RotiBlog Fics: Dramadolgia – Cap. 6

 ¡Vengadores!

¿Cómo pasaron Halloween? Luck iba a preparar un post especial para la ocasión, pero otras cosas surgieron y al final lo descarté. Basicamente, acá en Argentina no festejamos esas cosas. Y no es el propósito de este Blog honrar las celebraciones de los demás paises. No obstante saludo a todos aquellos que han celebrado el Día de los Muertos.

A pedido insistente, constante y acosador de Raquel, aqui comparto con ustedes su versión de Gagaween -de Lady Gaga- prevista originalmente para el post que nunca fué.

Y antes de compartirles la sexta parte del Fic de Arturo, le mando un saludo muy especial para Alondra por su cumpleaños. ¡¡Este post está dedicado a ti!!

¡¡Muy feliz cumpleaños!!

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LAS 4 ESPADAS DE DRAMADOLGIA (Capitulo 6)

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Una zona oscura, donde el sol no se muestra, donde no hay fauna ni vegetación. El piso es seco y negro, nubes oscuras cubren el cielo y de rato en rato varios relámpagos suenan. Los humanoides y demás ogros no son perturbados por los rayos. Ellos continúan ambulando con sus armas, esperando una nueva orden del amo. La enorme fortaleza negra se imponía en aquella zona temida por los hombres de Dramadolgia. Tiempo atrás era un hermoso bosque, pero desde hace años de forma repentina fue destruida debido a un terremoto y de la tierra apareció aquella gigantesca construcción.

De pronto, una criatura pequeña salía del castillo dando saltos y risillas. Su vestimenta era verde y llevaba un sombrero también verde. Este ser se detuvo cerca de un ogro, el cual estaba mejor vestido que los humanoides.

-Prepara a tus hombres, afilen armas… el amo ha ordenado. – decía la criatura – Prepárense para invadir, para matar, para destruir. El amo lo ha ordenado. El Zequel ha dicho.

Y diciendo eso, el llamado Zequel volvió al castillo de la misma forma como salió.

Los pasajes del castillo eran más oscuros y tenebrosos. El Zequel ingresó a una sala donde había una pequeña campana gris. No había ningún otro objeto o mueble en el recinto. Una ventana angosta mostraba el cielo oscuro, cuya vista influía más temor que allí adentro.

Una puerta se abrió e ingreso un hombre. Portaba una gran capa negra que le cubría la parte superior de la cabeza y se extendía hacia sus tobillos. Portaba una vara negra más grande que la de Hawrold y por ende, más poderosa. La punta era un diamante negro. El hombre no era muy alto que digamos, y en su rostro se veía una ligera barba con la cual le hacia lucir maléficamente bello. Aquél hombre era Chris-Macleantosh, la reencarnación de el Gran Koko y muy pronto, el amo y señor de toda Dramadolgia. Al no poder invadir el castillo de la reina, el mal señor se concentró en invadir las demás tierras, como se ha dicho ya. Cuando terminó la conquista, envió a los dos espías a Wawanakuantida para apoderarse de la espada que le faltaba. Pronto, su paciencia se agoto e invocó a los dragones como hemo visto. Las bestias casi logran entrar, pero Joshuan se comunicó con él y le informó que había hallado la localización de la espada rebuscando en la biblioteca y pidió a su amo que apartara a los dragones. Mccleantosh le creyó e hizo que los dragones dejaran la isla. Al día siguiente, Joshuan le avisó que volviera a enviar a las bestias pues el y Blaylenly ya tenían la espada. Los dragones partieron de nuevo, pero cuando las bestias llegaron a la isla, se enteró que sus espías habían sido descubiertos y que la espada estaba desaparecida. Una horrible blasfemia escapó de la boca de Macleantosh, al menos esos espías inútiles se encargaron de eliminar la barrera de la isla. Joshuan y Blaylenly fueron muertos y ahora estaba seguro que Lindsayna haya enviado a algunos hombres para hallar el arma perdida.

-¿Ya están aquí, Zequel?

-Los cuatro aquí, amo y señor.

-¿Qué esperas, entonces?

