RotiBlog Fics: Dramadolgia, la Última Batalla – Cap. 7

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¡Vengadores!

¿Que creen?
Ya sin día ni horario fijo, cuando menos se lo esperan, un nuevo episodio de Dramadolgia llega puntualmente al RotiBlog para ser publicado impuntualmente por Luck-Lupin.
Mis disculpas, Arturo. 
El resto, hora de leer.
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DRAMADOLGIA: LA ÚLTIMA BATALLA (Capítulo 7)

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Scottinus no podia dar con las espadas. Su magia no le permitia dar con sus ubicaciones y esto le dedujo que un mago como él ya los tenia en su poder y de seguro usaba su conjuro para no ser detectado. Observó furioso la aldea que ya estaba ardiendo y sintió que habia gastado el tiempo miserablemente. 
A su alrededor, los cadaveres de los habitantes de la aldea cubrian el suelo. Sus acólitos ya habian acabado con todos a excepción del hombre que era el lider. Se encontraba a unos metros de él, herido y sujetado por dos secuaces. Scottinus sacó el diente filudo del Flagus y se acercó al hombre.
 
-He visto tu correspondencia, infeliz, te estabas escribiendo con un caballero llamado Sir Brickonor ¿a que te referias con la «carga valiosa» que estaba alli escrito, gusano?
-No era oro… si es lo que quiere… me referia a las mujeres de Annia-Marian… se hospedaron aqui y partieron hacia la villa Limbuz… 
-¿Y le escribias al caballero sobre esas mujeres? ¿Es lo que intentas decirme?
-Yo… lo hacia por amistad… yo y Sir Brickonor nos conocíamos…. Desde antes.
-Bien, debi haber esperado a que terminaras tu estupida carta para asegurarme que no me estas mintiendo, pero por si las dudas…
Y de un rapido movimiento con el filudo diente, el hombre terminó ahogandose con su propia sangre.
-Saca el cristal – ordeno a uno de sus hombres.
Unos segundos despues, el cristal ya estaba frente al mago, este pronunció unas palabras y en el cristal se apareció el rostro de su maestro Potenzal.
-¿Alguna noticia, Scottinus?
-Ya he terminado con veinte aldeas, los hombres del Rey no podran reclutar gente en estas zonas por un buen tiempo. Sus campos de cultivo tambien fueron destruidos.
-¿Has localizado las espadas?
-Estoy en eso – dijo Scottinus luego de una breve pausa.
-Ya no pierdas tiempo matando gente, concentrate ahora en hallar esas armas.
Scottinus notó entonces en la imagen a un grupo de secuaces construyendo algo imperceptible, preguntó a su maestro de que se trataba.
-Es una nueva orden del amo Mccleantosh, será una poderosa arma que dejará indefensos a los hombres de Miltonz. Escuchame ahora, antes de continuar con tu mision, te dirigiras a un cementerio que esta detras de las colinas que estan a tu espalda. Alli te encontrarás con nuestro contacto donde te dirá algunos datos que seguro necesitarás para dar con las espadas.
-Entendido, amo y señor – rió.
-¡Ya basta! ¡Deja a un lado esa ironía tuya! Recuerda que no somos nada sin nuestro amo. Parte ahora… ¡Y si ves a nuestras bestias, no les toques un solo pelo como lo hiciste con el Flagus! Ellos estan haciendo su trabajo y tu irrespetuosidad no será la causa de nuestro fracaso… por tu bien. – Y dicho esto, la imagen desapareció.
-Entendido – dijo Scottinus – encontraré las espadas… ¡Y te los hundire en tu estomago, viejo imbecil!  
***
Dawner habia permanecido callada por varias horas durante el camino, y con algunos refunfuños. Dakotania se habia burlado de ella una vez mas. Su excusa ahora, era la de no poder soportar el parloteo y antipatía de la hija del duque, tomando la decisión de ocultarse y unirse a los viajeros una vez que los señores de Muskocan se hubiesen marchado. Erinis reia y Zamz tenia una gran sonrisa en su rostro. Zuoey, que tenia poco tiempo de conocerla, no sintió molestia, sino preocupación por su bienestar. ¡La princesa de Dramadolgia en medio de los campos desolados, desprotegida y extraviada, de no ser por ellos! Tomó, pues, la resolucion de estar al lado de la dama para poder asistirla en todo momento. A la princesa, en cambio, ya no se quejaba de andar a pie en vez de carroza ni otras lamentaciones que se le podia esperar, pues al recorrer aquellos campos fuera de su mundo habitual la impresionaba y le invadia la curiosidad. Veia los campos desolados como una extraña y desconocida tierra para explorar.
Dos dias duró el viaje a pie. Dawner se negó a tomar los caballos que el duque les habia concedido, pues no iban a encontrar posadas ni pueblos para poder conseguir alimento a los animales. Y tenía razón. Una gran soledad se respiraba en la zona donde transitaban. Muchos pastos secos, algunos grupos de arboles, pequeñas colinas… pero ninguna aldea, ningun ermitaño. Por contraste, se respiraba un ambiente de paz y quietud, lejos del aire de tension de las otras tierras, producidas por la reciente guerra.
Para molestia de Zamz, Erinis y Dakotania, la comida seguia consistiendo en hierbas y frutas, mas unos panes que tomaron del palacio. Y para colmo de males, Dawner encontró en Zuoey a una fuerte aliada contra las protestas de los demás.
-Te lo digo, Zuoey, Dawner no cocina mal, pero yo deseo hincar mis dientes en un jugoso y caliente trozo de carne recien asada. Mi estomago me suplica por fibra muerta.
-Eso es horrible, Zamz, demandas carne porque eres un hombre acostumbrado a la brutalidad de los soldados a quien sirves. Si hubieses vivido con mi señora Karinz-Parraz, pudiste aprender a amar la naturaleza y a las bellas criaturas que la mantienen. Y asi podrías haber aceptado los dulces frutos que nos regalan los arboles que pudieron ser tus amigos.
Dawner no pudo menos de darle un besito en la mejilla de su nueva amiga. Ambas se abrazaron. Zamz se golpeo la frente con la palma de su mano y pidió a Erinis si pudiera usar su magia para transportarlo de vuelta a los establos. La niña solo se limitó a sacarle la lengua.
Durante el viaje, Zamz seguia entrenando a Dakotania en el uso de la espada y escudo con las armas que pudo tomar del palacio del duque. No se atrevia a tocar las espadas magicas. Erinis, en cambio, no dejaba de admirarlas.
-¿Ves esto, Zuoey? Esta roja es la espada de fuego; este gris, y la mas pesada de todas, es la espada de tierra, que causa temblores y derrumbes; esta espada celeste y la mas liviana, es la espada del viento y la azul es la de agua. ¡Seria emocionante verlas juntas cuando hallemos el Khar-ma! ¿Verdad Dawner?
Pero la maga ya estaba dentro de sus meditaciones y murmuraba una y otra vez: Un corazon noble, un espiritu decisivo, una fuerza voluntaria y un valiente idealismo… Un corazon noble, un espiritu decisivo, una fuerza voluntaria y un valiente idealismo…
 
