RotiBlog Fics: Dramadolgia – Cap. 2

¡Vengadores!

Hoy les traigo el capitulo dos del Fic de Arturo. Pero antes, algunas novedades del Doblaje que me entere esta semana, cortesía de FerMark, voz de Mike =D

Roger Eliud López será la voz de Brick y David Silva será la voz de Scott.

.

Además, se reincorpora al elenco Luis Miguel Pérez; él interpretó a Josh en el especial de LDA: Caceria de Celebridades; canta el opening Yo quiero ser famoso de las tres primeras temporadas, y también reemplazó a Victor Simón Díaz en los musicales de Tyler. Él interpretará al personaje de Cameron.

Con estos nuevos doblajistas, ya sólo resta saber las voces de Dawn, Staci y Silent B. Además, un dato interesante por parte de Karina Parra -quien dobla a Zoey y a Lindsay- es que los cameos en la cuarta temporada sí son con diálogo.

No los entretengo más. Disfruten la secuela de esta maravillosa saga.

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LAS 4 ESPADAS DE DRAMADOLGIA (Capitulo 2)

Las miradas frías de los seres llenaban de espanto a los cuatro amigos. Hawrold saco su vara pero dudaba si funcionaria contra los monstruos. Estos se acercaban más y ya alzaban las espadas. “Tomen esto” grito Hawrold y unos rayos salieron de su vara. Apenas dio resultado. Cada rayo golpeo a los guerreros y los hacia retroceder pero nada mas. Volvieron a acercarse.

– ¿No puedes ser más agresivo? – dijo Noáh.

Hawrold se concentró más y lanzo mas rayos pero el resultado fue el mismo. Owenides perdió la paciencia y comenzó a arrojar las hogazas de pan hacia los monstruos. Coudy buscaba una piedra para colaborar.

-Noáh, arroja el libro. – gritó.

-¿Estás loco? ¿Y que voy a leer?

-¡Vamos a morir! – chillaba Owenides.

-Los rayos no le hacen gran cosa. Sabía que algo me faltaba.

***

Siempre supe que algo faltaba en mis conocimientos de magia. ¿Por qué me mintió mi maestro? Mis lecciones no estaban completas, se que algo falta. Comencé a lamentarme. ¡Si tan solo tuviera esa espada! Pero el buen Owenides me ilumino justo en esos momentos. “Si tan solo supieras invocar a un dragón de verdad.” No podía hacer eso, pero si podía crear los dragones de luz. Así que alce mi varita e inmediatamente creé esos dragones de la fiesta. Estos comenzaron a volar y rugir. No les hacia daño a los demonios pero los distrajo suficiente para dar nuestros golpes. Yo golpee a uno con mi varita. La punta de esta le atravesó el cuello y el demonio se desvaneció. Coudy hallo una piedra y le dio en la cabeza de otro. Owenides alzo a uno y lo arrojo al suelo. La caída hizo que soltara su espada. Noáh aprovecho y lo hundió en su cuerpo. Finalmente fue donde el único que quedaba y le atravesó la espalda. Lo logramos los demonios se desvanecieron y ganamos cuatro escudos con cuatro espadas. No podía creerlo. ¡Por primera vez hemos tenido una batalla con las fuerzas del mal y vencimos! Nos felicitamos y celebramos la victoria, pero recordamos a los traidores. “Rápido tenemos que alcanzarlos, tienen la espada.”

 ***

Blaynenly tenía una quinta esfera negra y esta hizo que ambos se transportaran mágicamente al castillo. Rápidamente entraron…

Blaynenly siempre odio a la reina. Era un insulto que el mundo de Dramadolgia este regida por una mujer que nunca dejo de ser una niña boba. Chris-Macleintosh si estaba capacitado para ser amo y señor. Ahora que tenían la espada, ya podía dar por finalizada la comedia. Allí estaba la idiota, dormida en el trono. Blaynenly, oculta en una esquina tras las cortinas rojas de la sala, alzo la esfera negra que tenía en la mano, la arrojaría ante sus pies y la esfera soltaría un vapor venenoso que la mataría de inmediato. Ya estaba por arrojarla cuando una mano le detuvo.

