RotiBlog Fics: Dramadolgia, la Última Batalla – Cap. 8

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¡Feliz Día de la Primavera, RotiBlog!

Aunque técnicamente esto sólo es válido para el hemisferio sur.  Dónde estoy yo, que más da xD
Quiero mandar un saludo muy grande a los lectores de toda Latinoamerica que leen silenciosamente esta historia.
¡Animense a comentar! A Arturo y a mi nos interesa saber que opinan sobre el transcurso de esta historia, sus teorías y demás.
Y sin nada más para añadir, los dejo con un nuevo episodio de Dramadolgia, la Última Batalla: 
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DRAMADOLGIA: LA ÚLTIMA BATALLA (Capítulo 8)

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Fuertes lluvias acompañaron a los viajeros cuando regresaban a los tuneles. ¿Otra mal premonición? Erinis rechazó inmediatamente esa idea, en los últimos días algo había cambiado en ella. Sin dejar cierto sentido del humor, en la que sus dardos se dirigian a Zamz, ella habia comenzado a recibir bien las lecciones de su maestra, a la vez que desde ya hacia tiempo que sentia respeto y aprecio por ella. Comenzaba a querer más a Dawner. Zamz, en tanto, habia recibido la atención de Zuoy y Dakotania para curarle el brazo herido. Estuvo lleno de ternura cuando la princesa se encargaba de vendarle el brazo. Cuando sanara, guardaría esa venda durante el resto de su vida. 
Llegaron a los tuneles, la cruzaron y ya estaba amaneciendo cuando salieron. Como dijo Dawner, la salida consistía en un manantial con una pequeña cascada. En la orilla lucia una placa gastada donde decía que esta cueva albergó a los heroes de la segunda guerra, etc, etc. La selva lucia silenciosa, los animales ¿habían huído jungla adentro o han sido muertos? Escucharon entonces ruidos de alas y se alegraron al reconocerlo. El dragon blanco llegaba y bajó delante de ellos. Saludaron a Bis.
-Llegaste a tiempo, grandote ¿alguna novedad?
Bis movió la cabeza de arriba a abajo ante la pregunta de Zamz e hizo señas para que se acercaran. Al hacerlo señalo a alguien que dormia a su costado. Aunque entre ronquidos, la mujer murmuraba cosas rápidamente.
-Staicin – la sacudia Dawner – despierta, amiga, te doy la bienvenida al país de los vivos.
Staicin despertó, los vió a todos y…
-Hola amigos, no saben que era lo que estaba soñando. Soñe que mi tatara tatara tatara tio conocia al tatara tatara tatara tatara nieto del tatara tatara tatara abuelo segundo de mi tatara tatara tatara sobrino… ¿o era mi tatara tatara tatara tatara sobrino?
Bis habia saltado del asiento, corría por todos lados apretandose la garganta, se golpeaba la cabeza con el suelo y se acercó a los demas con ojos suplicantes.
-Es una mujer de pocas palabras ¿verdad? – pregunto Zuoey.
Dawner calmó a Staicin, prepararon la comida y sentados ante el fuego intercambiaron informacion. Staicin se maravilló al ver las cuatro espadas y de inmediato citó a sus antepasados que usaron aquellas armas. Dawner la interrumpió y le pidió que le hablara sobre la guerra. La respuesta de Staicin fue muy larga, pero eliminando recuerdos, nombres de tatara abuelos y demás, pudieron ponerse al tanto de la situación.
La guerra habia llegado a un punto critico. Habían aparecido guarniciones de ogros y humanoides comandados, según sobrevivientes, por un enorme caballero negro portando un garfio como mano, ante los cuales los ejercitos de los castillos y del rey apenas podian tener una pelea pareja, pues monstruos y bestia convocadas por el Gran Koko eran de gran ayuda para el ejercito invasor. Varios castillos y fortalezas habian caido y algunos aun se mantenían de pie. Varias villas, como Limbuz, se habian convertido en improvisadas fortalezas, donde se recogian a soldados dispersados y civiles perdidos. A estos se les entrenaba rapido para unirse a las fuerzas. El conocimiento del monstruoso caballero enemigo se hizo conocido en todo el reino.
Comenzaron a llamarle « el caballero del garfio. »