Finalmente, al amanecer después del segundo dia, hallaron el monasterio. Era una construccion de mediano tamaño rodeado de inmensos campos de cultivo y establos. Dawner no se sorprendio que el recinto permanecia de pie y sin sufrir ningun ataque como los castillos. No tenian que temer ser invadidos en medio de aquellas tierras solitarias. El objetivo del enemigo era atacar los lugares habitados.
 
Habían unos frailes cultivando y otros cuidando del rebaño, mientras se oian canticos del provenientes del interior. El que dirigía el convento, el fraile Korosawan, guió a los visitantes al interior y luego de escuchar el motivo de su precencia, el señor quedo sorprendido.

-Tenemos un cuarto pequeño donde se guardan muchos objetos provenientes de esa guerra que ocurrió hace 500 años, pero no creo que este aquel objeto sagrado que buscan. Les llevaré donde Mikez, es el quien se encarga de custodiar esos objetos.
Luego de recorrer algunos pasadizos, encontraron al llamado Mikez, un joven flaco y con el cabello algo alzado, pero de apariencia inofensiva. Estaba vestido como aldeano, lo que significaba que no era un monje. Se encontraba barriendo las escaleras.
-Buen dia amigos viajeros, permítanme llevarlos a mi museo personal, he recolectado muchos objetos de esa guerra.
Los llevó a ese cuarto, pero solo encontraron armaduras antiguas, estatuas, lanzas rotas y cofres vacios asi como objetos pequeños. Mikez les mostraba y les explicaba la procedencia de cada uno.
-Este es una estatua pequeña dorada del malvado Mccleantosh – y acto seguido imito una risa malvada – la gente de entonces tenia que arrodillarse ante la imagen o era muerto en el acto – imito a una persona siendo decapitada – Este espejo perteneció a uno de esos malvados, Justinus – comenzo a actuar como un hombre bello – el hombre mas hermoso y estúpido de Dramadolgia, los libros dicen que fue muy facilmente derrotado, no era un gran guerrero. Esta olla era del enorme y querido Owenides, aqui preparaba la comida del Ejercito de Salvacion ¿Sabían ustedes que fue el quien le puso el nombre?
-Veo que sabes mucho, amigo – dijo Dawner – ¿Tienen libros en el monasterio?
-Si, pero no son de historia, son libros religiosos nada mas. Yo se estas cosas… porque… no lo sé ¿Sabes? Es algo raro que tengo, yo siempre supe de la guerra y de estos objetos sin que nadie me lo haya contado o me lo hayan leido… Simplemente, lo sé.
Zamz hizo un gesto de que el hombre estaba algo loco, observacion compartida por Erinis. Solo Zuoey si sentia un poco de pena, pero también simpatia por el chico.
-No te preocupes,- le decia Zuoey – es un don que has tenido de nacimiento y debes estar feliz.
-¿En serio? Gracias bella dama, ¿sabes? No solo se estas cosas, sino que tambien sueño mucho con esas batallas, me queda en mi memoria los lugares donde luchan y cuando despierto, voy a esos campos y asi es como encuentro esas cosas. Tengo de todo para tener un museo, pero los monjes se oponen, dicen que esto atraeria multitudes y eso esta en contra de esto… ustedes saben… soledad, silencio, esas cosas…
Ya para entonces, estaban en el campo, luego de que Dawner vio que era poco probable hallar lo que buscaba.
-Pero aun siento vibras… algo en mi ser me lo dice…
-Pues deberiamos dejar esta busqueda – dijo Zamz – to digo que tomemos las espadas y vallamos a pelear de una maldita vez.
-¡Que valiente eres! – dijo Dakotania, admirada por su repentina resolución.
-¿Acaso son soldados? ¿Vienen de una raza guerrera? – preguntó curioso Mikez.
-Claro que si – Zamz se apresuro a contestar – de hecho, he estado entrenado aqui a mi amiga la prin…, digo, mi amiga Zoiden y no quiero ser presumido, pero he logrado ser un buen maestro.
-¡Vaya! – grito Mikez – Yo tambien se algo de espada, es otra de las cosas que se sin que me lo enseñaran.
