, que ya había aceptado su destino.
Después de la comida, Jol volvió a salir de la villa para hacer una nueva inspección en los alrededores. Regresó a tiempo cuando vio que se acercaba Bis con el dragón. Todos se subieron y partieron de inmediato al bosque de Liberación.
***
Mikez dejó la cueva donde se refugiaban los moros de Manhunt. Había llevado una carga de provisiones para aquellos ancianos, mujeres y niños que encontraron en las cuevas donde poder mantenerse a salvo de los invasores. Mikez no pudo encontrar a ninguna de aquellas amazonas pues siempre tuvo deseos de conocer a una de ellas. 
Los refugiados celebraron la extraña conducta de su benefactor, pues para entretenerlos un poco, contaba los sueños que tenia, a menudo cuando estaba despierto, sobre los viajes a tierras extrañas que repentinamente realizaba. La gente lo tomaba secretamente como un loco, aunque inofensivo. ¿Soñar despierto? Que ridículo. Había momentos en que de pronto cambiaba de personalidad. Un momento hablaba como anciano, en otro como un joven entusiasta, en otras como un chico rudo e incluso como una mujer. Se preguntaban como lo soportarían los monjes con quienes vivía.
Luego de despedirse de los moros y de haber caminado un buen trecho, Mikez se detuvo y observó los cielos. Esa semioscuridad del día y las tinieblas de la noche que se habían manifestado desde hace días. ¿Donde lo había visto antes? En estos viajes misioneros tuvo la oportunidad de ver alguna que otra batalla que ocurría a muchos metros de distancia. Allí es como conoció como era la apariencia del enemigo. Horribles ogros y soldados negros y delgados. Eran tantos que siempre ganaban cuando había un encuentro con los soldados de Dramadolgia. Esta vez, al subir una colina, no divisó nada. Solo el horizonte desolado de la zona. Se sentó entonces y recordó a la hermosa y dulce mujer que conoció cuando la visitó esa maga con sus amigos. Recordaba su nombre: Zuoey. ¡Que bello sonido se producía al nombrarla! Sonrió, se puso de pie y comenzó a dar brincos altos, de un punto a otro, como una liebre. Dejó entonces de brincar y luego de dar un gran suspiro (ese suspiro propio del que esta enamorado) reanudó su camino.
Media hora después, el cielo se oscureció más, la noche venia. Ya se acercaba la hora de la cena y comenzó a sentir apetito. Apresuró el paso, pero conforme avanzaba comenzó a percibir el aroma de una comida recién preparada. Alguien estaba cocinando cerca, que delicia. Al subir una cuesta vio, no muy lejos, la fogata donde se estaba preparando las viandas que olió junto a un coche enorme estacionado desde hacia rato, pues los caballos que la jalaban estaban pastando dispersos por el campo.
-Ven – escucho que lo llamaban y vio a alguien en la entrada del coche, haciéndole señas.
Esa voz tenia algo de atrayente, además de la comida, y Mikez pensó que había encontrado gente buena que deseaba compartir su comodidad con el. Ven, ven, le seguía llamando. Mikez bajó corriendo hacia el carruaje.
***
 
El dragón llegó al bosque sin problemas. Dawner vió a los que habían encontrado refugio en aquel bosque sagrado. Allí estaban el duque Santi-Gerezyn y su hija Courtneysand Garcez, que aun se comportaba como su antepasado (una loca consumada, dijo Zamz), grupos de soldados con armaduras de distintos colores, señal que eran sobrevivientes de varias batallas, civiles, campesinos y para alegría del grupo, la condesa Allisonia estaba allí, ayudando a los heridos. Fueron recibidos con mucha alegria. Erinis abrazó a Kel-Zey, que aun llevaba su muñeco de Trentzenor.
Jol y Brickonor fueron a reunirse con los soldados mientras Dakotania y Zamz se uniern a Dawner y los condes (por cierto, también se encontraban otros monarcas y grandes señores en el bosque, como el hermano del duque Gerezyn).
Reconocieron a la princesa y todos se pusieron en reverencia. Los señores se levantaron pero el resto de la muchedumbre se mantuvo en posición.
-Por favor, amigos súbditos, yo solo soy una refugiada más. Estoy aquí porque también quiero ayudar a mi pueblo, asi que ahora soy una de ustedes.
 