El lado norte de Dramadolgia habia sido ocupada mientras que el sur aún estaba en poder del rey. Staicin había conocido a Sir Lightiningzor mientras buscaba a sus amigos y este la llevó a Limbuz donde permaneció por varios días. Alli conoció a Bis que se volvió útil, pues transportaba armas y gentes hacia otra villa fortalecida que necesitaba refuerzos. En esa villa Limbuz habia dejado a Sir Jol y sus hombres. Cuando llevó al conde Santy Geresin con su hija y soldados hacia Ontarión, encontraron el palacio destruido y sin signos de sobrevivientes. Bis entonces intentó llevarlo a Rotiblogia, pero la ciudad flotante estaba siendo acosada por bestias voladoras. Además, el palacio ya estaba abandonado. Entonces se dirigió al Bosque de Liberación donde encontró a la condesa Allisonia, a su hermanita Kel-Zey y a los habitantes que sobrevivieron al ataque del palacio. Los gnomos acogían tambien a los refugiados mientras los escudos protectores permanecian activos. Afortunadamente no sufrieron ataque alguno. Entonces Bis dejó alli al conde con todos sus soldados y sirvientes. Fueron varios viajes que tuvo que hacer. 
Staicin, en tanto, fue testigo de la politica severa que Sir Jol instauró en Limbuz: Hizo que los jovenes y vigoros de la villa se unieran a las filas, que las mujeres se encarguen de la comida y la enfermeria, hizo que Brickonor y sus caballeros dejaran de holgazanear y ordenó el levantamiento de barricadas alrededor del pueblo. El gobernador Monarc se convirtió de pronto en un simple obrero, pues fue forzado a intervenir en la construccion de la fortaleza.
Luego, tres veces al dia un cuerpo de soldados, ya sea con Jol o con Brickonor, se encargaban de patrullar los alrededores. Habían sufrido un ataque, pero la fuerza y agilidad de ambos caballeros lograban la victoria. Pero Staicin se llevo la peor parte: Jol le obligo a ser su doncella: arreglar su recamara, pulir sus armaduras, remendar sus vestidos, y lo peor de todo, Sir Jol la prohibió hablar bajo pena de arrojarla fuera de la villa. No podía contar con la ayuda de Sir Lightiningzor: el caballero, luego de dos días, se escabulló de la fortaleza con su escudero (quiza no soportaba la tirania de su jefa) así que Staicin decidio huir tambien. Bis se apareció con el dragon, pero luego de prestarle algunos servicios, Sir Jol le dijo que ya no volviera con más gente pues ya no había espacio. Mientras pasaba esto, Staicin rápidamente se ocultó en los asientos del dragon. Y fue así como salió de Limbuz, pero antes de venir a la selva, pidió a Bis que la llevara de regreso a Wawanakwantida. Fue inutil. Las orillas que rodeadan el mar mediterraneo estaba ocupada por soldados. Los escudos magicos estaban activados y el Rey habia ordenado que nadie entrara ni saliera de la isla. Staicin intentó ir por el tunel secreto pero al llegar a la entrada vio que el tunel habia sido demolido. No tuvo remedio que venirse a la selva con Bis.
-Que tu pobre espíritu no se intrigue, amiga Staicin – le explicaba Dawner – ese pasaje ya era conocido por el rey, sus ministros y mi maestro por cuestiones de seguridad. Si el padre de Dakotania ordenó su demolicion es para que no sea utilizado por las fuerzas del mal.
-¿Pero el rey, la gente de la corte, los vasallos? – preguntó Erinis, de pronto.
-En ese punto, mi pequeña aprendiz, parece que el rey no quiere abandonar el palacio, y los demas prefieren quedarse allí porque afuera de sus murallas es más peligroso.
Se escuchó un rugido no muy lejano de repente.
-¡Rapido, Dakotania, saquemos las espadas! – Gritó Zamz
-¡Yo conozco ese rugido! – dijo Zuoey – Debe ser la criatura dueña de la selva, el Sasqua, es una raza que ha vivido por cientos de años. Lo he visto antes, es fuerte, algo feo, pero es protector de los animales de la jungla.
Sin embargo, los gritos y rugidos aumentaron mas. Dedujeron entonces que estaba en problemas. Todos corrieron hacia donde venia el ruido. Alli descubrieron a la criatura, arrojando piedras y troncos caidos a una estraño ser. Era enorme y verde y mas parecia una planta…
 
