RotiBlog Fics: Dramadolgia – Cap. 5

¡Vengadores!

Hoy les traigo el capitulo cinco del Fic de Arturo.  Espero que hayan visto mi video-entrevista… En fin, ya van seis meses con el RotiBlog. El desafio es ir por seis meses mas 😉 Gracias por confiar en el RotiBlog.

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LAS 4 ESPADAS DE DRAMADOLGIA (Capitulo 5)

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Después de la derrota del Gran Koko, todo el reino celebró con euforia el triunfo. Dias y noches de fiesta en todos los rincones de Dramadolgia. El rey, entonces, permitió que los tres caballeros conservaran sus respectivas espadas mientras que él resguardaría la cuarta. Lunayticus, el ahora mago oficial del reino, habló con el rey sobre la profecía, sobre cuanta verdad tenia el Séptimo Hijo y sobre todo, de cómo desde ahora debía prepararse para la siguiente guerra. El Rey tomo en cuenta todo esto y se aseguró de transmitirlo a su heredero y este hizo lo mismo con el suyo… y asi hasta llegar a Jean Tarifay, el padre de Lindsayna.

En cuanto llegó el dia en que se cumplieron los 500 años del fin de la guerra, el rey formó una expedición la cual tenía que buscar y destruir cualquier rastro de maldad en el que pudiera reencarnarse el malvado ogro. Asi se hizo, sus dos mejores caballeros, Trentzenor y Duncanz recorrieron las tierras con sus hombres y limpiaron toda la maldad de Dramadolgia. Ladrones, malhechores, asesinos… muchos fueron encerrados y otros muertos en el campo de batalla, pero ninguno tenia la señal que delatara el renacimiento del Gran Koko. Jean Tarifay estaba confuso, entonces su esposa y muchos gobernadores pidieron al rey que cesara la búsqueda, que gracias a sus acciones ya no había ningún elemento amenazante. El Gran Koko había sido derrotado para siempre y la profecía ya se había cumplido. Jean Tarifay cedió.

Tiempo después de la muerte de su esposa, la madre de la princesa, Tarifay contrajo nuevo matrimonio con Alondrania, quien también tenia una hija de la misma edad que Lindsayna. Pero la unión de estos dos padres cayó en el fracaso, ambos reyes peleaban constantemente, sus puntos de vista sobre como gobernar Dramadolgia eran opuestos entre si. Tarifay deseaba un gobierno de paz y unión, Alondrania quería gobernar con mano de hierro y la heredera debía seguir uno de esos caminos. Y cuando el rey eligió a Lindsayna como su sucesora, la hija de Alondrania huyó y no se volvió a saber de ella. Desde ese momento, los esposos vivieron con una frialdad entre ellos donde ya no quedaba ni una pizca de amor.

Y entonces sucedió.

Un horrible día vino para los dramadolgianos. Sucedieron terremotos y un eclipse que duro días; el mago Twisteroy no podía descifrar esos misteriosos sucesos. Cuando el sol retorno al cielo, una fortaleza oscura surgió desde los rincones del reino. Chris-Mccleantosh, un hombre a quien nadie había visto, alzo su voz demandando el trono del rey Tarifay. ¡El Gran Koko había retornado! ¿Pero como, si se habían eliminado a todos los malvados de la región? Pero aún había otra noticia nefasta: Los descendientes de los tres caballeros (Duncanz, entre ellos) se habían unido ante Mccleantosh. No solo ellos, también varios señores quienes, temerosos de perder sus posiciones y para mantener su poder, se vendieron ante el ser malvado a fin de no embarrarse de sangre. Se tenía que combatir contra Mccleantosh y derrotarlo de una buena vez. Sin embargo, Tarifay se opuso a llevar la espada, no quería correr el riesgo de perderla y dejar que Mccleantosh se apoderara de ella y tener las cuatro espadas. Por desgracia, la derrota fue inevitable. Tarifay, el caballero Trentzenor y sus hombres se dirigieron a aquella fortaleza oscura encontrándose con esos humanoides y los soldados de los traidores. Nada se pudo hacer, sus hombres cayeron y el mismo rey Jean Tarifay moriría bajo la espada del mismísimo Mccleantosh.