La gente se levantó y luego de unos breves saludos, retornaron a sus cosas. Zamz se había sorprendido de aquel cambio de actitud de Dakotania. 
 
-Lo se, Dawner, estuve destrozada por perder Rotiblogia, pero afortunadamente los dragones blancos aun viven y se encuentran sobrevolando el reino buscando sobrevivientes. De esa forma muchos han venido aquí.
 
-Me alegra oír esto, condesa Allisonia, pero he escuchado que muchos han venido por tierra también. Sobre todo soldados.
 
-Creo entenderte, amiga.
 
Y haciendo señas a un soldado que se encontraba cerca, pidió que contara a Dawner sobre lo que había ocurrido en estos últimos días. El soldado dijo que la invasión había avanzado mucho. Todas las fortalezas y castillos tuvieron que ser abandonadas, pues los soldados humanoides eran muy bien ayudados por las bestias monstruosas que habían aparecido desde un principio. Los ejércitos estaban dispersos y vivían en grupos separados dando una guerra de guerrillas, sin mucho éxito. Aquellos grupos vinieron aquí, con el objetivo de reunirse todos y armar un poderoso cuerpo para una batalla decisiva. Los túneles secretos ahora estaban llenos de soldados y muchos herreros, preparando armaduras y espadas mientras llegaban mas hombres al bosque. Allí se encontraba Sir Lightiningzor. Los últimos en llegar reportaron que el enemigo se estaba juntando para dirigirse todos hacia Wawanakwantida.
 
-Por eso ahora estamos preparándonos muy rápidamente – continuo Allisonia luego de despedir al soldado – en la aldea de los gnomos también hay herreros y los médicos están fabricando esa malva para los heridos. Ahora con tu magia estoy segura que estamos en mejor condición.
 
Dawner entonces le mostró en secreto las cuatro espadas en la bolsa, pero le pidió que aun no dijera esto a nadie, pues Dawner tenia que elegir quien la tenia que llevar.
 
Llegó la noche. Staicin estaba profundamente dormida en la aldea de los gnomos, debido a que se había dirigido allí en cuanto llegó y no dejo de hablar con los diminutos habitantes, por lo que estos le dieron un brebaje para que durmiera. Dakotania dormiría con los demás grandes señores, debido a su titulo de princesa. Al acercarse a su lecho encontró una caja pequeña cuadrada. ¿Que seria? Abrió la caja y vio algo pequeño y brillante en su interior. Pensó al principio que era un malva, pero este brillaba y tenia un dulce aroma.
 
-Un caramelo… ah, Zamz, tú sabes ser romántico. Me comeré este postre en tu nombre.
 
Y saboreo el dulce caramelo. Sonrió y luego se echo a dormir.
 
Zuoey ayudaba con las enfermeras hasta quedar exhausta. Se dirigió donde estaban Dawner y su aprendiz, ambas devorando los manuales de magia que recuperaron.
 
-Dawner ¿por qué no han atacado este bosque?
 
-Quiza no esten interesados en venir aqui, Wawanakwantida es el objetivo.
 
-¿Donde esta Bis?
 
-Esta alimentando a Venganza – respondio Erinis.
 
-¿Quien?
 
-El dragón. Asi lo nombró Bis.
 
-Oh… bueno… ¿Y Zamz?
 
-El tonto se fue a las cuevas con los soldados para entrenar… ya debes imaginartelo.
 
-Zuoey – preguntó Dawner – ¿Quien era el anciano herido con quien charlabas mucho?
 
-Era un hombre de una villa que ha sido destruida. Me hablaba sobre Mikez.
 
-¿Mikez? ¿El del convento?
 