-¡ES EL JACKOS!
Zuoey tenía razón, de inmediato Dawner y Erinis hicieron una invocación y dispararon rayos hacia la planta, pero esta era rapida y gracias a sus ramas, de un gran brinco esquivó el disparo. Zamz y Dakotania tomaron las espadas. En ese momento el monstruo abrió su enorme boca y vieron que en el medio tenia algo parecido a una flor, y de esta salieron varias rafagas de polvo en direccion a las magas. Ellas no tuvieron tiempo de protegerse. El polvo les produjo una especie de letargo y cayeron al suelo.
-Bueno, princesa – dijo Zamz – ahora solo somos los dos.
Bis arrojaba piedras grandes al igual que el Sasqua pero fueron atacados por los polvos tambien. Zamz y Dakotania dispararon, pero la bestia igual los esquivaba. Esta cambio luego de táctica. Con sus ramas mas delgadas, atacaba a la pareja como si fueran latigos. Uno de ellos dio a Zamz y cayo al suelo. Dakotania, al verse sola, (pues Zuoey y Staicin ya estaban escondidas  y chillando) comenzó a temblar y alzó la espada hacia el Jackos, pero no sentia que iba a ganar.
-¡Alto ahi, vil monstruo! ¡Ahora conocerás la furia de Sir Lightininghzor!
Dakotania reconoció al caballero moro del otro dia que hacia su aparicion al lado de unos arboles con su escudero. Y luego vio otra ayuda: el dragón blanco aparecia en los cielos dando vueltas y soltando fuego. El Jackos dio un brinco hasta llegar hacia el dragón y con un fuerte golpe de sus tentaculos y ramas, unidos como una sola, envio al dragón al suelo donde cayó desvanecido. Al volver a tierra, la bestia se encontró con el moro corriendo hacia él con su espada. El Jackos, con su rama, atrapó una de las piernas de Sir Lightininzor y lo arrojó a varios metros, cerca a Cameront.
-Señor Caballero, Señor Caballero – gritaba Cameront mientras auxiliaba a su señor, sin percatarse que la enorme planta se acercaba a él.
Erinis, aun bajo el poder de la somnolencia, vio que el pequeño moro necesitaba ayuda, y con su varita al igual que un gran esfuerzo, lanzó un rayo hacia el escudero, formando una barrera redonda alrededor de su cuerpo.
-¿Y esta burbuja? – se preguntaba intrigado Cameront.
El Jackos disparó sus polvos hacia él, pero la burbuja le protegió del disparo. Cameront, al ver que no sufrió ningun daño, se puso muy contento, y dejando a su amo, cogió la espada de este y corrió hacia la planta, donde le propinaba varios golpes. Toma, toma y toma, gritaba Cameront, pero sus golpes eran torpes y no hacia ningun daño. El Jackos, juntando varias ramas dio un golpe a Cameront y este salió volando. La burbuja, al menos, amortiguo la caida.
Dakotania, en todo este tiempo, permanecia inmóvil y sin saber que hacer. Su maestro y amigo, Zamz, seguia desmayado y necesitaba su sentido de orientación. Se mantuvo observando la pelea y cuando la bestia se volvió a ella, reaccionó. Recordó que Dawner, cuando hablaron del combate con Scottinus, le indico que las espadas mágicas funcionan concentrando la mente hacia el objetivo. Dakotania, entonces, dejó de temblar, sepultó su miedo y enfocó su mirada al Jackos. Olvidó todo a su alrededor y para ella, en ese instante, solo existía con su enemigo. La espada de viento, entonces, se encendió, y disparó la ráfaga. El Jackos salio disparado atravesando arboles hasta caer. El Jackos se incorporó, pero se podía percibir que el golpe le habia aturdido. Vio a a la princesa y comenzó a avanzar mientras Dakotania se concetraba otra vez.
-¡¡ZHAAA-BAAAAM!! – surgió un grito de guerra y era Sir Lightiningzor que con su espada, surgió con su corcel a un costado del monstruo y cortó con la hoja de su arma la flor de polvos somniferos del Jackos. Este movió sus ramas para golpear a su enemigo, pero el caballero esquivaba y respondia a los ataques, ayudado por su escudero, que aparecia por el lado opuesto y con un mazo, atacaba al monstruo, sintiendose seguro y fuerte dentro de su barrera magica.