El Zequel tocó la campanilla y las cuatro puertas que estaban frente a la que ingreso Macleantosh, se abrieron al mismo tiempo. En cada puerta se apareció una persona. Allí estaban los cuatro aliados de Chris-Macleantosh, vestidos de negro también y esperando las nuevas ordenes de su amo. Allí estaba Justinus, el hombre mas bello de Dramadolgia portando la espada de Tierra; Courtneysand, de mirada soberbia y dueña de un gran sentido de organización; a su lado estaba Duncanz, el antiguo paladín ahora en las sendas del mal, portando la espada del Viento y finalmente Alexander, quien se encargaba de custodiar la fortaleza negra y que portaba la espada de Agua. El Zequel ya los había visto antes, pero era la primera vez que veía a los cuatro juntos en el salón de conferencias, señal de una seria crisis.

-Bien, viejos, el asunto es este: los espías fallaron, la espada de Fuego no está en la isla y la reina ya ha enviado a un grupo de hombres ha buscarla.

-Pensé que nadie podía salir de la isla con los dragones allí – sostuvo Courtneysand.

-Sin embargo, lograron salir, de algún modo.

-¿Entonces a quien enviaste esa enorme bola de fuego? – preguntó Duncanz.

-Había una amenaza de que ocuparme. La hija del Séptimo Hijo estaba aún viva, tal parece que estuvo invernando por siglos, pero ahora ya no será problema para mí. Ya esta muerta y ya no hay nadie que me pueda hacer sombra ahora. – avanzó unos pasos hacia la ventana donde vio los truenos del cielo oscuro -. No podemos darle oportunidad alguna a la inútil Lindsayna. Retornen a sus fuertes y busquen a esos rebeldes, al encontrarlos mátenlos de inmediato. Y extraigan de ellos la información relativa a la ubicación de la espada de Fuego.

Justinus, Courtneysand y Duncanz asistieron.

-Alexander. – continuo Macleantosh – Vas a partir de inmediato con dos regimientos.

-¿Yo? ¿A dónde? – estaba un poco sorprendido Alexander.

-Iras a Ontarión. El barón Tylord está reuniendo a sus hombres para levantarse en armas. Vas para allá y extermínalos, no debe haber nada que nos distraiga en la búsqueda de la espada de Fuego.

El Zequel rio y se puso a canturretear.

Lindsayna maldita, llegó tu hora
El amo te hundirá ahora…

-¡Silencio gusano! – grito el amo.

-No será difícil hallar a esos feos hombres – dijo Justinus mientras se observaba con un pequeño espejo en su mano – Solo nos bastara arrasar con los escondites y campamentos que quedan.

-No subestimes a esos caudillos – dijo Mccleantosh – Si encuentran la espada, será difícil combatirlos.

Finalmente, el amo del mal hace una señal y los cuatro hombres se retiran. El Zequel observa que Courtneysand y Duncanz están tomados de la mano. “Mujer maldita, siempre mujer” murmura.

-Es hora de mi relajación – dice Macleantosh – ¡Hatchetof!

El llamado Hatchetof apareció, un moro enorme y musculoso, antiguo morador de Canadanzia, cuya vida fue perdonada por Mccleantosh solo para ser su esclavo personal.

-Es hora de mi baño y después unos buenos masajes para descansar. ¿Entendiste?

El hombre asintió y el amo se retiró. El Zequel se le acerca a él en esos momentos.

-Trata bien al amo y puede ser que te deje vivir mas… para servirlo únicamente, claro esta – ríe.

-¡Lárgate! – el moro le da un fuerte golpe enviándolo a un rincón – preferiría seguir siendo encadenado en las noches que ser un maldito arrastrado como tú.

El Zequel se levanta mientras ve como Hatchetoz se retira.

Gigante malo y envidioso
El amo te desollará como a un oso

***

¡Trentzenor! ¡No lo podíamos creer! Estaba vivo y en buenas condiciones. ¿Estuvo todo este tiempo viviendo con los moros? Hubiéramos podido saltar de alegría y celebrar su retorno, pero no podíamos por su semblante. No estaba muy feliz de vernos, había amargura en su rostro y la pregunta que nos hizo. ¿Por qué nos tomaba por traidores?

-Trentzenor – dije – no estamos sirviéndolo, estamos aquí para destruirlo.

-¡Si, héroe! – gritó Owenides – ¡Somos el ejército de salvación!