Corrió hacia adentro y volvió con una espada algo gastada, dijo que esta perteneció al caballero Geoffonte, luego pidio a Zamz para probar su habilidad con un maestro. Zamz, muy halagado, tomo su espada y ambos comenzaron. Las mujeres reian, aunque Zuoey admiraba el desenvolvimiento del joven, como bricaba y respondia con patadas a Zamz, que a cada momento perdia la concentracion. Los movimientos de Mikez eran similares a las de una bailarina y de esa forma hizo arrastrar a Zamz hacia tierra. Las mujeres aplaudieron y Mikez hizo una reverencia.
-¿Lo hice bien, maestro? Disculpa mis movimientos bruscos pero es otra cosa mia que tengo. Cuando peleo simplmente soy otra persona.
-Si – dijo Zamz levantandose – eres bueno, por eso no fui muy duro contigo. Yo tambien se hacer esos movimientos – pero cuando lo intentó, cayó otra vez al suelo, golpeándose la cabeza – ¿pero con que diablos me he golpeado?
Metió la mano en los arbustos y lo que halló fue la escultura en madera de una cabeza humana. Un hombre apuesto y sonriente, aunque de gesto malicioso.
-Oh, maestro ¿sabes quien es? Ese hombre era el malvado Chris-Mcleantosh, el terrible enemigo de la segunda guerra Dramadolgia, esa cabeza era una de muchas que estaban en los pueblos oprimidos, ademas de las estatuas de oro. Gracias por encontrarla, llevaba dias buscándolo.
Dawner tomo la cabeza, la observó y luego se la dio a Mikez.
-Era guapo, pero malvado. Y fue vencido con todo el poder del bien.
El monje Korosawan salio entonces y pidió que dejaran de hacer ruido, perturbaban la paz del monasterio. Mikez los acompañó a la salida y se despidieron de él. Mikez dijo que volvieran pronto, pues tenia el presentimiento de volverlos a ver. Zuoey le dio un beso de despedida y el joven loco comenzó a brincar y reir, y con un gesto de despedida se adentró al monasterio.
***
Annia-Marian era la unica que se beneficiaba con la guerra. Su presencia era requerida en cualquier campamento militar, palacio y villa. El pago por sus servicios cambiaron de monedas a joyas, trajes de seda y objetos de oro. Pero lo que mas gozaba era con las peinetas adornadas con perlas que le obsequiaban los duques, monarcas, condes y demas señores importantes quienes se reunian especiamente con ella. Su ego subia cada vez que se alisaba el cabello con aquellos objetos, ademas de los polvos y perfumes que se echaba en la cabeza. No habia que temer a los ladrones y salteadores de camino, pues siempre iba escoltada por los guardias de los lugares que visitaba. 
El panorama habia cambiado de repente, el cielo permanecía oscuro y los encuentros de los soldados con las bestias monstruosas hizo que Annia-Marian tomara la resolución de quedarse en un lugar determinado por algunos dias. Y decidio dirigirse a la villa Limbuz, pues en la aldea donde se detuvo para descansar (y que fue destruida por Scottinus), fue informada de la precencia de Sir Brickonor y sus hombres en el mencionado pueblo. Alli era donde debia quedarse. Y así, luego de algunos dias de marcha, en la que se arriesgó a marchar sin escolta, llegaron a Limbuz. El pueblo habia sido rodeado por barricadas y muy defendida para los ataques que recibirian tarde o temprano, pero al verla a ella y sus mujeres, abrieron las puertas de inmediato.
-Bienvenida a esta humilde villa, hermosa dama, me cercioraré que su estancia aqui sea placentera. Los soldados de Brickonor estarán maravillados de tenerla como invitada.
De esa manera la recibió el gobernador, que a estas alturas ya estaba dominado por la voluntad de Sir Jol, pues fue aqui donde la mujer caballero y sus hombres fueron traidos por Bis y el dragón.
-¡Un momento, yo no autorizé a que esta… mujer entrara al pueblo! ¡Echenla de inmediato!