Aquella noche en el campo de batalla, algunos sobrevivientes tomaron el cuerpo abandonado del rey y lo trajeron de regreso a Wawanakuantida. No pudieron hallar el cuerpo de Trentzenor. Al llegar al palacio, la reina cayo presa del delirio produciéndole horribles fiebres. El Gran Koko de vuelta, Duncanz hecho un traidor, el caballero Trentzenor y su esposo muertos, las otras espadas en poder de Mccleantosh… “Mi reino, mi chido reino” exclamaba la reina enferma mientras su hijastra no sabia que hacer.

Chris-Mccleantosh convocó a varios dragones y estas se dirigieron a la isla. Cuando el mago Twisteroy se percato de la invacion, corrió hacia la torre donde estaban guardados los espejos que fabrico Lunayticus, no sin antes ordenar a su aprendiz, Hawrold, que se refugiara en su habitación. El anciano mago activo los espejos y las barreras de luz no tardaron en aparecer. Los dragones no penetraron las paredes y al irse, la gente festejó. Sin embargo, la alegría se esfumo de inmediato: La reina Alondrania moriría de fiebres esa misma noche y ahora la princesa Lindsayna tendría que ocuparse del trono. Los cuerpos de los reyes fueron sepultados y allí se coloco la espada que el rey no llevó. En cuanto la inocente chica tomo posesión, los ancianos de la corte la convencieron que no inicie una guerra contra Mcclenatosh, que mejor gobernara para la isla y nada más. El anciano Twisteroy se opuso, pero guardo silencio y decidió preparar a Hawrold para cuando llegara el dia en que la situación se tornara grave. Seis meses después, el anciano moriría de causas naturales.

Al ver que era difícil invadir la isla, Chris-Mcclenatosh considero prudente esperar y se concentró en ocupar todas las demás tierras. Lo primero que hizo fue matar a los gobernadores y reyes que traicionaron a Tarifay. Sus castillos y campos fueron destruidos y sus soldados muertos sin piedad.

***

Y con sus cuatro aliados y las espadas bajo su poder, comenzó su conquista:


***

Pueblos y palacios cayeron ante él y los habitantes de esas tierras fueron oprimidos y obligados a reverenciarlo. Otros decidieron esconderse y luchar. Durante los tres años siguientes se vivio una guerra de guerrillas, valientes y astutos caudillos luchaban con hombres pobremente armados, hasta que finalmente fueron vencidos. Cuando el último caudillo fue muerto, y ya con todas las tierras bajo su dominio, Mccleantosh decidió atacar el palacio otra vez, siendo el dia señalado el mismo en que Hawrold y los demás estaban celebrando el tercer aniversario del anterior ataque.

Los dragones de esa epoca no lograron pasar la barrera, pero ahora, con los nuevos dragones invocados, Mccleantosh logro cierto éxito. Los monstruos estaban apostados en el pico de Wawanakuantida y los humanoides estaban acampados en la playa vigilando el palacio. La reina los observaba desde la ventana de la cámara y pensando en Tylord. Recordaba sus últimas palabras ante la entrada secreta. “Volveré y nunca nos separaremos,” antes de voltearse y golpearse con la entrada del túnel.

-Majestad ¿no desea comer?

Linsayna asintió y con Bieth, fue al comedor donde estaba esperándole el capitán Bradymor. Los tres se sentaron y comieron en silencio. La reina no deseaba la compañía de los demás ancianos de la corte.

-Majestad – dijo Bieth – ¿No esta feliz ahora?

-En realidad no, desearía que el barón Tayland este aquí conmigo.

-El desea estar con sus hombres para darles la gran noticia, alteza – intervino Bradymor.

-Además – dijo Bieth – Gwender ha vuelto.