Dakotania volvió a concentrarse y esta vez disparó un rayo de viento aun mas fuerte. Dio con el Jackos atravesandole por el medio. La bestia se mantuvo estatico por la ofensiva, se tambaleo hasta que finalmente cayó al suelo. Segundos despues, comenzó a deshacerse hasta no quedar nada de él.
-¡Lo hicimos! – grito Cameront – ¡Por medio del terror atormentó a muchos inocentes y ahora finalmente ha sido castigado con su vida!
-¡Silencio, enano hablador! – le respondio su amo con un golpe en la cabeza – A Sir Lightininzor le corresponde las palabras de la victoria… ejem, ejem… ¡Lo hicimos! ¡Por medio del terror atormentó a muchos inocentes y ahora finalmente ha sido castigado con su vida!
Dakotania se acercó al caballero y estrecho su mano a la vez que lo felicitaba.
-Mis respetos a usted, su alteza – respondió el moro haciendo una reverencia, que gustó mucho a la princesa – Sir Lightiningzor considera un honor el haber peleado al lado de la hija del Rey. 
-Bueno, tu escudero tambien ha resultado ser muy valiente.
-Ah si… suerte, dice Sir Lightiningzor.
-Princesa, no sabía que fuera usted – hablo Cameront – le agradezco humildemente que nos haya ayudado, esta especie de burbuja me ha protegido bien, pero no creia que iba a salir vivo del combate.
-Esta bien, escudero, ya hablaste, ahora ayuda a levantar mis armas…
-No deberias ser tan duro con tu escudero, Sir Lightiningzor, merece el mismo respeto como el heroe que ha sido.
El caballero hizo otra reverencia, señal de afirmacion.
Ya para entonces, Dawner y los demás despertaron de su letargo mientras Zuoey y Staicin salieron de sus escondites. En cuanto vio a esta última, Sir Lightiningzor suplicó a la princesa que no le dejara hablar…
-Mi tatara tatara abuelo era jardinero del palacio de Torontor y sabia como acabar con las malas hierbas gracias a un buen fertilizante que preparaba su tatara tatara tatara abuela y que hubiera funcionado con esa planta… ademas me recuerda que… 
Y mientras Staicin hablaba, Bis corrió a ayudar a su dragón que lograba recuperar el conocimiento. Habia recibido golpes fuertes pero no tenia ninguna herida ni huesos rotos. El Sasqua había desaparecido. Bis encontro sus huellas que se perdian hacia los árboles del fondo. « De nada » dijo Erinis, quien miraba también las huellas. Esta aprovechó para deshacer la barrera de Cameront. Dawner agradecio al caballero moro, pues es la segunda vez que lo ayudan. Luego, le pidio que noticias habian en las tierras en guerra.
Cameront, ante la orden de su señor, se apresuró en responder:
Al salir de Limbuz, caballero y escudero recorrieron bosques y campos para ayudar a gente desprotegida ante el enemigo. Se encontraron varias veces en medio de encuentros entre soldados y humanoides. Sir Lightiningzor consiguió detener en algunas batallas y en otras no (Lightininzor golpeó a Cameront en esta ultima parte), mientras que en otros lugares, hallaba ruinas de pueblos y villas donde se veia claramente la huella del malvado ejercito. Hubo dias en que encontraban mirando al cielo a los dragones blancos combatiendo con demonios alados y dragones negros. De pronto Sir Lightininzor pidió a todos que los siguieran y luego de dar unos cientos de pasos, encontraron lo que quedaba de una batalla. Vieron a los soldados del rey esparcidos, unos completos y otros despadazados, en tanto que los cadaveres de los ogros eran pocos y si habian muchas armaduras vacias en el suelo.
-Deben ser de esos soldados humanoides – dijo Dawner – lei que aquellas criaturas se desvanecian en cuanto eran muertas. Caballero, tu voluntaria ayuda será recompemnzada en el futuro.
-De hecho que lo será – intervino Cameront – Mi señor sigue los pasos de su padre que fue un gran caballero de la corte. Mi señor decidio recorrer Dramadolgia con un ferviente deseo de hacer justicia. ¿Verdad, Señor?
-¿Por que te detienes? ¡Continua alabando a tu amo!
-Cuanta humildad – murmuró Zamz.
-Bien, eso me hace tomar una desición – dijo Dawner – tenemos que ir a la villa Limbuz para encontrarnos con Jol y Brickonor, y debemos tener cuidado con ese Caballero del Garfio, que es muy peligroso. No cabe duda de que están avanzando hacia Wawamakwantida.