-¿Por qué me detienes?

-Olvídalo, su suerte ya está echada. No tiene caso que le arrojes eso. Ya hablé con el amo, volverá a mandar a los dragones. Debemos irnos antes de que lleguen.

-Aún tenemos tiempo, Joshuan.

-¿Para que?

-Para facilitar el trabajo a los dragones…

 ***

¿Cómo diablos bajaron tan rápido? Mi magia no podía trasportar, así que tuvimos que correr desesperadamente., para desgracia de Owenides. El pobre además se había puesto a recoger los panes que arrojó a los demonios. Pero esto me dio otra idea.

 -Owenides, si estas cansado… deslízate.

-¡Si!… ¡Lo hare!… ¡Cuidado todos!

 Y así nuestro amigo se arrojó al suelo y comenzó la bajada. Aprovechamos rápidamente para subirnos a sus espaldas. Y fue un éxito. Llegamos abajo y dejando a nuestro obeso amigo a reponer sus fuerzas, corrimos al castillo.

 ***

 La reina había despertado y llamó a Bieth. Esta estaba en esos momentos hablando con el capitán Bradymor. La consejera fue de inmediato a reportarse mientras el capitán decidió esperar en la entrada de la sala.

-Oh, amiga Bieth, ¿Por qué están tardando Joshuan y los demás?

-Tal vez esa Blanenly lo están atrasando con sus quejas. Usted ya sabe como es.

-¿Y donde está el barón Tylord?

-Pues… aún sigue dormido.

-Oh, pobrecito, a lo mejor se pasó la noche pensando como traerme mi dragón.

-¡Majestad!

-Hawrold, volviste.

-Tenemos problemas.

***

-¡Estúpida!… ¡Maldita!… ¡Niña consentida!… ¡Ahora tú… y tu ratoncita… se van… derechito… al infierno!

Blaynenly gastaba mas fuerzas hablando que golpeando. Joshuan lo estaba ayudando pero en silencio. El espejo comenzó a agrietarse. Los dos redoblaron los golpes. Las grietas se multiplicaban más… ¡maldita! ¡maldita! ¡maldita!… Lo lograron, el espejo se rompió. Pudieron ver por la ventana como la pared que cubría la isla se desvanecía. Ya no tenían salvación.

-Ahora el otro – dijo jadeante Joshuan.

Ambos alzaron los mazos para dar un fuertísimo golpe pero de pronto la puerta se abrió. Eran Bradymor y Bieth. El primero tenía desenvainada su espada.

-¡Alto miserables traidores! ¡Esto se acabó!

-¡Es apenas el comienzo, soldadito! – gritó Blaynenly.

Arrojó el mazo, pero la pareja logró esquivarla. Joshuan aprovecho para arrojar su mazo hacia Bieth, pero su bravo galán fue hacia ella y la ayudo a esquivar el arma. Los dos traidores salieron de la torre con la caja seguidos por el capitán. ¡Alto!

-Respiren, malditos.

Blaynenly arrojó la esfera venenosa desde las escaleras. Un vapor verde llenó el pasadizo. Bradymor y Bieth se refugiaron en la sala de la torre cerrando la puerta. Joshuan y Blaynenly salieron rápido de la torre, pero en ese instante escucharon el ruido de una corneta. Bradymor llamaba a los guardias desde arriba para detener a los maleantes. Ahora o nunca, allá estaba la salida del palacio a unos pasos de ellos. Comenzaron a correr y los guardias comenzaron a arrojar las flechas. Joshuan iba adelante con la caja pero una flecha dió en su pierna. Este cayó al suelo soltando la caja. “Huye Blaynenly, ve con el amo.” Fueron sus últimas palabras antes que la segunda flecha le atravesara la espalda. Blaynenly tomo la caja, dejando atrás el cadáver de su compañero y llegó a la entrada. Unos pasos más y estaría afuera, pero ¡horror! ¡Owenides se aparecía! ¡Recién estaba entrando y todavía cansado! El choque fue inevitable. Blaylenly cayó al suelo y Owenides se quedo inmóvil ante ella.