Los ojos de Lindsayna se iluminaron.

-¡Si! Gwandir esta viva y no sabes cuan contenta estoy por ello. – la reina se calló por unos segundos y luego tomo una resolución – Cuando todo esto acabe, hare que ella regrese al palacio para que vuelva a estar con nosotras. ¡Y esta vez para siempre!

***

Aquella noche, cremamos a nuestra amiga y esparcimos sus cenizas al viento. Habíamos recibido toda la información necesaria gracias a Key-Tlint y ahora debíamos partir. ¿Pero adonde? Gwender nos dio la respuesta. Key-Tlint le dijo que debíamos ir hacia el sur hasta llegar a las ruinas de un castillo. No dio mas detalles al respecto. Sin embargo, nuestras provisiones no fueron renovadas y el estomago de Owenides comenzó a manifestarse. Esta vez si estaba preocupado. ¿Cuántos días íbamos a tardar? 

-Escucha, Hawrold, ahora con la magia que he recibido de Key-Tlint, mi poder se ha duplicado. Ahora si puedo llevarlos volando.

-¡¿Hasta Owenides?! – dijeron Coudy y Noáh al unisono.

Pues si, era verdad. De esa manera, Gwender, transformada en cuervo, pudo llevarnos por los aires y así avanzaríamos con más prisa. El peso de Owenides ya no era problema. Me volteé para observar los restos de la Montaña Lunar. Adiós, gran amiga, nunca te olvidaremos, ni tampoco al Séptimo Hijo. llevaba en mis manos el alhaja con los tres diamantes. Pude darme cuenta de unas iniciales allí: A. H. L. El nombre de su padre, sin duda.

Nunca había visto las tierras del reino desde el cielo. Era increíble, era como si el mundo de abajo me perteneciera. Volar era maravilloso y mis amigos lo disfrutaban también, salvo Owenides, quien descubrimos que tenía temor a las grandes alturas. Y así atardeció y llegó el siguiente día. Hallamos el castillo ruinoso y bajamos.

-Alguna vez fue un lugar importante – nos decía Gwender – El rey de este palacio, Hanzel-Villagrantis, traiciono al rey y luego fue traicionado. Chris-Macleantosh acabó con él cuando vio que ya no le era útil.

-Pues menos será útil para nosotros – dijo Noáh – aquí no hay nada.

-Esperen – se estremeció Coudy – escucho pasos. Escóndanse.

Aunque yo deseaba entrar en combate para probar mi nueva fuerza mágica, tuve que seguir el consejo de mi amigo y ocultarme. Los pasos siguieron creciendo hasta que aparecieron un grupo de personas cuya piel oscura me llamó la atención.

-¡Moros! – dijo Noáh.

Era cierto. Moros. Se encargaban de las minas de carbón de Dramadolgia, pero como cayeron a manos del mal, se dispersaron y ahora vivían en clanes separados, según me conto Gwender después. En ese instante vi como movían las rocas y pedazos de muro buscando algún objeto de valor.

-¡No se muevan! – escucho a alguien a nuestras espaldas.

Al volverme me encontré con tres de ellos apuntándonos con sus ballestas. La mujer del medio, la que nos hablo, no ocultaba su risa de triunfo.

-Miren esto, hermanos, tenemos espías con muchas cosas que necesitamos.

Los demás moros se nos acercaron. También nos apuntaban y se acercaban para saquearnos.

-Escuchen – les digo – no somos el enemigo. Hemos venido aquí por ayuda. En nombre de la reina Lindsayna.

-¡Vaya! – rio fuerte la mujer – ¿de manera que sirven a esa bruja? ¿La que esta viviendo muy feliz en su palacio protegido mandando al diablo a nosotros?

-Oye, nadie insulta a la reina excepto yo ¿entendiste?

-Cálmate Noáh – dijo Coudy – hemos venido a salvarlos.

-Aunque antes de eso seria bueno que nos dieran algo de comer – añadió Owenides.