***
La isla y palacio seguian con las defensas activadas. Los soldados que rodeaban las orillas del mar mediterráneo no dejaban la guardia ni por un instante. Si, en cambio, les llegaban noticias desalentadoras: La escuadra del Rey habia sido aniquilada. Era un hecho que el enemigo ya estaba en tierra y avanzaban hacia la isla. Tenían fe en que los ejercitos del Norte y Sur pudieran detenerlo o en todo caso, producirles muchas bajas. Los dragones, cuando llegaron a la isla y al no poder atravesar las barreras, antes de retirarse atacaron la Isla Perdedor, situada a algunos metros de Wawanakwantida y que servia de prisión. De nada sirvió liberar a los reclusos para armarlos y unirse en combate. Todos fueron muertos por las bestias aladas y la fortaleza destruida.
Mientras el Rey Miltonz continuaba en cama con su salud delicada, el primer ministro se encargaba de la organización en el palacio. Respetando la orden del rey de no permitir que nadie entrara ni saliera de la isla, utilizó aves mensajeras para comunicarse con sus hombres de la otra orilla con la orden de que buscasen y trajesen a salvo a la princesa. Recibía respuestas cada dos días con iguales resultados: Se le buscaba en villas y pueblos protegidos, en los palacios que aun quedaban en pie, y en zonas de refugiados, pero sin señales de ella. Todos temieron lo peor, pero mantenieron la fe de que ella aun se encontrara con vida. 
Una noche, los soldados de las orillas estaban vigilando sin presentarse ninguna novedad cuando dos fuertes ruidos se oyeron en el mar. Era como si de arriba hubiesen soltado dos enormes cosas pesadas. Observaron por todas partes, pero no hallaron nada flotando. Un grupo tomo un bote y se acerco mar adentro, y cuando el soldado que portaba la antorcha alzó su brazo para iluminar el camino, se encontró con una espantosa mandibula y mas arriba dos ojos rojos y feroces. No pudieron reaccionar a tiempo, el monstruo atacó y en un momento, el bote y sus ocupantes desaparecieron entre los fauces del animal.
Los soldados en tierra lo observaron todo, dieron la alarma y de pronto, la horrible criatura avanzó y de un gran salto cayó en tierra ante el terror de los guerreros. Reconocieron entonces a la bestia – tiburón causante de muchas muertes. De inmediato, el Flagus saltaba y corría ocasionando muerte y sangre a su paso. Al mismo tiempo, en la otra orilla del mar, otro monstruo hacia su aparición. Era un enorme pulpo y con sus tentaculas, cogia rocas enormes y arrojaba a los soldados apostados en tierra, ocacionando tambien varias muertes. Las lanzas y flechas hacian apenas daño a ambas bestias. La carnicería avanzaba mientras que en el cielo, la luna era un silencioso testigo de este nuevo ataque de Chris Mcleantosh.
***
A fin de no correr riesgos, acordaron dirigirse a la villa Limbuz en cuanto anocheciera. Se refugiaron en las cuevas donde comieron de los frutos recolectados en la jungla, ante la alegria de Sir Lightiningzor, pues afirmaba que fruta fresca y proteinica siempre hacia maravillas con su cuerpo. Cameront apoyó las palabras de su señor. 
-Lo dije y lo vuelvo a repetir, has sido un gran maestro, de no ser por ti, quiza me hubiera devorado esa horrible planta.
Zamz sentia que estaba en el cielo cuando escuchaba las palabras de la princesa. Las manos de ella sostenian las de él mientras le hablaba con un tono agradecido, amistoso y tierno. ¡A él! ¡A un simple cuidador de caballos! 
Y esa noche, el dragón y sus ocupantes dejaron la jungla y volaron sin elevarse mucho, aunque tambien tenian que tener cuidado por debajo. Dawner y Erinis tenian encendidas sus varas en caso de algún preventivo ataque. Zamz, Dakotania y el caballero andante tenían listas sus espadas, mas no las magicas, pues Dawner dijo que aun no podian usarlas hasta hallar a los cuatro indicados. 
-¿Y se puede saber quienes son esos indicados? – Se impacientaba Erinis
-Tranquila, impaciente aprendiz, ya falta poco para que la magia nos ilumine con su sabiduria.