-Vaya grupo de idiotas – murmuró – Cinco personas que no portan armaduras, cinco miserables almas sin ninguna preparación ni conocimiento militar. Cinco moscas dispuestos a matar a un león. ¿Y creen que hallando la espada de fuego podrán vencer a ese maldito?

No podía dejar que nos subestimara.

-Espera, es cierto que no estamos preparados para una guerra, pero con la espada y nuestra determinación podemos unir a todos los hombres fuertes que hallemos y formar un ejercito dispuesto a…

-¡Silencio, ilusionista de feria! Nadie va a ayudarles. Esa espada no podrá hacerle daño, hace falta las demás y estas ya están en su poder. Lo único que pueden hacer es ir con la reina y rendirse a Macleantosh y es posible que les deje con vida. ¿Han entendido? ¿Has entendido tú, ex dama de la reina?

Vi que Gwender, desde que Trentzenor se nos presentó, se había mantenido oculta y silenciosa en un rincón de la habitación.

-¿No respondes? – continuo el caballero – Imagino los remordimientos que debes tener desde que tu amado es ahora un miserable traidor.

-Es verdad lo que dices – le contestó – y no pasa una noche sintiéndome culpable.

-Pero sir Trentzenor, no puedes dejarlos, estos hombres pueden ser nuestros verdaderos salvadores. Dale la espada. – de pronto se calló – Upsy… lo siento, caballero… es que esa noche hablaste dormido y te oí decir que la habías ocultado.

No podíamos creer las palabras de Seirra. La espada… Trentzenor sabía donde estaba.

-¡Entonces no estábamos equivocados! – grito de alegría Coudy – Key-Tlint tenía razón, Gwender. Leshownill y sus compañeros… el clan… Trentzenor, es el camino correcto.

-De manera que ya conocieron a Key-Tlint. – dijo Trentzenor – No la he vuelto a ver en mucho tiempo. ¿Dónde esta?

-Muerta – contestó Noáh.

-¡Qué estas diciendo!

El rostro de Trentzenor cambió de repente. Ya no lo veía con esa resignación, con la noticia, el pobre caballero había palidecido y su mirada… su mirada estaba siendo dominada por la furia. ¿Pero como es que conocía a la Séptima Hija? Le conté entonces todo los que ella nos contó, así como la forma en que fue asesinada. Perdió los estribos, comenzó a maldecir, a gritar, lanzó maldiciones hacia Mccleantosh… y también a Duncanz. Owenides lo alzó con sus enormes brazos forzándolo a que se calmara. (Tener como compañero a un grande como mi amigo si que es útil) mientras Seirra y DiJoy sslieron a calmar a las personas que habían despertado por el barullo.

-Tranquilo, amor, ya te desahogaste – le calmaba Leshownill – Ahora ya sabes lo importante de este asunto.

-Trentzenor – le pregunte – ¿Cómo la conociste?

***

Frente a sus ojos estaba el ejército infernal. El rey Tarifay, a pesar de lo numerosos que eran, no mostró ninguna turbación. Trentzenor, en cambio, no dejaba de sentirse preocupado por su señor.

-Majestad, debió traer la espada.

-No te preocupés, che, venceremos.

Y sin perder tiempo dio la voz de ataque y de esa manera el rey, Trentzenor y los demás soldados corrieron hacia donde estaban los humanoides, ogros y soldados traidores. El rey tenía fijo su mirada hacia Chris-Maclenatosh, quien aguardaba pacientemente.

Los oscuros soldados dispararon sus espadas, muchos soldados cayeron hasta que estos llegaron y la carnicería comenzó. El rey tenia que ultimar a varios para llegar hacia el Gran Koko reencarnado, mientras Trentzenor también tenía un objetivo fijo. Allí estaba Duncanz, blandiendo una espada que no era la mágica arma que le correspondía llevar. Trentzenor, en realidad, esperaba ese momento. Quería arreglar de una vez las cuentas que habían entre los dos.

-No pensabas que iba a traer mi espada poderosa para malgastarla contigo – le dijo Duncanz.

-No solo me arrebataste a Gwender, sino que ahora traicionas a tu rey. ¡Y he venido ha hacerte pagar ambos crimenes!