-Escuchen – esta vez Gwender tomo la palabra – bajen sus armas y déjennos partir. Estamos en una importante misión.

-¡Ya callense! – grito la mujer – Ustedes llevan dinero y comida y eso van a darnos.

Hizo una señal para que los demás se acercaran. Ya basta, voy a tener que usar mi magia. Saco mi vara pero ni bien lo hice, la mujer y los demás moros salieron disparados en el aire. Iba a felicitarme cuando descubro que es Gwender quien hizo la magia. Movía las manos y eso hacia que los moros se movieran de aquí y de allá, golpeándose con las paredes y entre ellos.

-¡Esta bien! – gritaba la mujer – ¡Nos rendimos! ¡Ya bájanos!

Gwender detuvo el viento y los moros cayeron al suelo. Me hubiera gustado hacer ese truco.

-No les quitaremos sus pertenencias, perdónennos, chicos.

-Bueno – dijo Gwender – pueden irse, nosotros acamparemos aquí.

-Espera, amiga, deja que repare el mal rato que les hice pasar – dijo la mujer – No muy lejos de aquí está nuestro refugio. Les daremos comida y una buena manta donde dormir.

-¿Eres de confiar? – le pregunto el siempre malicioso Noáh.

-¡Claro que pueden confiar en mi, enano! Vengan conmigo y pasaran una buena noche sin temor alguno. O dejo de llamarme Leshownill.

Asentimos. Y me alegre, finalmente vamos a pasar una noche bajo una cobija y al pie de una buena fogata. Leshownill, robusta y fuerte, estuvo a la cabeza de la marcha con Gwender.

-¿Sabes una cosa? Te agradezco que nos hallas hecho volar. Nosotros somos simples recolectores y cazadores, pero en cuanto los vi, me vino el deseo de quitarles todo. Nunca lo hice antes, pero de haberlo hecho, lo hubiera disfrutado tanto que ya habría deseado repetirlo. Iba a convertirme en una sucia ladrona hasta que me hiciste recapacitar. Imagínate, la Madre me hubiera expulsado.

-¿Quién es la Madre?

-Así llamamos a nuestra jefa del clan. Cien hermanos viviendo en las cuevas bajo su maternidad. Nosotros éramos muchos en nuestra mina de carbón, pero ese maldito demonio se apoderó de nuestro paraíso negro e hizo morir a la mayoría del clan. Nosotros pudimos escapar y desde entonces vivimos como trogloditas.

Debo confesar que me agradaba la forma de hablar de la mora, y de verdad me interesó la historia de su desgracia. Si ella estaba arrepentida de casi habernos robado, entonces se ha ganado mi perdón así como mi servicio ante cualquier problema que le aqueje. 

***

Hawrold y el resto se quedaron admirados de la forma como se acomodó el clan en esa cueva. Habían logrado sembrar dentro y estos ya daban sus frutos. De esa manera se procuraban el alimento. Habían muebles y objetos, recolecciones de palacios destruidos. Leshownill llevó a los invitados a la cocina, donde una chica, delgada pero bien alta, estaba terminando de servir un plato.

-Seirra, cariño, tenemos invitados y tienen hambre.

-Espera, Leshownill, voy a llevarle su comida y regreso enseguida. ¿Si?

-Está bien, ve. ¿Y el cocinero?

-Está con su madre. – respondió Seirra, marchándose con el plato.

-El cocinero es el único hijo verdadero de Madre – les decía Leshownill -. Tenemos otra persona aquí, que está sirviendo mi amiga, ya lo conocerán.

Leshownill misma les sirvió y todos comieron con gran apetito.

***

La Madre había despertado de su siesta y Leshownill le informó de todo. Al caer la noche, Madre había llamado a todo el Clan a reunirse. La noticia de Leshownill tenía que ser oído por todos. Los cinco forasteros venían de Wawanakuantida con el objetivo de luchar contra el cruel invasor y necesitaban ayuda para localizar cierta espada que pertenecía al extinto rey. También aclararon los motivos por la que la reina no pudo hacer nada durante todo este tiempo.