Durante el camino, veian en el horizonte muchas luces, semejantes a fogatas, pero ellos sabian bien que en realidad eran grandes incendios, señales de horribles batallas. Desde el dia en que salieron del Bosque de Liberación, el cielo se mantuvo oscuro, el sol no podia verse y las mañanas eran opacas mientras las noches eran muy oscuras. 
Y llegaron a la villa, pero para horror de todos, estaba en llamas.
-¡Han atacado la villa! ¡Tenemos que luchar! – grito Dawner.
-Y vuelta a empezar – Zamz.
-Lucharemos – Dakotania
-Tú lo has dicho, hermana – Erinis
-…….. – Bis
– ¿Por que? ¿Por que esta violencia? – Zuoey
-¿Podrian darme mi burbuja? – Cameront
-¡ZHA – BAM! – Sir Lightiningzor
-(bla bla bla) – Staicin
-¡YA CALLATE! – todos.
El dragon expulsó fuego a los atacantes, que resultaron ser… cucarachas… y de gran tamaño. El fuego y el viento que producían las alas del dragon hicieron que los insectos se alejaran, pero estos retrocedieron y ya estaban listos para reagruparse, el dragón aterrizo en la villa, rodeada de casas ardiendo y con soldados caidos. En cuanto bajaron todos, Bis y el dragon se elevaron para continuar el ataque desde el aire.
Había un par de catapultas disparando a los invasores, una adquisición reciente. Corrieron hacia esos artefactos donde se encontraron con Sir Jol quien dirigia el ataque.
-¡Que extraño! ¡No recordé haber pedido refuerzos!
-Mira, amigo, – habló el caballero andante – Sir Lightiningzor se vio obligado a regresar para salvarlos a ustedes, asi que agradece ¿Donde está Sir Brickonor?
-Ordené a ese caballerito a que fuera a hacerle frente a los bichos… y allí viene.
Sir Brickonor aparecia, sin caballo y solo con cinco soldados.
-¿Que pasó con el resto, caballerito?
-Muertos, Sir Jol, esos gigantes ni siquiera nos atacaron, de sus cabezas surgieron otros pequeños y ellos lanzaron su rayos hacia nosotros. Tenemos que retirarnos.
-¡Claro que no, cobarde idiota, esta villa debe mantenerse! Asi que mueve tu trasero de vuelta y pelea en nombre del Rey!
Brickonor casi hace un saludo militar con ojos llorosos, pero se detuvo y luego se dirigio a Jol
-¡Ya basta! ¡Ya basta de todo! ¡Desde que llegaste me has gritado, insultado y tratado como un estropajo! Me encaras mi derrota en el torneo, pero eso se acabó. ¡Yo he estado combatiendo desde que comenzó la guerra y tú apenas mueves un maldito dedo! ¡Solo te quedas dando ordenes! ¡Se acabó! Si voy a regresar a esas endemoniadas cosas… ¡Tu vienes conmigo te guste o no, y vas a sacar tu inutil espada y quiero verte pelear!
Sir Jol se puso roja de furia, sacó su espada e iba a descargarlo al caballero cuando Dakotania intervino.
-Oigan, ¿asi es como se comportan los lindos caballeros que vi en la fiesta? Mi padre se llenaria de verguenza viendo a ustedes gritando como niños. 
Los caballeros la reconocieron y se quedaron sorprendidos. Brickonor se arrodilló en señal de reverencia, pero Jol no:
-¿Pero que diablos esta haciendo aqui princesa? ¡Este no es lugar para usted! ¡Debe quedarse en el palacio con su padre como una niña educada y dejar esto para los fuertes!
Brickonor se estaba incorporando, pero Dakotania tocó la cabeza de Brickonor y lo empujó hacia abajo, haciendolo inclinarse de nuevo, pues nuevamente se había convertido en la princesa del palacio.
-¿Como te atreves a faltarle el respeto a la hija del Rey? ¿No estas viendo a tu colega de rodillas ante tu princesa? Quiero que te inclines ahora ante mi presencia o le diré a mi padre que te degrade y te encierre en la isla perdedor y que te den mucho de comer hasta que quedes como Staicin.. Reverenciame ¡Ahora!
Jol observó como todos la miraban, dando su apoyo a Dakotania. No tuvo remedio que inclinarse y murmurar « lo siento, alteza » Erinis intervino.
-Princesa, caballeros… he visto que los monstruos estan avanzando de nuevo hacia acá, tenemos que defendernos ¿verdad?
-Es cierto – dijo Dawner – Juntos podemos hacerle frente. 
-Muy bien, maga, lo que tu digas – dijo Jol, levantandose – Yo y el resto haremos un contrataque mientras tu y tu pupila invocan un hechizo o algo.