Pero por vez primera desde su llegada, los soldados y caballeros se negaron a las ordenes de Jol. Argumentaron que Annia-Marian levantaba la moral de los soldados con sus visitas además de que ella hacia las veces de correspondencia entre los pueblos. En efecto, Annia-Marian había encontrado otra forma de negocio para llevar cartas, cobrando buenas monedas por el servicio. Brickonor solo atinaba a apoyar las afirmaciones de su gente, de los habitantes varones y del gobernador. Solo las mujeres eran las unicas que apoyaban a Jol, pero no tenian votos en asuntos como esto y solo se limitaban a alejar a los pequeños de la escena.
-Esta gente tienen toda la razon, Caballero… o Caballeriza, como sea, el punto es que tengo correspondencia para esta gente y ellos necesitan saber como estan sus familiares ¿Estamos claro?
A Jol no le agrado el tono desafiante e irrespetuoso de la mujer, pero no podia negarse a que la gente recibiera noticias de afuera. Y al ver las caras de los demás, quienes seguro se rebelarían en caso de que Jol insistiera, solo se volteó y entró a la casa donde se alojaba.
Aquella noche, Annia-Marian alegró a la gente de Limbuz, mientras afuera llegaban ruidos lejanos de bestias y combates, Jol permanecia en aquella casa, planeando operaciones con sus hombres. 
Durante tres dias, Annia-Marian permanecia dentro del pueblo, pero evitaba acercarse a Jol. Esta en tanto, estaba ocupada con sus misiones. Algunos soldados salian de Limbuz, varias veces con ella al frente, y regresaban mas tarde, donde recuperaban sus energias en la tarea de rescatar personas perdidas asi como la de reclutar nuevos hombres. Brickonor salia a buscar batallas, pero sin exito.
-Tranquilizate, soldadote – le decia Annia-Marian aquella noche – Eres fuerte, guapo y valiente, ya se te presentará un enemigo formidable con quien puedas medir tus fuerzas y después podrás gozar tu victoria con mi placentera compañía.
-Ah, ¿pero como podia combatir con esa mujer horrenda alla afuera? Solo da ordenes y me ha dejado en ridículo frente a mis propios hombres. ¡A mi! ¡A mi! La unica que podía gritarme asi… ¡Era mi mamita!
-Calma, amor, calma – le consolaba Annia-Marian mientras Brickonor seguia llorando en su hombro – Ya le enseñarás a esa petulante bruja quien tiene los pantalones aquí.
-Mis pantalones… ¡Estan agujereados! – redobló su llanto – Si tan solo ese caballero moro y su escudero no se hubieran marchado, pudimos hacerla frente. 
En ese instante tocaron a la puerta. Annia-Marian dejó al caballero llorando y fue a ver quien llamaba. Era una de sus mujeres.
-Alguien te dejó esto en la puerta – le dijo mostrándole algo envuelto en unas telas.
Annia-Marian se la agradeció y, luego de cerciorarse de que Brickonor no lo viera, abrio las telas. Un hermoso y gran diamante se le presentó a sus ojos.
-Querido ¿podias dejarme solo un momento? Ya es hora de alisar mi cabello.
Brickonor se puso de pie sin decir nada y salió. Annia-Marian entonces colocó el diamante en una mesa y se puso a contemplarla.
-Quienquiera que seas, gran señor, ya te estoy amando. 
***
Dawner, por mas que se concentraba, no lograba dar con la respuesta a su duda. ¿Habia algo en ese convento que no buscó bien? Pero tambien tenia que dar credito a Zamz: la guerra avanzaba y era preciso dar las espadas a la gente capacitada. Ya tenia a tres en mente, pero faltaba uno y tenia tambien esperanza de hallarlo en el convento.
Y mientras Dawner se entregaba a sus pensamientos, Zamz pensaba en su paja – cama del establo, Erinis en la comodidad del palacio de la isla, Dakotania en sus lujos perdidos y Zuoey pensaba y repensaba en Mikez, deseando volverlo a ver. Eso si, los cuatro viajeros se percataron que los cielos seguían oscurecido, lo cual era una mala señal.