-El desgano y apatía de estos súbditos de pelear hizo que la reina Lindsayna se olvidara de estas regiones – decía la Madre – sin embargo, no podemos hacer nada para poder ayudarlos. No tenemos armas ni somos lo suficientemente poderosos como para hacerles frente a las huestes de Mccleantosh. En cuanto a esa espada que hablan, ignoramos su ubicación.

Hawrold vio detrás de ella a un joven fuerte y alto pero con un rostro inocente. Ha de ser el cocinero y el hijo.

-Nosotros nunca hemos sido buenos luchadores – continuaba la Madre – por siglos, nosotros fuimos mineros de carbón. Nosotros extraíamos y además de darle como tributo al rey, vendíamos lo demás para nuestra subsistencia. Ahora hemos aprendido a ser agricultores así como cazar animales, pero logramos salvar mucho de nuestro mineral. ¿Observan allí? Logramos juntar suficiente carbón que nos ayudará por lo menos algunos años más. En cuanto se acabe, ya no podremos sacar más. Sobre el problema de ustedes, la decisión final debe darla todo el Clan. Las decisiones que tomamos se basan en los votos de cada miembro.

Se puso de pie y se acercó a sus hombres.

-Los que deseen ayudar a estos hombres a pelear, que alcen la mano.

Leshownill fue la única en levantarla.

-Los que no deseen pelear. – El resto del clan levanto el brazo, su hijo también. Noáh alzo también el brazo, pero Coudy hizo que la bajara en el acto – La desición está tomada. Lo único que podemos hacer es darles alimentos para que puedan seguir su camino. Pasaran la noche aquí y mañana deben partir de inmediato. Lamento mi dureza, pero cinco personas que han decidido luchar atraerán a los demonios hacia nosotros donde seriamos presa fácil.

La Madre dio por terminada la conferencia. Los miembros del clan se separaron y la Madre se retiró a su cuarto. En ese momento, el hijo de la Madre se acercó a Gwender.

-Perdonen a mi madre, ella es una buena persona, pero detesta la violencia, además no somos buenos guerreros como ella dijo y…

-Ya cálmate DiJoy, – le interrumpió Leshownill – ellos ya captaron el mensaje. Vamos a mostrarles el cuarto donde van a dormir. Seirra, trae mantas, yo llevaré leña para la fogata.

Los cinco amigos fueron conducidos a un cuarto espacioso. Leshownill llevó la leña y Di-Joy la encendió. Seirra apareció después trayendo las mantas.

-Heee… ¿no puedes darme un aperitivo antes de ir a la camita – preguntó Owenides a Seirra.

-¿Mas de lo que has comido en la tarde? Comiste como naufrago.

-Ha bueno, je je je, es que quiero mucho a mi panza.

-No comerás más, después volverá a ser difícil subirte al pájaro – dijo Noáh.

-No los culpo por no querer pelear – dijo Coudy – pero nosotros respetamos la decisión del clan. No hay resentimientos de mi parte.

-Gracias por decirnos eso – dijo Seirra – ¿Eres lindo, sabes?

– ¿Ah? – Una inquietud incomoda sintió el pequeño.

-No creo que Key-Tlint haya fallado – dijo de repente Gwender – ¿Ese castillo era el lugar indicado? ¿No nos habremos equivocado?

-Yo también me niego a creer que nuestra amiga se haya equivocado – respondió Hawrold – Hay muchos castillos destruidos y el que estuvimos definitivamente no lo era. Mañana volveremos atrás y recorreremos hasta hallar las ruinas exactas.

-De acuerdo – se reanimó Gwender –  Buscaremos en cada ruina hasta encontrar la pista que nos llevará a encontrar la espada del palacio.

-¿Así que han decidido ir a buscar la Espada de Fuego después de tanto tiempo?