Y de esa forma, Jol, Lightiningzor y los soldados se formaron.
-Majestad… – dijo Jol – si no es mucha molestia… ¿Podía pedirle que Sir Brickonor se levantara para ayudarnos?
Dakotania se percató que el caballero seguia de rodillas, pues ella aun lo empujaba con su mano. Tenia que darle razon a las palabras de Jol.
-Levantate, Sir Brickonor y defiende a nuestro reino.
-Si, mi señora, lo que usted ordene – grito Brickonor y se unió al resto.
« Quiero mi burbuja, quiero mi burbuja » murmuraba Cameront mientras esperaba al lado de su señor. Jol, al frente y con la espada en alto, dio la señal de ataque. Zha-Bam, grito Lightiningzor mientras avanzaban con su escudero, Brickonor, Jol, Zamz y los cinco soldados restantes. Dawner y Erinis dispararon muchas bolas de fuego, mas grandes que las de las catapultas y les dieron a los insectos. Estos comenzaron a quemarse y los soldados aprovecharon para hundir la espadas en las partes mortales de los monstruos. Aun lado aparecieron de pronto las cucarachas pequeñas, Lightininzor comenzo a atacar solo con su espada, su escudero se habia quedado a mitad del camino temblando. En eso el dragón llegó nuevamente y disparó fuego a los restantes insectos. De esa forma, el caballero andante logró acabar con el ultimo de los bichos.
Los soldados alzaron sus espadas celebrando la victoria, a pesar de que eran solo un puñado de sobrevivientes.
-Es hora de usar una armadura, me lo he ganado – dijo Zamz
Dakotania no habia participado esta vez pues fue a seguir a Staicin y Zuoey hacia las casas para encontrar algun herido a quien ayudar. En lo que era la enfermería no hallaron a ningun sobreviviente, solo cuerpos quemados. Salieron de alli, con nauseas. Recorrieron toda la villa pero con igual resultado. Oyeron que los estaban llamando, asi que fueron a unirse al resto. 
-El gobernador tambien fue muerto – decia Jol – las mujeres y niños ya habían sido evacuados, aunque ignoro si habran llegado a su destino.
-¿Hacia donde? – Pregunto Zuoey
-Al Bosque de Liberacion, sin duda, – dijo Dawner – verificala, aprendiz, ya sabes como hacerlo.
Erinis se puso en posicion y se concentró. Al cabo de un rato, se puso de pie, lleno de alegria, abrazó a Dawner.
-¡Lo hice! ¡Lo hice! ¡Lo hice! Pude verlo, Dawner, vi a un grupo de mujeres y niños siendo recibido por los duendes. 
-Bien hecho, cariño, dentro de poco ya no serás mi aprendiz, sino mi colega.
-Gran Blicia, no ha quedado nada – se lamentaba Zuoey – es de creer que las demas villas esten ya destruidas.
Los soldados explicaron que en los ultimos combates pudieron ver que los soldados humanoides atacaban campos y fortalezas, y pudieron ver al enorme caballero.
-El Caballero del Garfio – dijo Dawner – ¿Donde se encontrará ahora?
-Como sea, han barrido con esta zona – dijo Brickonor – espero que la bella dama no haya sido muerta tambien.
-¿Que, te preocupas por esa lagartona? – rugio la caballero – ¡Seria una bendicion no verla mas!
-¿De quien hablan? – pregunto Zamz
-Esa mujer horrorosa de Annia-Marian – dijo Jol. Dakotania no evitó hacer una mueca de repugnancia – hace varios dias que se fue con sus mujeres. Algo que no entiendo, porque decia que estaba feliz de estar aqui, pero se fue repentinamente y eso era algo que yo celebré.
-La conozco – dijo Zuoey – una vez me pidió que me uniera con ellas pero le dije que no. Entonces me dijo que era una pobre tonta y que pasaría el resto de mi vida lamentándome. Pero no lo hice y aqui estoy.
Luego de algunas palabras mas de charla, buscaron donde dormir, pues decidieron partir en cuanto amaneciera.
***
El primer ministro observaba el ancho mar mediterraneo. Parecia pacifico, pero sabia que adentro estaban vigilando las dos monstruosidades enviadas por el Gran Koko y que costó la vida de los soldados.
-¿Murieron todos? – pregunto el juez, que estaba en el mismo cuarto.
-No – respondio – quizas huyeron buscando ayuda. Hemos perdido a muchos. Ahora solo nos queda los guardias del palacio.
 