Una mañana, finalmente regresaron al palacio de Muskocan, pero ahora todo estaba en completa ruina. Habia escombros y los campos eran cenizas. Recorrieron las ruinas y no hallaron nada que se haya salvado de la destrucción.
-No perdieron el tiempo – dijo Erinis.
-¿Que aura sientes, aprendiz? – le preguntó Dawner
-Miedo, terror… y peligro.
-Tambien yo, es porque el enemigo está cerca, estemos alerta, amigos.
Las magas y Zamz, miraron por todas partes mientras la princesa y Zuoey se juntaron temblando. 
-Que lastima – dijo Zamz sacando su espada – si uno de esos malvados estuvieran aqui, les habria mostrado mi habilidad con la espada.
-No digas eso, Zamz, -decia temblando Dakotania – tu deseo puede volverse realidad.
-Calma, princesa, ya nos iremos de aqui – dijo Zuoey.
Pero apenas,Zuoey terminó de hablar, alrededor de las paredes derruidas aparecieron uno que otro ser cuya cabeza la cubria con una capucha.
-Tú y tu gran bocota, Zamz – dijo Erinis.
-Lo estoy sintiendo – dijo el que parecia el lider y señalo a Dawner – sabia que tú eras maga.
Dawner y los demás reconocieron entonces al lider y a los hombres que se encontraron en el bosque.
El mago alzó las manos y se formó una bola de fuego y luego disparó. Los heroes se separaron, Dakotania y Zuoey se escondieron y Erinis lanzó una rafaga con su vara al lider, no le hizo daño pero hizo que su capucha saliera de su cabeza. Todos vieron, entonces, el rostro de Scottinus.
-¿Que diablos esperan, idiotas? – les hablo a sus secuaces.
Estos alzaron sus manos y dispararon, pero Dawner habia invocado una barrera y esta los rodeó. Zamz, con la espada en mano, buscaba la forma de hacer algo, sin exito. Erinis disparaba rayos hacia los encapuchados y estos las esquivaban. Zamz notó entonces, que las damas estaban desprotegidas y luego observo el envoltorio con las espadas, las cogió y fue hacia las que estaban escondidas.
-¿Que haces, Zamz?
Pero este no oyó a Dawner y al llegar a la princesa, saco la espada de fuego y de viento.
-No queda otra que usarlas, toma la de viento, es hora de ponerlas en practica, mi querida aprendiz.
A pesar del miedo, Zuoey no pudo evitar reirse un poco de la voz de Zamz que queria sonar como Dawner. Dakotania tomo la espada del viento y salió.
-¡Las espadas! – gritó Scottinus – ¡Tienen las espadas que estoy buscando!
Zamz y Dakotania se pararon al lado de Dawner y en posicion de combate, Scottinus y sus hombres pararon de disparar y permanecieron quietos y preparados para responder el ataque. Dakotania y Zamz movian los sables, pero no ocurria nada.
-Oye, ¿no deberian prenderse? – dijo Dakotania – eeeh… ¡Viento,
sopla!… ¿por favor?
-¿Que estas cosas no son magicas? – se preguntaba alarmado Zamz.
Scottinus rio.
-Asi que la boba princesa de Dramadolgia queria ser guerrera. Y tiene por compañero a un pelele que apenas se mantiene de pie. ¡Estupidos principiantes! ¡Todos a una, amigos!
Y entonces el mago y su gente alzo los brazos y entre todos formaron una bola de fuego. Erinis y Dawner prepararon sus varas, pero no estaban seguras de poder contrarrestrar el golpe. Zuoey comenzó a llorar y los espadachines continuaban moviendo las espadas mientras improvisaban inutiles conjuros, la espada que sostenía la princesa comenzaba a encenderse… cuando de pronto se escucho el ruido de un cuerno y repentinamente cientos de flechas cayeron hacia los enemigos, perdiendo la concentracion. Algunas flechas herían a uno que otro encapuchado y Scottinus lanzó rayos hacia donde provenian esas flechas. Y de entre los escombros salieron varias personas  con lanzas y espadas.
-¡SON LAS GUERRERAS AMAZONICAS DE LA JUNGLA! – grito Zuoey euforica.
Y no solo las mujeres, muchos moros aparecieron, arrojando lanzas al enemigo. Estos se reagruparon y dispararon rayos, olvidandose de Dawner y el resto.
 