-Si te preocupa Gwender, descuida, una vez que te mate, iré donde ella y la mandaré contigo para que hagan el amor en el infierno.

Los dos caballeros comenzaron su combate. Las espadas chocaban una con otra pero no había señales de debilitamiento en los dos. En tanto, ambos ejércitos luchaban duramente en el campo. Duncanz mostraba mas fuerza y rapidéz en sus movimientos que antes, Trentzenor se dio cuenta que tenia una fuerza misteriosa en su ser. De pronto, Duncanz le produce el primer corte en un brazo. Trentzenor sintió ira y combatió más rapido pero perdiendo la concentración por la furia y el dolor de la herida. Duncanz, entonces, partió en dos la espada de su oponente. Finalmente, alzo el sable y lo deslizo en el pecho y estomago de Trentzenor. Este cayó de rodillas.

-No estés triste, Trentzenor – reia Duncanz – Has tenido el honor de ser muerto en combate por el gran general Duncanz, del ejército de Chris-Macleantosh.

Trentzenor cayó al suelo y Duncanz se retiró.

***

-No se cuanto tiempo estuve inconciente. De pronto, en mi delirio, sentí que era llevado por los aires, imaginaba que ya viajaba al otro mundo. Cuando desperté, me encontraba en una cueva, echado en unas mantas y descubri que estaba vendado. Allí la conocí. Me dijo que era una hechizera y que me recogió del campo de batalla transformada en un ave de luz. Me dijo que el rey Tarifay murió con los demás hombres y que Duncanz y su amo triunfaron.
Hawrold y el resto permanecieron en silencio.

-Permaneci en esa cueva muchos días, mientras me curaba de mis heridas. Key-Tlint nunca me dijo que era la hija del mago. Solo me contó que debía ocultar la espada de fuego para que el palacio no corriera peligro. Tuve que tragarme mi orgullo de caballero y me rebaje volviéndome un vulgar ladrón.

-Cielos – dijo Owenides – ¿Tú tomaste la espada?

-Si. Cuando estuve con fuerzas suficientes para moverme. Mi amiga y yo fuimos mágicamente a la isla. Allí, me hizo invisible y pude entrar al palacio donde tome la llave en las habitaciones de la reina. Supe entonces que la princesa Lindsayna ahora era la reina de Dramadolgia. Fui hacia el panteón donde descansaban sus padres y abrí la caja. Tome la espada y deje la caja cerrada para evitar sospechas, devolví la llave y luego escape con Key-Tlint de la isla. Después de esconder la espada, me trajo aquí y convenció a estos hombres a que me alojaran para terminar de recuperarme.

Trentzenor se calló entonces. Nadie dijo nada y peranecieron callados por un buen rato. Gwender permanecía en el rincón, pues aun sentía incomodidad. Pero luego observó al caballero viendo a cada uno de los presentes.

-¡Ahora lo entiendo! – grito Trentzenor de repente.

¿De que estaba hablando?

-Lo último que ella me dijo es que tenía que tomar la espada cuando se presentaran nueve razones. Somos nueve aquí. Y estamos parados de tal forma que formamos el numero 9. Es la señal. Mañana temprano partiremos.

-¿Adonde, se puede saber? – pregunto Leshownill.

-Al Islote de los Huesos.

***

Y tal como dijo Trentzenor, los nueve se dirigieron a ese Islote que no quedaba muy lejos de allí. A los moros no fueron difíciles de convencerlos. Leshownill quería aventura, Seirra iba, pues había nacido en ella un repentino intereS por Coudy y DiJoy fue forzado por las dos últimas, debido al miedo que tenía. “¡Tienes que ser hombre de una maldita vez!” Gritó Leshownill.

Un dia y medio tardaron en llegar a la laguna. Trentzenor se había negado a que Gwen los transportara como ave, pues percibía que los cielos estaban siendo vigilados por las criaturas del enemigo. La zona estaba cubierta de una espesa neblina y el ambiente era hostil.

-Debemos tener cuidado – dijo Trentzenor – las criaturas de aquí son peligrosas.

-¿Qu-que criat-t-turas?

-Mejor no preguntes y sigue temblando, morito – le respondió Noáh a DiJoy.