Una voz provino de una esquina. Todos vieron que allí había una cortina que ocultaba la entrada a otro cuarto. Hawrold se preguntaba quien era el que hablaba con ese tono amargo y con resentimiento. Noáh, Owenides y Coudy se miraron unos a otros mientras que Gwender se había puesto de pie. Los moros notaron que ella había palidecido de un solo golpe cuando oyó la voz.

-Ha despertado – dijo Seirra.

-¿Quién? – pregunto Hawrold.

Entonces les llegaron sonidos de alguien quien se levanta de un lecho, luego algunas suaves pisadas y finalmente, vieron como la cortina era apartada por una mano. Se presento una silueta que debido a la lejanía de la fogata, era imposible distinguirlo. El desconocido dio unos pasos adelante y el fuego pudo luminar su rostro.

-¿Vienen de la isla?

Hawrold y los demás no podían creer lo que veían.

-Buscan la espada para dárselo a Chris-Mccleantosh ¿cierto?

¡Sir Trentzenor!

Continuará…

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Ahahaha me encanta este Fic. No te conformas con crear un nuevo mundo con nuestros campistas favoritos, sino que tambien incluis a viejos comentaristas en esta historia. Fantástico.

Ya vimos Alondra y JuanST son incompatibles jejeje Y pobre Hans 😐

Ahhh las historias detras de Dramadolgia son fascinantes… Se me hace que este fic aun nos guarda muchas sorpresas

Y luego los Moros WOW. ¿Leshawna y Sierra realmente son de confiar? ¿Harold y Cody sentirán algo por ellas?

Y Sir Trenzor ha regresado, wow. Crei que habia muerto… Pero el pobre cree nuestros amigos trabajan para ese Chris u.u

La Madre jejeje. Ese DJ xD 

Me encanta este Fic =D

Nos veremos en Halloween, Vengadores

Luck fuera

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8 Respuestas a “RotiBlog Fics: Dramadolgia – Cap. 5

  1. Muero Muero Muero!!!!!!! La historia del pasado del reino cada vez cobra más continuidad, pero ahora el eslabón que falta es la espada

    Me moría de la intriga al final!!!!!! Al principio pensé en 1001 posibilidades pero nunca me imaginé que fuera Trent, me dejaste de cara! XD

    Este fic está excelente, ahora mismo estoy leyendo el capitulo 6 :3

    Ahahaha me alegro que te gustase tanto como a mi…

  2. ya no hagas ms fics ponte hacer lo mejor de luz drama accion y de drama total gira mundial


    Lo haría si tuviese tiempo, pero tengo que estudiar, y publicar fics es mucho más fácil…

  3. Ok, Ok, esta vez SÍ lo leeré de verdad, pero solo porque no tengo nada mejor que hacer
    blablabla, me salteo la introduccion sin dialogo ni importancia. Hasta la parte de Lindsay.
    blablabla.
    “¡Moros!” ¿Moros? No entiendo, pero me hace recodar una frase muy usada en las peliculas. (Investiga el origen de “No hay Moros en la costa”) Aaah, solo faltaba que al final dijeran la clasica frase “No hay Moros en la costa”.
    “Leshownill” OwO, yo al principio pense que la mujer era Courtney o Heather. ¡Ahora quiero un HawroldxLeshownill!
    “¿Eres lindo, sabes?” y… Sierra lo volvio a arruinar, como siempre (facepalm)
    “¡Sir Trentzenor!” Tambien quiero GwenderxTrentzenor!!!

    Raquel, no seas irrespetuosa… Te pierdes partes del fic saltándote las escenas sin diálogo… ¬¬

  4. Quiero que Sierra aparesca en el Fic,pero SIN Cody

    Pedis cosas imposibles…

  5. 😀 me encantó el nuevo fic!!!
    solo falta a Izzy en la historia!!!


    Lo mismo pienso yo! Izzy es un personaje tan versatil que fácilmente podría adaptarse a cualquier rol.

  6. ¿Como puede ser que nadie haya comentado nada?

    ¬¬

Y vos... ¿Qué tenés para decir?

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