-¡Rapido, Erinis, tenemos que hacer el conjuro veinte del manual!
En ese momento un encapuchado halló a Zuoey que quedó petrificada de espanto, el monstruo alzó su espada para matarla…
-¡ALTO! – gritó Dakotania apuntando con la espada del viento. Y de pronto la espada se encendio y del sable salio un fuerte viento que arrojo al ser hacia una pared, matandolo al instante.
Zamz, al verla, hizo lo mismo con Scottinus  apuntandole con su espada de igual modo, pero seguia sin salir fuego, entonces corrió hacia el mago con un patetico grito de guerra. Scottinus saco una espada de sus ropas y ambos pelearon. Dakotania vio que Zamz no era tan malo como parecia, sabia algo de pelear, despues de todo… « Si, ese es mi maestro » dijo muy fuerte. 
-Gracias, princesa, lo sé – pero esta distraccion le costo su concentración. Scottinus le hirio en el brazo y Zamz cayó, Scottinus lo observaba con ira.
-Voy a enseñarte a no desafiar a un mago, inutil – y alzo su espada.
Y la escena se repitió, Dakotania disparó viento con la espada y Scottinus fue a parar con algunos de sus hombres. Dawner y Erinis, quienes estaban ocupadas en ayudar a Zuoey, quien se habia desmayado, hicieron la invocacion indicada. Varios rayos de fuego fueron hacia el enemigo, quienes trataban de evitar ser tocados por el fuego, esos rayos iban y venian y conforme los esquivaban, los magos malvados y Scottinus terminaron reagrupandose. Dawner hizo otro conjuro y  hundio su mano en el suelo, DODEZ-KADEM. Una grieta se formo rodeando al enemigo y entonces la tierra comenzó a hundirse mientras caian rocas y tierra hacia los malos conforme se hundian. Ya no quedó nada de ellos, despues.
Las guerreras y los moros dieron un grito de triunfo y se acercaron a los viajeros.
-Ustedes estuvieron desaparecidas en la jungla.
-Asi es, señora maga, dejamos nuestro hogar para ayudar a la gente que caia por la mano del enemigo. Estos señores, por ejemplo, su reino de Manhunt fue destruido y muchos de ellos murieron, estamos llevandolos a un lugar seguro.
-¿Manhunt? – preguntó Erinis – ¿El reino moro donde proviene Devonius Josephus… DiJoy, el heroe de la segunda guerra?
-Asi es, pequeña – esta vez respondió un anciano de los moros – nuestras minas fueron destruidas y ahora nos dirigimos hacia otros clanes donde seguro encontraremos donde refugiar a las mujeres, niños y ancianos como nosotros. Los hombres jovenes y fuertes tomaron sus armas y se unieron al ejercito del Rey Miltonz.
Dawner entonces agradeció a las amazonas por la ayuda y luego de otras palabras, las mujeres y los moros prosiguieron su camino.
-Zamz, debo decirte que me has sorprendido cuando atacaste a ese mago.
-Ya te lo dije, Dawner, por dentro hay un espiritu guerrero con un gran talento.
-Yo pienso que fuiste muy valiente, te haré nombrar mi caballero personal cuando volvamos.
Y despues de decirlo, Dakotania le dio un gran beso a Zamz, el cual, por muchas horas se quedo sin decir nada, invadido por la felicidad.
***
Chris Mcleantosh observaba satisfecho las imagenes que se formaban en el espejo. Su ejercito avanzaba tal como lo tenia planeado y los monstruos impedian que el enemigo pudiera reorganizarce. Observo luego por la ventana, la construccion del enorme artefacto guerrero; estaba ya casi terminado, unos dias mas y comenzará el transporte de todo.
-¡Potenzal! – gritó
El anciano se apareció de inmediato.
-Las vibras de tu acólito dejaron de manifestarse. Pense que era uno te tus seguidores mas capaces.
-Veo que falle en mis calculos, amo, no pudo encontrar las espadas y tampoco a los magos que aun faltan para ultimarlos.
-Entonces serás tú quien se encargue personalmente de la misión. ¿has entendido, viejo?
El anciano hizo una sombria afirmacion.
-Bien, partiras de inmediato. Voy a darte nuevas ordenes para que se lo comuniques a nuestro contacto en Dramadolgia, se encontrarán en el bosque Gwender. Iras hacia allá en cuanto llegues a tierra. En marcha, viejo. Esto será grandioso.
 