Trentzenor hizo señas y todos se dirigieron a donde él estaba. En unas enormes rocas y troncos estaba oculto un bote. Era lo suficientemente grande para nueve personas. El grupo pronto entraron al lago para llegar a la orilla. Gwender y Hawrold observaron el islote, percibían un aire entre fetido y escalofriante. Al desembarcar, vieron una gigantesca roca en forma de calavera. De allí su nombre. Todos entraron, mientras que Owenides tenía que cargar a DiJoy quien temblaba más que antes. Seirra aprovechó para juntarse más con Coudy, gesto que comenzó a asustar a este.

Dentro había una subida natural que conllevaba a una saliente del suelo de donde se vía un objeto azul y brillante.

-Aquí es – dijo Trentzenor en cuanto llegaron – Nuestra amiga lo congeló con su magia para no ser rastreado por ese maldito.

-Finalmente, la espada de Fuego – dijo Hawrold – la llave de nuestra victoria.

Trentzenor, entonces, tocó el hielo y este se deshizo en la parte donde la mano del caballero había tocado. Este la introdujo y tomó la espada. Al sacarla todos pudieron verla. Una espada roja, reluciente y cuyo filo permaneció intacto en todo este tiempo.

-Es como si tuviera vida – dijo Gwender.

-La tiene – dijo Trentzenor – Esta espada reúne el calor y energía del volcán donde fue forjado. Escucha Gwender, esto lo hago solo para vengar a Key-Tlint ¿oiste? Es la cabeza de ese traidor malnacido lo que me intereza.

Gwender no respondió y se apartó de él. Me odia, pensó.

-Oh cielos, oh cielos, oh cielos…

Todos voltearon donde DiJoy quien ya no estaba siendo cargado por Owenides. Este señalaba y todos vieron a esas criaturas que menciono Trentzenor: Peludos y de grantes colmillos, similares a castores. Habian nadado desde la orilla y los olfatearon. Todos se pusieron en guardia, DiJoy gritaba y Seirra abrazaba a Coudy.

-Se largarán de aquí.

Y acto seguido, Trentzenor movió la espada de Fuego, este se ilumino y salieron llamas disparándose en todos lados.

Los monstruos, espantados por las luces, retrocedieron y huyeron.

-Andando, el fin de esta era oscura está llegando a su fin.

***

Al regresar a las cuevas, Hawrold se comunico de inmediato con la reina. La noticia la alegró mucho y con mucha necesidad, pues en estos días estaba preocupada por el barón y por los problemas que los súbditos causaban debido a la presencia de los dragones.

-Trentzenor – las lagrimas salian de su rostro sin contenerse – ¿Volveras a deleitarme con tu arpa como en los viejos tiempos?

-Si, majestad – le respondió el caballero – en cuanto logremos derrotar a Macleantosh.

Bieth aprovecho para decir a los héroes que las provisiones de los almacenes estaban acabándose y que necesitaban urgentemente abastecerse. Esta vez, la Madre les respondió que en estas cuevas habían logrado realizar muchos cultivos y que iba a enviar a sus hombres a recolectar suficiente alimento para el palacio. La reina se los agradeció efusivamente.

Una vez que se despidieron de la reina, Trentzenor reunió al Ejército de Salvacion.

-¿Un ejército sin soldados y sin armas? Solo somos un puñado de alarmistas. Escuchen, tengo que entrenar con la Espada de Fuego para estar en condiciones de combatir. Nueve días será suficiente. – señaló unas montañas – mas allá está Terranovancia, donde está la fortaleza donde lo ocupa el que alguna vez fue el conde Justinus.

-¡Ja! – bufó Noáh – ya sabemos que ese petulante es un traidor.

-Lo terrible de él es que desciende de uno de los guerreros de la primera guerra – dijo Hawrold.

-Exacto – continuó Trentzenor – y el porta la espada de Tierra, hay que apoderarse de ella para avanzar hacia Muskocán, donde se encuentran los otros traidores: Courtneysand… y Duncanz – Gwender agacho su cabeza – ellos portan la espada del Viento.

Se pusieron de acuerdo y acordaron preparse en nueve días. A Owenides, Noah y Coudy se les enseñaria a usar el arco y la flecha. Gwender aprovecho para hablar con Hawrold.