– ¡Que… cansado… estoy!

Owenides cayó al suelo. Para mala suerte de Blaynenly, esta fue su colchón. En ese momento los soldados, Hawrold, Coudy y Noáh se acercaron. Hawrold tomo la caja. Los soldados, en tanto, hacían su mejor esfuerzo para levantar al ayudante de cocinero ante los gritos y aullidos de Blaynenly.    

***

No tardo la noticia en expandirse en todo el palacio. Los nobles, los campesinos, los comerciantes… todo el pueblo gritaba con furia ¡Muerte! ¡Muerte a la traidora! Blaynenly fue llevada al calabozo y el cadáver de Joshuan fue arrojado a las afueras del castillo para que fuera alimento de los dragones que se avecinaban.

El polvo venenoso terminó por disolverse en el aire. Bradymor abandonó la torre en compañía de su amada en brazos. Había que darle crédito a Bieth, mientras Hawrold y el resto buscaban a los traidores por todo el palacio, la concejera tuvo el feliz presentimiento de buscarlos en la torre de los espejos.

En la sala del trono, nuestros cuatro héroes, Bradymor y Bieth aguardaban a la reina para poder abrir la caja y usar la espada. No tardo en aparecer con el barón.

-¿Por qué no me despertaron? En un dos por tres habría detenido a esas ratas. ¡No! ¡En un tres por cuatro!

-Barón, eres matemáticamente romántico.

Ya estaban todos reunidos, ahora solo faltaba la llave para abrir la caja. ¿La llave? ¿Cuál llave? La llave de la caja. ¿No la tiene?

-Si… pero no recuerdo donde está.

-¡En el cuello, majestad! – dijo Bieth

-Ah, ¿está llave? – se veía una llave plateada colgando su cuello – Yo pensé que era la llave de mi cinturón de castidad – añade mientras se palmea la cintura, donde se oye el ruido de un metal.

La reina dio la llave a Bieth y esta abrió la caja. Ahora era cuestión de ver y usar la espada sagrada…

-¿Es invisible? – pregunto la reina.

Hawrold metió la mano. No, no era invisible. Simplemente no había espada.

La caja estaba vacía…

Y de pronto… desde las afueras del castillo comenzaron a oírse rugidos de muchas bestias.

***

Los dragones volvieron a atacar como en la noche anterior. Pero ahora solo un muro protegía el palacio. El pico, la playa, los bosques de Wawanakuantida eran azotados por las bestias. Otros golpeaban la pared con terrible fuerza. Afortunadamente el muro que cubría el palacio era más resistente por lo que no se produjo quiebres ni grietas como la otra pared.

Adentro, en tanto, surgía una crisis. Al saberse la pérdida de la espada, los habitantes del palacio se amontonaron en los patios exigiendo a la traidora quien en aquellos momentos era llevada al salón de la reina. Esta se presentó con las manos encadenadas ante su majestad y los demás.

-Lady Blaynenly – le decía la reina – exigimos que nos digas por que tú y Joshuan trataron de apoderarse de la espada. Dinos donde está ahora mismo… ¿por qué, Blaynenly, ya no te agrado?

-¡Majestad! – Bieth, siempre atenta.

-¡Si! ¡Habla si quieres salvar tu vida!

Blaynenly no mostraba el más mínimo temor en su rostro. No le perturbo tampoco las voces de la multitud pidiendo su cabeza. Aun mostraba ese aire de soberbia que siempre tuvo desde que llegó.

-Yo en tu lugar, reina de opereta – reía – deberías pensar en cómo pedir clemencia ante tu amo, Chris-Macleantosh.

-¡Responde! ¡Dónde esta la espada de mi padre! – alzó la voz Lindsayna mientras susurraba “Por favor, por favor, por favor…”

-¿Cómo quieres que lo sepa? Tal parece que lo heredaste de tu padre. ¡Estoy segura que él lo perdió! O tal vez se lo robaron. En fin, no importa el lugar donde esté, mi amo lo encontrará y será el fin de todos ustedes.