***
 
Las playas de Dramadolgia lucian tristes y deprimentes. Desoladas, abandonadas por los pescadores, quienes terminaron de huir por las dos calaminades que causaron muchas muertes. Los barcos del reino, luego de sufrir muchas perdidas de sus unidades, dejaron los mares y se adentraron por los anchos rios para poder desembarcar tierra adentro. Asi pues, las playas estaban completamente abandonadas.
Si alguien hubiese permanecido en alguna de esas costas, hubiera notado que del horizonte habian aparecido repentinamente varios objetos oscuros. Al aproximarse a la playa, uno podia darse cuenta que eran barcos, pero no del reino. Naves de extraña procedencia y con apariencia poca amistosa.
Conforme estos se acercaban, en el fondo aparecian mas y en cuanto los primeros llegaban a las orillas, se abria una entrada en cada uno y de inmediato aparecian cien, doscientos, trescientos… seres azules armados con espadas y lanzas. Humanoides desembarcando rápidamente, guiados por otros seres corpulentos y gruñones. Aquellos ogros comandaban a estos ejercitos convocados por el Gran Koko, los cuales terminaron por predominar las playas con su numerosa presencia. 
Frente a a quellos monstruosos regimientos, estaba al frente, sobre un corcel de apariencia infernal, un caballero de gran estatura y de armadura oscura, cuyo casco cerrado impedia ver su rostro. Armado con un escudo, una hacha de doble filo y con un gran garfio reemplazando una de sus manos, lucia temible y poderoso junto con los ogros y humanoides.
-Dramadolgia, Dramadolgia, Dramadolgia… Rey Miltonz, Rey MIltonz, Rey Miltonz…
Y al alzar su garfio, apuntando hacia tierras adentro, el caballero negro avanzó, junto con el ejercito infernal.
 