-¿Sabes? Nuestro maestro fue muy sabio. No perfecionó en tus conocimientos de la magia porque quería que fuera yo quien te ayudara a descollarlas. Aprovecharemos estos días para perfeccionarte.

-Gracias, Gwender, sabia que ibas a ser de gran ayuda.

***

Y de esa manera, Hawrold y el resto se pusieron a entrenar en estos nueve dias:

***

Al dia siguiente del noveno dia, Trentzenor anuncio que ya estaba listo. Para entonces, Noáh, Owenides y Coudy habían aprendido a usar el arco y la flecha. También construyeron un enorme carruaje con duras ruedas y bien protegido. Los hombres de las cuevas les dieron dos bestias fuertes para jalar el carro, dos osos llamados Molotovny y Brunov, quienes habían sido domesticados tiempo atrás. Asimismo, los hombres de Madre reunieron todo el alimento necesario destinado al palacio. Con su magia, Gwender logro reducir el tamaño para que queparan en un pequeño cofre. Leshownill, Seirra y Lashiquá, la prima de la primera, fueron elegidas para ir al palacio con la caja. Con ellas iria un enorme moro, grande y obeso como Owenides, con bigote y barba ridículamente pequeños, en contraste con su enorme cara.

-En cuanto habran la caja, las provisiones saldrán por si solas – les dijo Gwender.

-Aquí tienen el mapa que confecioné – dijo Coudy – los llevara al túnel que los conducirá al palacio. Cuidense, amigas, allá afuera es muy peligroso.

-No te preocupes, oh querido amigo – Seirra la abrazaba de nuevo – estaré pensando en ti cada vez que este en peligro para no sentir miedo.

-Eee… si, gracias.

Una vez que las moriscas partieron, los demás subieron al carro, pero de pronto vieron a Madre empujando a su hijo quien se negaba a caminar.

-Mamá… te digo que es inútil… estorbaría.

-Cállate o te golpeo más fuerte. Señores, mi hijo les será de gran ayuda, es buen cocinero y les dará una grata compañía.

-Pero yo se cocinar, señora – dijo Owenides.

-Si, es cierto, en realidad se los mando para que lo ayuden a ser más hombre.

Trentzenor hace una señal de consentimiento y DiJoy es alzado a la carreta. Los osos comieron un poco y en cuanto estuvieron satisfechos, comenzaron a andar. Nuestros amigos se despidieron de Madre y de su gente y prometieron la victoria.

***

Durante dos días avanzaron en dirección contraria de la fortaleza de Justinus, hasta que al mediodía del segundo dia llegaron a una extensa zona.

-¿Por qué estamos aquí? – pregunto Hawrold.

Trentzenor no respondió y bajo del carro. Avanzo unos pasos y saco la espada de Fuego. Este ardió e ilumino aquella zona gris y nebulosa. De pronto, en algunos puntos del suelo se veian abrirse y notaron como muchas personas salian de allí. Estos se acercaron poco a poco, vieron la espada arder.

-¡La espada de Fuego! ¡Sir Trentzenor, estas vivo!

-Asi es, he venido para decirles que es hora de dejar de huir y volver a levantarnos en armas para nuestra libertad. Yo, el caballero Trentzenor, he estado oculto esperando el dia preciso en que esta espada se use para nuestra liberación. Este dia ha llegado. Soldados, es hora de luchar.

Los hombres alzaron sus brazos y los gritos de hurra retumbaron la zona. Ahora El ejército de Salvacion era un verdadero ejército.

Continuará…

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Wow

Justinus, Courtneysand, y Alexander se unieron a Duncanz como los esbirros de Mcleantosh, y al ser los portadores de las espadas, son los siguientes objetivos del Ejército de Salvación. ¡Vaya!

Jajaj el Zequel y Hatchetoz xD Que buen uso para estos dos personajes xD

Las 9 razones de Trentzenor *ooo* Adoro las múltiples referencias a Total Drama.

Que bueno que te deshiciste de Lesh y Seirra. No me gusta que acosen a los jóvenes héroes.

Y menuda tensión entre Trentzenor y Gwender, wow. Duncanz, eres un canalla. Luck detesta a los traidores.

Esta historia se vuelve más interesante capitulo a capitulo. ¿Vamos ya por la mitad? Aun aguardo el debut de Izzy!