– Será mejor que digas todo lo que sepas, Blaynenly – intervino Hawrold -. Estás en una situación muy delicada. Dinos cuales son los planes de Mccleantosh.

-Si, Blaynenly – añadió la reina – Yo podría perdonarte y volver a ser amigas. 

-¡Pobres y tristes idiotas! Voy a decirles esto: No me importa que la gente este allá afuera reclamándome. Y no siento ningún temor en morir. Pueden hacerme lo que quieran porque después ustedes mismos van a seguirme al otro mundo. ¡Todos ustedes ya están perdidos! ¡Cada uno sufrirá una muerte lenta y dolorosa! En especial tú, reinita, a no ser que… le complazcas al amo para perdonarte la vida… íntimamente hablando claro, ja, ja, ja.

Muy escasas veces algo lograba hacer enojar a Lindsayna. Y esta fue una de ellas.

-¡Guardias, llévense a esta basura de mi presencia!

Una vez que se llevaron a Blaynenly, la reina y Bieth se reunieron con los ancianos y demás autoridades. Hawrold y el resto tuvieron que esperar afuera.

-¿Alguien ha visto al barón? – preguntó.

-Está entrenando en su habitación – contesto Coudy.

-Sin comentarios.

Owenides tuvo que irse a la cocina para ayudar a preparar la comida para los señores de la corte. Esa conferencia podía durar mucho y pedirían comida. Hawrold y Cody permanecieron en el pasillo tratando de imaginar dónde estaría la espada, pero en ese instante apareció Noáh completamente furioso.

-¡Sabia que no debía ir con ustedes! ¡Han estado alborotando la biblioteca!

El desorden no era tanto como Noáh decía, pero si había varios libros por el suelo y algunos abiertos en las mesas. ¿Quién estuvo aquí? Joshuan. Claro, eso explicaba por qué estaba ausente en la fiesta. Aprovechó para buscar algún secreto que pudiera ayudar al señor del mal. En uno de los libros abiertos estaba escrito precisamente sobre los padres de la reina, Jean Tarifay y Alondrania, quienes custodiaban la espada. Es probable que esa sabandija ya se hubiera enterado de aquella arma sagrada así como trazar su plan, lo que le llevó a la muerte. Pero ahora había que tranquilizar al bibliófilo. Hawrold y Coudy pusieron manos a la obra y le ayudaron a ordenar los libros.

***

 Durante la noche. Los dragones se calmaron y se pusieron a descansar alrededor del palacio. Ya mañana volverían a perturbar la paz con sus rugidos.

El consejo también había acabado, pero sin éxito. Los cobardes señores aconsejaban a Lindsayna a rendirse y entregar el castillo a Macleantosh. Sin la espada ya no había probabilidades de sobrevivir. Pero ella se negaba, no iba a destruir el reino de sus antepasados. Ordenó a todos que se retiraran salvo a Bieth.

-¿Ha visto el patio, majestad? La gente se ha quedado dormida, aun esperan a que le entregue a la traidora.

-Estamos en un gran lio, amiga, ¿Qué tengo que hacer?

-¿Sabe? Mañana debemos hablar de esto con Hawrold y sus tres amigos. No olvide que él fue discípulo del último maestro. Estoy segura que él nos pueda dar la solución.

-Veo que confías mucho en Hawrold. Y yo también empiezo a creer en él. Pero hay otro problema.

La bruja, aquella traidora que en esos momentos estaba en el calabozo. ¿Iba a ordenar su ejecución? Nunca en su vida la había hecho..

-Entonces no lo haga su majestad. Debe dárselo a la gente para que ellos se encarguen de ella. Si no, podrían sublevarse.

Lindsayna se sentó en el trono. Por un momento deseó volver a sus alegres días de princesa donde lo único que le importaba era pasearse por el bosque y estar en los bailes donde mostraba a todos su talento en el vestir. Ahora era la reina y ya se daba cuenta la gran responsabilidad que significaba llevar esa corona.

Observo a Bieth, cerró los ojos y lentamente asintió.