-Si, me contaba que habia quedado huerfano porque una epidemia habia acabado con su familia hace varios años. Unos monjes estaban alli de casualidad y se lo llevaron a ese convento donde estuvimos. ¿Lindo, verdad?
 
-Si preguntas por Mikez, es un hombre muy raro – dijo Erinis.
 
-Yo lo veo muy adorable. El viejo me decia que de pequeño, sus hermanos le daban muchas palizas, su padre lo consideraba una inutil y su mamá lamentaba que hubiera nacido.
 
-Pobre Mikez  – dijo Dawner – ¿Y porque su madre, que la trajo al mundo la odiaba?
 
-Pues la mujer deseaba una hija y tenia una ultima esperanza, pero cuando Mikez era varón, chilló y dijo que habia sido maldecida. Y después de Mikez, ya no pudo tener mas hijos.
 
-Pues ahora vive mejor con los monjes que con esa familia que le tocó. – sostuvo Erinis.
 
-Si, pero el viejo me decia que a pesar de eso, era un niño muy valiente. Soportaba estoicamente los golpes de sus padres y sus seis hermanos.
 
-¿Que has dicho? – Dawner le habia cogido del brazo, ante la estupefacción de Erinis.
 
-Dawner… – estaba nerviosa Zuoey.
 
-Contestame ¿cuantos hermanos tenia Mikez?
 
-Seis… seis hermanos… ¿eso es malo?
-Seis hermanos… y la madre nunca tuvo una hija… – Dawner soltó a Zuoey y se puso a dar unos pasos. Se detuvo – Andando, andando…
 
Las chicas no comprendian la repentina actitud de la hasta entonces paciente Dawner. La siguieron hasta donde estaba Bis, que estaba limpiando a Venganza.
 
-Bis, vamos a Muscokán… es decir, hacia el convento, es un asunto de vida o muerte, amigo. ¡Muevete!
 
Bis, asombrado tambien, se subió al dragón con los demás y la bestia blanca pronto se alzó por los aires. Nadie se dio cuenta pues estaban profundamente dormidos, incluidos los centinelas.
 
-Ese comportamiento suyo… esas cosas que hablaba… esas visiones que tuve del convento… ahora lo comprendo.
 
-Dawner ¿quieres explicarnos?
 
-¿No te das cuenta, Erinis? Mikez era el menor de seis hermanos varones… ¡ES UN SEPTIMO HIJO!
Continuará…

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WO_OW

¡MIKEZ ES EL SÉPTIMO HIJO!

Debo admitir… Que al principio me había sentido decepcionado porque Mike tuviera un papel tan breve en la historia, siendo que el personaje es tan versátil para escribir tanto con él…

PERO ESTA SORPRESA DE ARTURO, NO LA VI VENIR…

¿Sería Ann-Marian la que llamaba a Mikez para encontrarse con ella?

Por otra parte, ¡Scottinus! ¡HOLY CRAP! Por un minuto, de veras creí que le habías hecho lo mismo que le hicieron a Scott en TDROTI… Pero el mayor antagonista ahora está libre.

Y Potenzal ya fue derribado e.e ¿Tendremos que temerle más a la venganza de Scottinus antes que al poder de Chris Macleantosh?

Jol y Brickonor siguen sobresaliendo. La idea de que el dragón se llame “Venganza” también fue muy original.

En cuanto a Dakotania, creí que no la harías monstruo cuando usó el alter ego de Zoiden para esconderse… Pero ahora sospecho que esa malva embrujada… La volverá mutante Dx

Aún así, nunca se sabe que esperar con vos, Arturo.

Del principio al fin, esto es un WOW, no lo ví venir…

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¡Hasta la próxima!

Luck Lupin

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Una respuesta a “RotiBlog Fics: Dramadolgia, la Última Batalla – Cap. 9

  1. Hola.,,,pues que bien que se conocieron, me imagino que estar con ella fue superdivertidísimo, cuéntanos más adelante que hicieron , como se la pasarn, en fín,,,,ya sabes,, un saludo

Y vos... ¿Qué tenés para decir?

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