***
 
Ya nadie quedo en los restos de Muscokan. Todos se habian marchado y solo quedaban ruinas, oscuridad y silencio. Pero en una parte del suelo, donde la tierra se mostraba removida, debido a una reciente grieta ya cerrasa, se podia ver una breve manifestacion. La tierra se movia mas y mas hasta que surge una mano humana. Esta mano cierra y abre los dedos con fuerza, pues aquellos moviemientos, al igual que el resto del cuerpo enterrado, expresaban un fuere deseo: Venganza.
Continuará…

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O_O

No sé porqué estaba dispuesto a creer que te ibas a librar de Scottinus tan rápidamente. Esta versión tan amenazante del personaje no se queda nada atrás al Scott retorcido de TD…

Mikez no hace más que representar un gran misterio para mi. La aparición del último personaje de esta historia no resuelve ninguna duda, sino que plantea otras nuevas… Pero prefiero entrar en detalles cuando la situación lo amerite…

¿La sorpresa? Annia-Marian. No pensé que fuese a ser importante en esta historia, pero la intriga del diamante se suma a la lista de enigmas en esta historia.

Dawner tiene a tres guerreros en mente para las espadas. Sin arriesgarme a dar nombres sobre ellos… ¿Podría la valiente Dakotania ser la cuarta espadachín de Dramadolgia? 

Ni Potenzal ni el mismismo Chris Mcleantosh. El verdadero enemigo acá es Scottinus, y es el único que realmente me preocupa que ande vivo, libre, y sin servir a ningún bando…

¿O acabará Scottinus dando una gran sorpresa a última hora?

¡CÓMO SABER… SI NO LEYENDO EL PRÓXIMO EPISODIO! 

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Gracias por compartir esta aventura con nosotros, Arturo. Espero reencontrarme con todos ustedes el 21 de Septiembre para festejar el día de la Primavera (del hemisferio sur) con Dramadolgia, aquí en el RotiBlog.

¡Saludos!

Luck Lupin

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Una respuesta a “RotiBlog Fics: Dramadolgia, la Última Batalla – Cap. 7

  1. Bueno, es más que un excelente capítulo, eso no hace falta decirlo.
    Es que la pregunta del momento es a quien le pertenece cada espada, y tengo alguna que otra teoría que no pude plantear en los dos capítulos anteriores.

    Primero pensé que de seguro Arturo iría a hacer algo medio inesperado, así que se las atribuí (y voy a usar los nombres de TD para hacerlo más rápido) Sam, Cameron, Brick y Jo; pero luego pensé que sería demasiado obvio, y surgió alguien que estoy convencido que tendrá una espada: Zoey…

    Así que es Sam, Cameron, Zoey, Brick o Jo… Pero no me conforma aún, más ahora porque Sam no pudo activar la espada, por lo que es: Dakota, Zoey, Cameron y aunque no quiera, tengo como la espina clavada en la cabeza de que la ultima espada va a ser para Scott… Teorias locas!!! wiiiiii

    Bueno, acabando con eso, tengo las ganas de saber cuantos males le va a traer a Annia-Marian su diamante de dudosa procedencia XD Va a estar muuuy interesante.

    Gracias por otro gran capítulo Arturo, nos vemos en el siguiente.

Y vos... ¿Qué tenés para decir?

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