***

El capitán Bradymor se encargó personalmente de rebuscar en las habitaciones de los traidores. Lo único fuera de lugar que halló, en el cuarto de Joshuan, era un extraño diamante negro y rajado. Sin duda lo usaban para comunicarse con su amo y había sido roto de antemano. Ya era medio día. Observo por la ventana y vio a la gente de pie en actitud de espera mientras otros construían una hoguera. No quedaba más que hacer allí.  Era hora de cumplir con la voluntad del pueblo.

***

Estuve toda la noche en la biblioteca. Habían muchos volúmenes que no había llegado a hojearlos así que, desoyendo a Noáh, comencé a devorarlos. La búsqueda dio sus frutos. A las primeras horas del amanecer Bieth nos llamó pues la reina deseaba vernos. Allí nos reunimos los cuatro ante nuestra reina. El capitán Bradymor ya había dado su reporte y se retiraba. El barón Tylord estaba presente como de costumbre.

Bieth nos hablo sobre el diamante que hallaron así como la necesidad de buscar ayuda fuera de la isla y buscar la espada.

-Tengo fe de que ustedes podrían hallarla – decía su majestad – nosotros aguardaremos aquí para mantener engañado a Chris-Macleantosh. No pueden ir los soldados porque despertarían sospechas, en cambio si van ustedes como simples peregrinos, no podrán ser detenidos. Hawrold, tú fuiste discípulo del mago Twisteroy, que a su vez fue discípulo de otro mago… el punto es que todos ustedes fueron entrenados bajo las enseñanzas del mago Lunayticus, aquel quien diseñó los espejos mágicos que producen estas paredes. Con tus conocimientos puedes lograr recuperar el arma de mis padres. Confío en que lograras esta misión con éxito.

 Sus palabras nos dejaron atónitos a todos. Definitivamente ella no se había memorizado nada como normalmente lo hacía. Por vez primera, ella hablo con inteligencia y con corazón. Había dado un gran paso en su cerebro.

 -Majestad – dije – cumpliré con esta misión. Traeré la espada.

Coudy se acercó.

 -No iras solo. Cuenta conmigo.

-Si – dijo Owenides – y yo también. Necesitaras a alguien quien te prepare la comida.

 Ahora solo faltaba Noáh.

 -Bueno, chicos, les deseo suerte. No se duerman en los arboles cuando haya tormenta.

 Pero cuando el muy payaso se dio la vuelta, tuvo que verse cara a cara con la reina. Pobre de mí amigo. No tenía remedio, no iba a pasar por un cobarde frente a su majestad.

 -Está bien, después de todo, necesitan a alguien quien piense por ustedes.

 Y de esa manera dimos inicio a nuestra cruzada.

***

Lo que Hawrold halló en la biblioteca eran unos planos del castillo. Estos mostraban un pasaje que llevaba a un túnel bajo el mar, los cuales le llevarían a la otra orilla. Seria necesario ir por allí a fin de evitar a los dragones. El pasaje quedaba justo en la capilla del castillo, tras el altar.

La reina y Bieth se despidieron de los héroes cuando cayó la noche. El barón Tylord les estrecho la mano y también les deseó suerte. De esa manera, los cuatro amigos se adentraron al túnel.

Hawrold uso la punta de su vara como linterna. Los cuatro avanzaban silenciosos y entregados cada uno a sus pensamientos. Hawrold pensaba en los mil y un peligros que se le iban a presentar, pero al mismo tiempo estaba feliz pues se le presentarían mil y una aventuras donde podría dar uso a sus talentos mágicos. Coudy pensaba en como iba a sobrevivir en los bosques y campos abiertos, estando acostumbrado a los pasillos y despachos del palacio. Noáh solo pensaba en su adoraba biblioteca “de donde nunca debí salir” y Owenides solo pensaba en la cena. Las preocupaciones de cada uno de ellos ayudaron a soportar el camino subterráneo. De pronto llegaron a una pared que daba fin al pasaje. Hawrold ilumino hacia arriba y vio una tapa que cubría el techo.

-Déjaselo a Owenides.