En ese momento la puerta de la habitacion del rey se abrió y apareció el concejero real. Se acercó a la ventana, observó el mar y luego permanecio callado por unos instantes.
-Aun podemos utilizar las aves para llevar la correspondencia hacia los palacios que quedan en pie y seguir con la busqueda de la hija del Rey. 
-¿Aun piensa que esta viva?
-Tiene que estar viva, señor juez, ahora es imperativo encontrarla cuanto antes y traerla hacia acá.
-No entiendo – dijo el primer ministro – ¿por que es mas urgente hallar a la princesa?
-Ex princesa – respondio el consejero.
Y luego de una breve pausa añadió:
-Dakotania es ahora la reina de Dramadolgia. 
Continuará…

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O_O

El Rey Milton ha muerto…

Este sin duda es mi episodio favorito hasta la fecha.

Staicin regresa para contarnos historias y por primera vez es algo que estoy interesado en escuchar. Es increíble cómo te las ingenias para causar empatia con cada re-versión del cast original.

¡La Batalla contra el Yakos! Sir Lightningzor y Cameront también demuestran su valor. Me pregunto si el pequeño escudero acabará de tolerar alguna vez el ego de su amo y señor.

¡La discusión entre Brickonor y Jol, y la posterior intervención de Dakotania fue épica! Ese es el carácter que me gusta ver en los personajes.

Mataste a Monarc 😦 Que será de Limbuz sin él (?) Ok no. Me intriga lo de Annian Marian. Tengo una teoría pero no voy a decirla hasta no estar seguro, después de todo tras quinientos años  entre esta historia y la anterior, es una completa locura xD 

Y sin Yakos, aún quedan las amenazas de el Flagus, el pulpo gigante y el Caballero del Garfio… Por no mencionar que tanto Potenzal como Scottinus siguen con vida…

¡Muchas batallas esperan!

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¡Salgan al mundo! ¡Maldición, va a ser un día hermoso!

¡Saludos!

Luck Lupin

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