Gran historia, Arturo. Nos vemos la próxima vez.

Vengadores, más les vale comentar. Ya veremos si Annonymous destruye o no a Facebook. Por ahora, sólo les digo lo siguiente:

¡ALERTA PERMANENTE!

Luck fuera

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11 Respuestas a “RotiBlog Fics: Dramadolgia – Cap. 6

  1. Burno, perdon por el retraso, pero estaba ocupada en mi Tumblr: http://totaldramafan.tumblr.com/
    Como sea, aqui el Review:
    “El Zequel ha dicho.” y como debo imaginarmelo ¿en forma humana (TDI) o como en lo que sea que se convirtió en DTGM? obto por lo segundo (aunque dudo que así, pueda hablar español).
    “Allí estaba Justinus, el hombre mas bello de Dramadolgia” pf, yo diria el más creido (marica) ¬¬. Pensandolo bien, ¿para que lo pusiste? Heather pudo tomar su lugar. y ella tambien falta de aparecer, eh.

    Trent, ¿aliado con Chris? NO-LO-CREO.
    “Somos nueve aquí” …
    1-Harold
    2-LeShawna
    3-Gwen
    4-Trent
    5-Noah
    6-Cody
    7- Owen
    8- …Sierra?
    9- DiJey?? !
    DiJoy, Enserio!!? ni en un mundo alterno. Lo van a hacer papilla =/
    “Me odia, pensó.” No, gwen, no te odia. solo, te extraña. GxT 4 EVA!!!
    “Lashiquá, la prima de la primera, fueron elegidas para ir al palacio con la caja.” Me imagino que fue en lugar de DiJey, pff miedoso.

    Nota sobre TD: despues de la participación de DJ en este fic, me cae que el verdadero va a terminar viviendo con su madre.

    PD: al Autor del fic: QUIERO MAS LxH LeShawrold.

    Ahahaha… por primera vez concuerdo en todo lo que has dicho, Raquel, y eso ya es mucho decir…

  2. La historia de Arturo tiene un buen avance!! 😀
    y ese annonymous es un cobarde Luck, es mejor que no les prestes atencion
    Por cierto, me encanta la imagen del Luck Joker!! adoro ese villano de Batman
    Saludos

    ¡Es mi disfraz de Halloween! Y yo tambien adoro al Joker n_n
    Emmm el Anonymous que envio el mensaje resulto ser sólo un impostor e_e
    Saludos, CeeCee

    • espera, como que un anonymous impostor? (wow, eso es una paradoja digna de ser admirada)
      El disfraz te quedo muy bien, tienes talento, dejas bien las imágenes

      Es muy facil hacerse pasar por Annonymous, solo necesitas la mascara de Guy Fawkes y el programa de voz Loquendo.
      Tecnicamente unos impostores lanzaron la falsa amenaza n_n
      Me alegro que te haya gustado! Puedes ver mis otros dibujos en Deviantart
      Saludos!

  3. Muy buen aporte,,,excelente adaptación,


    Mike, no se si sos conciente de que el comentario es muy… predeterminado, y no estoy seguro de que hayas leido o no el post…

    Si comentaras algo relativo al fic, pues, tendría sentido…

  4. AMÓ ESTO!!!!!!
    me gustó este capítulo como presentación a los antagonistas, y es el comienzo del viaje final
    No puedo esperar por el próximo XD
    ARTURO SEGUÍ ASÍ!!!! XD

    Alejandro, Courtney, Duncan y Justin!! Con ese cuarteto como villanos, el Ejercito de Salvación a tener que esforzarse!!

  5. Bueno primero comentaré fuera del tema del Fic.El sabado lo leo bien, y dejo review.
    “A pedido insistente, constante y acosador de Raquel, aqui comparto con ustedes su versión de Gagaween -de Lady Gaga- ” xD Es gracioso porque es cierto. Aunque no es otra versio. Sino más bien un AMV (Animated Music Video). La canción, que usé, es un parodia de “This Is Halloween (In the Style of ‘Marilyn Manson’) [No Backing Vocals]”:


    Ay, Raquel xD

  6. WOW

    ¡Feliz Cumpleaños!

Y vos... ¿Qué tenés para decir?

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