La fuerza grasosa de este logró mover la tapa. Fueron inmediatamente bañados por la luz de la luna. Los cuatro salieron y ante sus rostros vieron un largo campo donde más allá se alzaban unos bosques. Aquellas tierras fueron Dramadolgia alguna vez y ya era tiempo de que volvieran a serlo.

-Miren – dijo Coudy.

A la espalda tenían la playa y mas al fondo, un poco imperceptible, la isla Wawanakuantida. Podían verse unas formas oscuras que se movían en el cielo. Eran los dragones aun aguardando el momento para invadir.

Decidieron acampar allí mismo, comer y dormir. Mañana les esperaría lo desconocido.

***

En su lecho, la reina Lindsayna lloraba abrazando sus peluches. Nunca había tenido tanto miedo, de Macleantosh, de la gente allá afuera pidiendo justicia e incluso de ella misma. ¿Tendría la suficiente fuerza para encarar las cosas que vendrán? De no ser por su amiga Bieth, estaría perdida. Pero cambiaría, juró que iba a mantener la cabeza firme ante las adversidades. Luego pensó en su media hermana que tiempo atrás se fue del palacio para siempre. Ya tranquilizada estaba por dormirse cuando se sobresaltó de su lecho violentamente. Unos terribles gritos habían llegado a sus oídos y cada vez eran más horribles.

Era Blaynenly, siendo devorada por el fuego.

Continuará…

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wow

Pobre destino el de los co-conductores de Celebrity Manhunted…

Me gusta mucho esa referencia a los comentaristas y chateristas de LDD. “Twisteroy”, “Lunayticus”  “Jean Tarifay” y “Alondrania”.

Me gusta el cuarteto Hawrold-Owenides-Noáh-Coudy. Todos tiene una parte indispensable en el équipo. Pero el desarrollo de Lindsayna sigue siendo, de momento, mi personaje favorito *o*

En cuanto a la historia en sí, siendo un fic por capitulos, supongo que cabe esperar a muchos otros campistas con nombres mágicamente alterados para partipar en la historia, ¿no?

Gran historia, Arthur. Nos vemos la semana que viene, para un nuevo capitulo de esta saga.

Y al resto de los Vengadores, en el post de LDA.

¡Auf Wiedersehen!

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7 Respuestas a “RotiBlog Fics: Dramadolgia – Cap. 2

  1. Te juro que me emocioné con este capitulo XD…. simplemente genial
    No me esperaba encontrarme aqui tampoco XD jajaja fue impresionante 😛
    Espero el 3, imagino que la aventura será el doble en el siguiente capitulo
    Segui así, nos vemos

    Saludos, honorable Mago Twisteroy! xD

  2. apoco esos son los verdaderos desafios y los verdaderos personajes

    es… un… fan fiction…

  3. tiene mucho suspenso!! este Arthur narra bien jeje
    Oye Luck, que buen dato el que te dio Karina! los cameos si tienen dialogos!! 😀
    Espero y ya pronto sepamos quienes son las voces de los campistas que faltan…
    Saludos


    Siiii festejo lo de los cameos con dialogo!!!!!

  4. xDD
    Estos fics demuestran nuestro potterfanatismo!
    >:D


    No se porque insisten en que esta inspirado en Harry Potter… Personalmente el viaje me recuerda mucho mas al Señor de los Anillos :/

  5. De los dobladores, mis favoritas han sido las de Lindsay e Izzy en las mujeres y en la de los hombres, las de Chris, Owen y Harold.

    Coincido. Jhonny Torres tiene una voz genial.

  6. NOOOOOOOOOooooooooooooooooooooooooo! TToTT
    ¡¿Por que Blainley?! Dx
    ¡¿Por que la unica novia que Chris ah tenido?!
    ¡¿POR QUEEEeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!

    Es un Fic, Raquel…

  7. Pobre Blainenley,pudieron darle una segunda oportunidad!!!

    Luck,por favor,no vuelvas a escribir en gris porque me costó un poco leer lo que escribiste. :/


    lo siento!!! No se que paso! Ya lo corregi :/

Y vos... ¿Qué tenés para decir?

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